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Sea Indiferente al Sufrimiento y al Placer

Interlocutor: Soy francés de nacimiento y residencia y desde hace unos diez años he estado practicando Yoga.

Maharaj: Después de diez años de trabajo, ¿está usted de alguna manera más cerca de su meta?

Int: Un poco más cerca, quizás. Es un trabajo duro, ya sabe usted.

Mah: El Sí mismo está cerca y la vía a él es fácil. Todo lo que usted necesita hacer es no hacer nada.

Int: Sin embargo yo encontré mi sadhana muy difícil.

Mah: Su sadhana es ser. El hacer acontece. Sea solo observador. ¿Dónde está la dificultad de recordar que usted es? Usted es todo el tiempo.

Int: La sensación de ser está aquí todo el tiempo —no hay duda. Pero el campo de atención está a menudo inundado de toda suerte de eventos mentales —emociones, imágenes, ideas. La sensación de ser pura está usualmente atestada.

Mah: ¿Cuál es su procedimiento para limpiar la mente de lo innecesario? ¿Cuáles son sus medios, sus herramientas para la purificación de la mente?

Int: Básicamente, el hombre tiene miedo. De quien más miedo tiene es de sí mismo. Yo me siento como un hombre que lleva encima una bomba a punto de explotar. No puede desactivarla, ni puede arrojarla. Está terriblemente asustado y está buscando frenéticamente una solución, que no puede encontrar. Para mí la liberación es deshacerme de esta bomba. No sé mucho sobre la bomba. Solo sé que proviene de la temprana infancia; me siento como el niño asustado que protesta enérgicamente contra el hecho de no ser amado. Está lleno de ansia de amor y debido a que no lo obtiene, está atemorizado y colérico. A veces siento que me gustaría matar a alguien, o a mí mismo. Este deseo es tan fuerte que estoy constantemente asustado. Y no sé como librarme del miedo.

Vea usted, hay una diferencia entre una mente hindú y una mente europea. La mente hindú es comparativamente simple. El europeo es un ser mucho más complejo. El hindú es básicamente sattvico. No comprende la desazón del europeo, su infatigable persecución de lo que piensa que necesita hacerse, su mayor conocimiento general.

Mah: Su capacidad de razonar es tan grande, que se racionalizará a sí mismo fuera de toda razón. Su autoafirmatividad se debe a su confianza en la lógica.

Int: Pero pensar, razonar es el estado normal de la mente. La mente no puede dejar de trabajar.

Mah: Puede ser el estado habitual, pero no tiene por qué ser el estado normal. Un estado normal no puede ser penoso, mientras que el mal hábito conduce a menudo al sufrimiento crónico.

Int: Si no es el estado natural o normal de la mente, ¿cómo detenerlo entonces? ¡Debe haber una manera de aquietar la mente! ¡Cuántas veces me digo a mí mismo: basta, párate ya por favor; basta de esta cháchara sin fin, de sentencias repetidas una y otra vez! Pero mi mente no se detiene. Siento que uno puede detenerla por un rato, pero no por mucho tiempo. Incluso las gentes supuestamente «espirituales» usan trucos para mantener su mente quieta. Repiten fórmulas, cantan, rezan, respiran intensa o suavemente, se agitan, dan vueltas, se concentran, meditan, persiguen trances, cultivan virtudes —todo el tiempo, para cesar de trabajar, de perseguir, de moverse. Si no fuera tan trágico, sería ridículo.

Mah: La mente existe en dos estados: como agua y como miel. El agua vibra a la menor perturbación, mientras que la miel, por mucho que se la perturbe, retorna rápidamente a la inmovilidad.

Int: Por naturaleza la mente es inquieta. Quizás puede ser aquietada, pero no es quieta por sí misma.

Mah: Usted puede tener fiebre crónica y estar tiritando todo el tiempo. Es el deseo y el temor lo que hace a la mente inquieta. Libre de todas las emociones negativas la mente es quieta.

Int: Usted no puede proteger al niño de las emociones negativas. Tan pronto como nace conoce el sufrimiento y el miedo. El hambre es un cruel maestro y enseña la dependencia y el odio. El niño ama a la madre debido a que ella lo alimenta y la odia debido a que se retrasa con ese alimento. Nuestra mente inconsciente está llena de conflictos, que invaden la mente consciente. Vivimos sobre un volcán; estamos siempre en peligro. Estoy de acuerdo en que la compañía de gentes cuya mente es apacible tiene un efecto muy sedante, pero tan pronto como estoy lejos de ellos, vuelve de nuevo la vieja perturbación. Por esto es por lo que vengo periódicamente a la India a buscar la compañía de mi Gurú.

Mah: Usted piensa que usted viene y va, que pasa por diferentes estados y humores. Yo veo las cosas como son, aconteceres momentáneos, que se presentan a mí por sí solos en rápida sucesión, que derivan su ser de mí, y que, no obstante, definitivamente, no son mí mismo ni míos. Entre los fenómenos yo no soy ninguno, ni estoy sujeto a ninguno. Yo soy independiente, tan simple y totalmente, que su mente, acostumbrada a la oposición y a la negación, no puede aprehenderlo. Quiero decir literalmente lo que digo: no necesito oponer, o negar, debido a que es evidente para mí que yo no puedo ser lo opuesto o la negación de nada. Yo soy más allá, en una dimensión enteramente diferente. No me busque en identificación u oposición con algo: yo soy donde el deseo y el temor no son. Ahora, ¿cuál es su experiencia? ¿siente usted también que usted está totalmente al margen de todas las cosas transitorias?

Int: Sí —ocasionalmente. Pero de repente se introduce una sensación de peligro, me siento aislado, fuera de toda relación con los demás. Vea usted, aquí se encuentra la diferencia entre nuestras mentalidades. En el hindú, la emoción sigue al pensamiento. Dé a un hindú una idea y se levantan sus emociones. En el occidente es lo opuesto: déle una emoción y producirá una idea. Las ideas de usted son muy atractivas —intelectualmente, pero emocionalmente yo no respondo.

Mah: Deje su intelecto a un lado. No lo use en estas materias.

Int: ¿De qué utilidad es un consejo que no se puede llevar a cabo? Todo esto son ideas y usted quiere que yo responda con sentimiento a estas ideas, porque sin sentimiento no puede haber ninguna acción.

Mah: ¿Por qué habla usted de acción? ¿Actúa usted realmente alguna vez? Algún poder no conocido actúa y usted imagina que usted está actuando. Usted solo está observando lo que acontece, sin ser capaz de influenciarlo de ninguna manera.

Int: ¿Por qué hay en mí una resistencia tan tremenda a aceptar que no puedo hacer nada?

Mah: ¿Pero qué puede hacer usted? Usted es como un paciente bajo anestésicos en quien un cirujano lleva a cabo una operación. Cuando usted se despierta encuentra que la operación ha terminado; ¿puede usted decir que ha hecho usted algo?

Int: Pero soy yo quien ha elegido someterse a una operación.

Mah: Ciertamente no. Es su enfermedad por una parte y la presión de su médico y de su familia por otra lo que ha hecho que usted decida. Usted no tiene ninguna elección, solo la ilusión de tenerla.

Int: Sin embargo, siento que no estoy tan desvalido como usted me hace aparecer. Siento que puedo hacer todo lo que puedo pensar, solo que no sé cómo. No es la fuerza lo que me falta sino el conocimiento.

Mah: ¡No conocer los medios es admitidamente tan malo como no tener la fuerza! Pero dejemos el tema por el momento; después de todo no es importante por qué nos sentimos desvalidos, mientras veamos claramente que por el momento estamos desvalidos.

Yo tengo ahora 74 años. Y sin embargo siento que soy un niño. Siento claramente que a pesar de todos los cambios soy un niño. Mi Gurú me dijo: «ese niño, que eres tú incluso ahora, es tu sí mismo real (swarupa). Retorna a ese estado de ser puro, donde el “yo soy” está todavía en su pureza antes de contaminarse con “yo soy esto” o “yo soy eso”. Tu carga es solo de falsas autoidentificaciones —abandónalas todas». Mi Gurú me dijo: «Confía en mí. Te digo: tú eres divino. Tómalo como la verdad absoluta. Tu dicha es divina, tu sufrimiento es divino también. Todo viene de Dios. Recuérdalo siempre. Tu eres Dios, solo se hace tu voluntad». Yo Le creí y pronto me di cuenta de cuan maravillosamente verdaderas y exactas eran sus palabras. Yo no condicioné mi mente con el pensamiento: «yo soy Dios, yo soy maravilloso, yo soy más allá». Simplemente seguí su instrucción, que era enfocar la mente en el ser puro «yo soy» y permanecer en él. Yo solía sentarme durante horas, sin nada en mi mente excepto el «yo soy» y pronto la paz y la dicha y un profundo amor omniabarcante devinieron mi estado normal. En él todo desapareció —mí mismo, mi Gurú, la vida que yo vivía, el mundo de mi entorno. Solo quedó la paz y un insondable silencio.

Int: Todo eso parece muy simple y fácil, pero no es así. A veces el maravilloso estado de paz dichosa amanece en mí y entonces miro y pienso: cuan fácilmente ha venido y cuan íntimo parece, cuan totalmente mío propio. ¿Dónde está la necesidad de esforzarse tan duramente por un estado que está tan cerca de la mano? Esta vez, ciertamente, ha venido para quedarse. Sin embargo, cuan pronto se disuelve todo y me deja pensando —era un gusto de la realidad u otra aberración. Si era la realidad, ¿por qué se ha ido? Quizás se necesita alguna experiencia única para fijarme de una vez por todas en el estado nuevo y hasta que venga esta experiencia crucial debe continuar este juego de ocultación y de búsqueda.

Mah: Su expectación de algo único y dramático, de alguna explosión maravillosa, solo está obstaculizando y retrasando su realización de sí mismo. Usted no tiene que esperar una explosión, pues la explosión ya ha tenido lugar —en el momento en que usted nació, cuando usted se dio cuenta de usted mismo como ser-conocer-sentir. Hay solo un error, que usted está cometiendo: usted toma lo interior por lo exterior y lo exterior por lo interior. Lo que está en usted, usted lo toma como si estuviera fuera de usted, y lo que está fuera, usted lo toma como si estuviera en usted. La mente y los sentimientos son externos, pero usted los toma como íntimos. Usted cree que el mundo es objetivo, mientras es enteramente una proyección de su psique. Esa es la confusión básica y ninguna nueva explosión la rectificará. Usted tiene que pensarse a usted mismo fuera de ella. No hay ninguna otra vía.

Int: ¿Cómo me voy a pensar a mí mismo fuera cuando mis pensamientos vienen y van como quieren? Su cháchara sin fin me distrae y me agota.

Mah: Observe sus pensamientos como usted observa el tráfico de la calle. Las gentes vienen y van; usted registra sin respuesta. Puede no ser fácil al comienzo, pero con alguna práctica usted encontrará que su mente puede funcionar en muchos niveles al mismo tiempo y usted puede ser consciente de todos ellos. Es solo cuando usted ha volcado el interés en algún nivel particular, cuando su atención se queda atrapada en él y usted se apaga en los otros niveles. Incluso entonces el trabajo en los niveles apagados continúa, fuera del campo de la consciencia. No luche con sus recuerdos y pensamientos; intente solo incluir en su campo de atención éstas otras cuestiones más importantes, como «¿quién soy yo?», «¿cómo aconteció que yo nací?», «¿de dónde viene este universo que me rodea?», «¿Qué es real y que es momentáneo?». Ningún recuerdo persistirá, si usted pierde el interés en él; es el lazo emocional el que perpetúa la esclavitud. Usted está siempre buscando el placer, evitando el sufrimiento, siempre tras de la felicidad y de la paz. ¿No ve usted que es su búsqueda misma de la felicidad la que le hace a usted sentirse miserable? Inténtelo al revés: indiferente al sufrimiento y al placer, ni pidiendo, ni rechazando, dé usted toda su atención al nivel en el que «yo soy» es atemporalmente presente. Pronto se dará usted cuenta de que la paz y la felicidad están en su naturaleza misma y que lo que perturba es solo buscarlas a través de algunos canales particulares. Evite la perturbación, eso es todo. No hay ninguna necesidad de buscar; usted no buscaría lo que usted ya tiene. Usted mismo es Dios, la Realidad Suprema. Para comenzar, confíe en mí, confíe en el Maestro. Esto le permite dar a usted el primer paso —y entonces su confianza se ve justificada por su propia experiencia. En toda marcha en la vida la confianza inicial es esencial; sin ella puede hacerse poco. Toda comprensión es un acto de fe. ¡Incluso su pan cotidiano usted lo come en base a la confianza! Recordando lo que le he dicho, usted logrará todo. Se lo digo otra vez: usted es la realidad omnipenetrante, omnitrascendente. Compórtese en consecuencia: piense, sienta y actúe en armonía con el todo, y la experiencia efectiva de lo que digo amanecerá en usted inmediatamente. No se necesita ningún esfuerzo. Tenga fe y actúe con ella. Se lo ruego, vea que yo no quiero nada de usted. Es en su propio interés que hablo. Debido a que por encima de todo usted se ama a usted mismo, usted se quiere a usted mismo seguro y feliz. No se avergüence de ello, no lo niegue. Es natural y bueno amarse a sí mismo. Solo que usted debe saber qué ama usted exactamente. No es el cuerpo lo que usted ama, es la vida —percibir, sentir, pensar, hacer, amar, esforzarse, crear. Lo que usted ama es esa Vida, la cual es usted, la cual es todo. Realícela en su totalidad, más allá de todas las divisiones y limitaciones, y todos sus deseos se fundirán en ella, pues lo más grande contiene a lo más pequeño. Encuéntrese por tanto a usted mismo, pues el al encontrar eso usted lo encuentra todo.

Todo el mundo está contento de ser. Pero pocos conocen la plenitud de ello. Usted llega a conocer morando en su mente en «yo soy», «yo conozco», «yo amo» —con la voluntad de alcanzar el significado más profundo de estas palabras.

Int: ¿Puedo pensar «yo soy Dios»?

Mah: No se identifique a usted mismo con una idea. Si usted entiende por Dios lo No Conocido, entonces diga meramente: «yo no sé lo que yo soy». Si usted conoce a Dios como usted conoce a su sí mismo, usted no necesita decirlo. Lo mejor es la simple sensación de «yo soy». More en ella pacientemente. Aquí paciencia es sabiduría; no considere el fracaso. No puede haber ningún fracaso en esta tarea.

Int: Mis pensamientos no me dejarán.

Mah: No les preste ninguna atención. No los combata. No haga nada a su respecto, déjelos estar, sean cuales sean. Si usted los combate eso mismo les da vida. No los mire. Mire a su través. Acuérdese de recordar que: «acontezca lo que acontezca —acontece debido a que yo soy». Todo le recuerda a usted que usted es. Aprovéchese plenamente del hecho de que para experimentar usted debe ser. Usted no necesita dejar de pensar. Solo deje de ser interesado. Es su desinterés lo que libera. No se aferre, eso es todo. El mundo está hecho de anillas. Los ganchos son todos suyos. Enderece sus ganchos y nada podrá engancharle. Abandone sus adicciones. No hay nada más que abandonar. Detenga su rutina de adquirir, su hábito de buscar resultados y la liberación del universo es suya. Sea sin esfuerzo.

Int: La vida es esfuerzo. Hay tantas cosas que hacer.

Mah: Lo que necesita hacerse, hágalo. No resista. Su equilibrio debe ser dinámico, basado en hacer solo la cosa justa, de momento en momento. No sea un niño que no quiere crecer. Los gestos y las posturas estereotipadas no le ayudarán. Apóyese enteramente sobre su claridad de pensamiento, pureza de motivo e integridad de acción. Usted posiblemente no puede malearse. Todo este asunto de ser un niño no querido por una madre sin amor está enteramente en la mente. Vaya más allá y déjelo todo atrás.

Int: ¿Pero puede dejarse algo por completo?

Mah: Usted quiere algo como un éxtasis sin fin. Los éxtasis vienen y se van, necesariamente, pues el cerebro humano no puede soportar la tensión por mucho tiempo. Un éxtasis prolongado abrasaría su cerebro, a no ser que sea extremadamente puro y sutil. En la naturaleza nada permanece quieto, todo pulsa, aparece y desaparece. El corazón, la respiración, la digestión, el sueño y la vigilia —el nacimiento y la muerte, todo viene y va en olas. El ritmo, la periodicidad, la armoniosa alternancia de los extremos es la regla. Es inútil rebelarse contra el modelo mismo de la vida. Si usted busca lo Inmutable, vaya más allá de la experiencia. Cuando digo: «Recuerde “yo soy” todo el tiempo», quiero decir: «vuelva a él repetidamente». Ningún pensamiento particular puede ser el estado natural de la mente, solo el silencio. No la idea del silencio, sino el silencio mismo. Cuando la mente está en su estado natural, revierte al silencio espontáneamente después de cada experiencia o, más bien, toda experiencia acontece en el fondo del silencio.

Ahora, lo que usted ha aprendido aquí deviene la semilla. Usted puede olvidarlo —aparentemente. Pero vivirá y a su debido tiempo brotará y crecerá y dará flores y frutos. Todo acontecerá por sí mismo. Usted no necesita hacer nada, solo no lo impida.


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Ser Feliz, Hacer Feliz es el Ritmo de la Vida

Interlocutor: Vine de Europa hace unos pocos meses a una de mis visitas periódicas a mi Gurú cerca de Calcuta. Ahora voy de regreso a casa. Fui invitado por un amigo a venir a encontrarle a usted y estoy contento de haber venido.

Maharaj: ¿Qué aprendió usted de su Gurú y qué práctica ha seguido usted?

Int: Mi Gurú es un venerable anciano de unos ochenta años. Filosóficamente es un vedantino y la práctica que enseña tiene mucho que ver con despertar las energías inconscientes de la mente y traer a la consciencia los obstáculos y bloqueos ocultos. Mi sadhana personal estaba relacionada con mi peculiar problema de la primera infancia y la niñez. Mi madre no pudo darme el sentimiento de estar seguro y de ser amado, tan importantes para el desarrollo normal del niño. Era una mujer que no era adecuada para ser madre; llena de ansiedades y de neurosis, insegura de sí misma, me sentía como una responsabilidad y una carga más allá de su capacidad soportar. Ella nunca quiso que yo naciera. No quería que creciera y me desarrollara, quería devolverme a su matriz, que no naciera, que no existiera. Resistía a todos los movimientos de la vida en mí, combatía ferozmente todos los intentos de ir más allá del estrecho círculo de su existencia habitual. Cuando niño yo era a la vez sensible y afectivo. Ansiaba amor por encima de todo lo demás, y el amor, el simple e instintivo amor de una mujer por su hijo se me negó. La búsqueda del hijo por su madre devino el motivo conductor de mi vida y nunca me he emancipado de ella. Un niño feliz, una infancia feliz devino una obsesión para mí. La preñez, el nacimiento, la infancia me interesaban apasionadamente. Llegué a ser un ginecólogo de cierto renombre y contribuí al desarrollo del método del parto sin dolor. Un hijo feliz de una madre feliz —eso era el ideal de toda mi vida. Pero mi madre estaba siempre ahí —ella misma infeliz, no quería y no podía verme feliz. Se manifestaba de maneras extrañas. Siempre que yo no estaba bien, ella se sentía mejor; cuando yo estaba en buena forma, ella se venía debajo de nuevo, maldiciéndose a sí misma y a mí también. Como si nunca me perdonara el crimen de haber nacido, me hacía sentir culpable de estar vivo. «Vives debido a que me odias. Si me amas —muérete», era su mensaje constante, aunque silencioso. Y así he pasado mi vida, siéndome ofrecida la muerte en lugar del amor. Prisionero como estaba de mi madre, el niño perenne, no puede desarrollar una relación significativa con ninguna mujer; la imagen de la madre se interponía siempre, despiadada. Busque solaz en mi trabajo y encontré mucho; sin embargo, no podía salir del pozo de la infancia. Finalmente me volví hacia la búsqueda espiritual y estoy en esta línea firmemente desde hace muchos años. Pero, en cierto modo es la misma vieja búsqueda del amor de la madre, llámelo Dios o Atma o Realidad Suprema. Básicamente, yo quiero amar y ser amado; desgraciadamente las supuestas gentes religiosas están contra la vida y a favor de la mente. Cuando se enfrentan a las necesidades e impulsos de la vida, comienzan a clasificar, abstraer y conceptualizar y entonces hacen la clasificación más importante que la vida misma. Piden concentrarse e impersonalizarse sobre un concepto. En lugar de la espontánea integración a través del amor recomiendan una deliberada y laboriosa concentración sobre una fórmula. ¡Bien sea Dios o Atma, el mí mismo o el otro, viene a ser lo mismo! ¡Algo sobre lo que pensar, no alguien a quien amar! No son teorías y sistemas lo que yo necesito; hay muchos otros igualmente atractivos o plausibles. Necesito un movimiento de corazón, una renovación de la vida, y no una nueva manera de pensar. No hay maneras de pensar nuevas, pero los sentimientos siempre pueden ser frescos. Cuando amo a alguien, medito sobre él espontánea y poderosamente, con un calor y un vigor que mi mente no puede dominar.

Las palabras son buenas para dar forma a los sentimientos; las palabras sin sentimiento son como vestidos sin ningún cuerpo dentro —frías y lacias. Esta madre mía —me drenó de todos mis sentimientos —mis fuentes se han secado. ¿Puedo encontrar aquí la riqueza y abundancia de emociones, que necesito en medida tan amplia como un niño?

Mah: ¿Dónde está su niñez ahora? ¿Y cuál es su futuro?

Int: ¿He nacido, he crecido, y moriré.

Mah: Usted está pensando en su cuerpo, por supuesto. Y en su mente. Yo no estoy hablando de su fisiología y psicología. Son una parte de la naturaleza y están gobernados por las leyes de la naturaleza. Estoy hablando de su búsqueda de amor. ¿Tuvo un comienzo? ¿Tendrá un fin?

Int: Realmente no puedo decirlo. Está aquí —desde el momento más antiguo al último momento de mi vida. Este anhelo de amor —¡cuán constante y cuán desesperado!

Mah: En su búsqueda de amor ¿qué está usted buscando exactamente?

Int: Simplemente esto: amar y ser amado.

Mah: ¿Quiere usted decir una mujer?

Int: No necesariamente. Un amigo, un maestro, un guía —mientras el sentimiento sea brillante y claro. Por supuesto, una mujer es la respuesta usual. Pero no necesita ser la única.

Mah: De los dos ¿qué preferiría usted, amar o ser amado?

Int: ¡Querría más bien tener ambos! Pero puedo ver que amar es más grande, más noble, más profundo. Ser amado es dulce, pero no le hace crecer a uno.

Mah: Puede usted amar por usted mismo, o debe hacérsele a usted amar?

Int: Uno debe encontrar a alguien amable, por supuesto. Mi madre no solo no amaba, tampoco era amable.

Mah: ¿Qué hace a una persona amable? ¿No es precisamente el ser amada? Primera usted ama y después usted busca las razones.

Int: Puede ser al revés. Usted ama lo que le hace a usted feliz.

Mah: ¿Pero qué le hace a usted feliz?

Int: No hay ninguna regla al respecto. Todo el asunto es altamente individual e impredecible.

Mah: Justo. Lo ponga usted como lo ponga, a menos de que usted ame no hay ninguna felicidad. ¿Pero el amor le hace a usted siempre feliz? ¿No es la asociación del amor con la felicidad una etapa más bien temprana, infantil? ¿Cuándo el amado sufre, no sufre usted también? ¿Y deja usted de amar debido a que usted sufre? ¿Deben el amor y la felicidad venir y partir juntos? ¿Es el amor meramente la expectativa del placer?

Int: Por supuesto que no. Puede haber mucho sufrimiento en el amor.

Mah: ¿Entonces qué es el amor? ¿No es un estado de ser más bien que un estado de mente? ¿Debe usted saber que usted ama para amar? ¿No amaba usted a su madre sin saberlo? Su anhelo del amor de ella, de una oportunidad de amarla, ¿no es el movimiento del amor? ¿No es el amor una parte de usted, tanto como la consciencia de ser? Usted buscaba el amor de su madre, debido a que usted la amaba.

Int: ¡Pero ella no me dejaba!

Mah: Ella no pudo impedírselo.

Int: ¿Entonces por qué he sido desdichado toda mi vida?

Mah: Debido a que usted no profundizó en las raíces mismas de su ser. Es su completa ignorancia de usted mismo, la que encubrió su amor y su felicidad y le hizo a usted buscar lo que usted nunca había perdido. El amor es voluntad, la voluntad de compartir su felicidad con todo. Ser feliz —hacer feliz —éste es el ritmo del amor.

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Los Deseos Satisfechos, Engendran más Deseos

Interlocutor: Debo confesar que hoy vengo con un humor rebelde. He tenido una mala pasada en la oficina de las líneas aéreas. Cuando me enfrento a tales situaciones todo me parece dudoso, todo me parece inútil.

Maharaj: Éste es un estado de ánimo muy útil. Dudar todo, rechazar todo, no querer aprender a través de otro. Es el fruto de su larga sadhana. Después de todo uno no estudia para siempre.

Int: Es suficiente. Ello no me ha llevado a ninguna parte.

Mah: No diga «a ninguna parte». Le ha llevado a usted a donde usted ésta —ahora.

Int: Es de nuevo el niño y sus rabietas. No me he movido ni una pulgada de donde estaba.

Mah: Usted comenzó como un niño y usted acabará como un niño. Haya adquirido usted lo que haya adquirido mientras tanto, usted debe perderlo y acabar en el comienzo.

Int: Pero el niño patalea. Cuando es infeliz o se le niega algo patalea.

Mah: Déjelo patalear. Sólo observe el pataleo. Y si usted tiene demasiado miedo de la sociedad para patalear convincentemente, observe al miedo también. Sé que es un asunto penoso. Pero no hay ningún remedio —excepto uno— la búsqueda de remedios debe cesar.

Si usted está enfadado o sufre, sepárese del enfado y del sufrimiento y obsérvelos. La externalización es el primer paso hacia la liberación. Manténgase apartado y observe. Los aconteceres físicos continuarán ocurriendo, pero por sí solos no tienen ninguna importancia. Es la mente sola lo que importa. Ocurra lo que ocurra, usted no puede patalear y dar gritos en unas oficinas aéreas o en un Banco. La sociedad no lo permite. Si a usted no le gustan sus normas, o no está preparado para soportarlas, no vaya en avión o no lleve dinero. Vaya a pie, y si usted no puede caminar, no viaje. Si usted trata con la sociedad debe aceptar sus normas. Pues las normas de la sociedad son las normas de usted. Las necesidades y demandas de usted las han creado. Los deseos de usted son tan complejos y contradictorios, que no hay que sorprenderse de que la sociedad que usted crea sea también compleja y contradictoria.

Int: Veo y admito que el caos exterior es meramente un reflejo de mi propia desarmonía interior. ¿Pero cuál es el remedio?

Mah: No busque remedios.

Int: A veces uno está en un «estado de gracia» y la vida es feliz y armoniosa. ¡Pero un tal estado no dura! El humor cambia y todo se echa a perder.

Mah: Con solo que usted pudiera mantenerse sereno, limpio de recuerdos y de expectativas, usted sería capaz de discernir el bello patrón de los aconteceres. Es su obtusa agitación la que causa el caos.

Int: Durante las tres horas completas que pasé en la oficina de las líneas aéreas estuve practicando la paciencia y el aguante. Ello no aceleró los trámites.

Mah: ¡Al menos no los retrasó, como su pataleo y griterío ciertamente lo habrían hecho! ¡Usted quiere resultados inmediatos! Aquí no administramos magia. Todo el mundo comete el mismo error: rechazan los medios, pero quieren los fines. Usted quiere paz y armonía en el mundo, pero se niega a tenerlas en usted mismo. Siga mi consejo implícitamente y no será decepcionado. Yo no puedo resolver su problema solo con palabras. Usted tiene que actuar y perseverar en lo que le digo. No es el consejo justo lo que libera, sino la acción basada en él. Lo mismo que un médico, después de poner una inyección al paciente, le dice: «Ahora, manténgase tranquilo. No haga nada más, solo manténgase tranquilo», así yo le digo a usted: usted ya ha recibido su «inyección», ahora manténgase tranquilo, solo manténgase tranquilo. Usted no tiene nada más que hacer. Mi Gurú hizo lo mismo. Me decía algo y entonces me aconsejaba: «Ahora manténte tranquilo. No continúes rumiando todo el tiempo. Basta. Sé silencioso».

Int: Puedo mantenerme tranquilo durante una hora por la mañana. Pero el día es largo y ocurren muchas cosas que me sacan de mi equilibrio. Es fácil decir «esté usted en silencio», pero estar en silencio cuando todo está vociferando en mí y alrededor mío —se lo ruego, dígame cómo se hace.

Mah: Todo lo que necesita hacerse puede hacerse en paz y en silencio. No hay ninguna necesidad de alterarse.

Int: Todo es una teoría que no concuerda con los hechos. Voy a regresar a Europa sin nada que hacer allí. Mi vida está completamente vacía.

Mah: Con solo que usted intente mantenerse tranquilo, todo vendrá —el trabajo, la fuerza para el trabajo, el motivo justo. ¿Debe usted saber todo de antemano? No esté ansioso sobre su futuro —esté tranquilo ahora y todo se pondrá en su sitio. Lo inesperado no tiene más remedio que ocurrir mientras que lo que se anticipa puede no venir nunca. No me diga que usted no puede controlar su naturaleza. Usted no necesita controlarla. Arrójela por la borda. No tenga ninguna naturaleza a la que combatir, o a la que someter. Ninguna experiencia le hará daño, provisto que usted no la transforme en un hábito. De la totalidad del universo usted es la causa sutil. Todo es debido a que usted es. Entienda este punto firme y profundamente y more en él repetidamente. Darse cuenta de esto como absolutamente verdadero, es liberación.

Int: ¡Si yo soy la semilla de mi universo, entonces yo soy una semilla podrida! Por el fruto se conoce la semilla.

Mah: ¿Qué hay de malo en su mundo para que usted reniegue de él?

Int: Está lleno de sufrimiento.

Mah: La naturaleza no es ni agradable ni penosa. Es toda inteligencia y belleza. El sufrimiento y el placer están en la mente. Cambie su escala de valores y todo cambiará. El placer y el dolor son una mera perturbación de los sentidos; trátelos por igual y solo habrá dicha. Y el mundo es, lo que usted hace de él; por todos los medios, hágalo feliz. Solo el contento puede hacerle a usted feliz —los deseos satisfechos engendran más deseos. Este mantenerse al margen de todos los deseos y el contento con lo que viene por sí mismo es un estado muy fructífero —una precondición del estado de plenitud. No desconfíe de su aparente esterilidad y vacuidad. Créame, es la satisfacción de los deseos la que engendra la miseria. La liberación de los deseos es la dicha.

Int: Hay cosas que necesitamos.

Mah: Lo que usted necesita vendrá a usted, si usted no pide lo que no necesita. Sin embargo solo muy pocas gentes alcanzan este estado de completo desapasionamiento y desapego. Es un estado muy alto, el umbral mismo de la liberación.

Int: He sido estéril durante los dos últimos años, he estado desolado y vacío y a menudo he rezado para que viniera la muerte.

Mah: Bien, con su venida aquí los acontecimientos han empezado a funcionar. Deje que las cosas acontezcan como acontecen —finalmente, se arreglarán por sí solas felizmente. Usted no necesita esforzarse hacia el futuro —el futuro vendrá a usted por sí solo. Durante algún tiempo más, usted seguirá como un sonámbulo, como usted está ahora, desprovisto de significado y de seguridad; pero este periodo acabará y usted encontrará su trabajo a la vez fecundo y fácil. Hay siempre momentos en los que uno se siente vacío y extraño. Tales momentos son muy deseables pues significan que el alma ha arrojado sus amarras y que navega hacia lugares distantes. Esto es desapego: cuando lo viejo ha partido y lo nuevo todavía no ha llegado. Si usted tiene miedo, el estado puede ser aflictivo; pero no hay nada que temer. Recuerde las instrucciones: se encuentre con lo que se encuentre —vaya más allá.

Int: Los Buddhas mandan: recordar lo que se necesita recordar. Pero yo encuentro tan difícil recordar la cosa justa en el momento justo. ¡En mi caso el olvido parece ser la regla!

Mah: No es fácil recordar cuando cada situación suscita una tormenta de deseos y de temores. El anhelo nacido del recuerdo es también el destructor del recuerdo.

Int: ¿Cómo puedo combatir al deseo? No hay nada más fuerte.

Mah: Las aguas de la vida caen impetuosas sobre las rocas de los objetos —deseables o detestables. Suprima las rocas por la indagación y el desapego y las mismas aguas correrán profunda, silenciosa y mansamente, con mayor volumen y con mayor fuerza. No teorice al respecto, déle tiempo al pensamiento y a la consideración; si usted desea ser libre, no pase por alto el paso inmediato hacia la liberación. Es como escalar una montaña: no puede suprimirse ningún paso. Un paso de menos —y no se alcanzará la cima.


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El Cuerpo y la Mente, son Síntomas de Ignorancia

Interlocutor: Estuvimos discutiendo un día sobre la persona —el presenciador —lo absoluto (vyakti-vyakta-avyakta). Hasta donde recuerdo, usted dijo que solo lo absoluto es real y que el presenciador es lo absoluto mismo en un punto dado del espacio y del tiempo. La persona es el organismo, grosero y sutil, iluminado por la presencia del presenciador. Me parece que no logro entender el asunto claramente; ¿podríamos tratarlo de nuevo? Usted también usa los términos mahadakash, chidakash y paramakash. ¿Cómo se relacionan con la persona, el presenciador y lo absoluto?

Maharaj:Mahadakash es la naturaleza, el océano de las existencias, el espacio físico con todo lo que se puede contactar a través de los sentidos. Chidakash es la expansión de la presenciación, el espacio mental del tiempo, de la percepción y de la cognición. Paramakash es la realidad atemporal y aespacial, sin mente, indiferenciada, la potencialidad infinita, la fuente y el origen, la substancia y la esencia, a la vez la materia y la consciencia —y no obstante más allá de ambas. No puede percibirse, pero puede experimentarse como presenciando siempre al presenciador, percibiendo siempre al perceptor, el origen y el fin de toda manifestación, la raíz del tiempo y del espacio, la causa primera en toda cadena de causación.

Int: ¿Cuál es la diferencia entre vyakta y avyakta?

Mah: No hay ninguna diferencia. Es como la luz y la luz del día. El universo está lleno de luz que usted no ve; pero la misma luz usted la ve como la luz del día. Y lo que la luz del día revela es el vyakti. La persona es siempre el objeto, el presenciador es el sujeto y la relación de mutua dependencia es el reflejo de su absoluta identidad. Usted imagina que son estados distintos y separados. No lo son. Son la misma consciencia en reposo y en movimiento, cada estado consciente del otro. En chit el hombre conoce a Dios y Dios conoce al hombre. En chit el hombre da forma al mundo y el mundo da forma al hombre. Chit es el vínculo, el puente entre los extremos, el factor de equilibrio y de unión en toda experiencia. La totalidad de lo percibido es lo que usted puede llamar materia. La totalidad de todos los perceptores es lo que usted llama la mente universal. La identidad de los dos, que se manifiesta a sí misma como perceptibilidad y percepción, armonía e inteligencia, belleza y amor, se reafirma a sí misma eternamente.

Int: Los tres gunas, sattva—rajas—tamas, ¿están solo en la materia o están también en la mente?

Mah: En ambas por supuesto, debido a que las dos no están separadas. Es solo lo Absoluto lo que es más allá de los gunas. De hecho, éstos no son más que puntos de vista, maneras de observar. Existen solo en la mente. Más allá de la mente todas las distinciones cesan.

Int: ¿Es el universo un producto de los sentidos?

Mah: Lo mismo que usted recrea su mundo al despertarse, así se devana el universo. La mente con sus cinco órganos de percepción, cinco órganos de acción, y cinco vehículos de consciencia aparece como memoria, pensamiento, razón y sí mismidad.

Int: Las ciencias ha hecho muchos progresos. Nosotros conocemos el cuerpo y la mente mucho mejor que nuestros antepasados. Su manera tradicional de describir y de analizar la mente y la materia, ya no es válida.

Mah: ¿Pero dónde están sus científicos con sus ciencias? ¿No son nuevamente imágenes en su propia mente?

Int: ¡Aquí se encuentra la diferencia básica! Para mí ellos no son mis propias proyecciones. Eran antes de que yo naciera y estarán aquí cuando yo haya muerto.

Mah: Por supuesto. Una vez que usted acepta el tiempo y el espacio como reales, usted se considerará a usted mismo minúsculo y de corta vida. ¿Pero son reales? ¿Dependen ellos de usted, o usted de ellos? Como cuerpo, usted está en el espacio. Como mente, usted está en el tiempo. ¿Pero es usted un mero cuerpo con una mente en él? ¿Ha investigado usted alguna vez?

Int: Yo no tenía ni el motivo ni el método.

Mah: Yo le estoy sugiriendo a usted ambos. Pero el trabajo efectivo de discriminación y de desapego (viveka-vairagya) es suyo.

Int: El único motivo que puedo percibir es mi propia felicidad acausal y atemporal. ¿Y cuál es el método?

Mah: La felicidad es incidental. El motivo verdadero y efectivo es el amor. Usted ve a la gente sufrir y usted busca la mejor manera de ayudarlos. La respuesta es evidente —primero póngase usted mismo más allá de la necesidad de ayuda. Cerciórese de que su actitud es de buena voluntad pura, libre de expectación de cualquier tipo.

Aquellos que buscan mera felicidad pueden acabar en una sublime indiferencia, mientras que el amor no descansará jamás.

En cuanto al método, solo hay uno —usted debe llegar a conocerse a usted mismo —tanto lo que usted parece ser como lo que usted es. La claridad y la caridad van juntas —cada una necesita y fortalece a la otra.

Int: La compasión implica la existencia de un mundo objetivo, lleno de sufrimiento evitable.

Mah: El mundo no es objetivo y su sufrimiento no es evitable. La compasión no es sino otra palabra para la negativa a sufrir por razones imaginarias.

Int: Si las razones son imaginarias, ¿por qué el sufrimiento debe ser inevitable?

Mah: Es siempre lo falso lo que le hace sufrir a usted, los falsos deseos y temores, los falsos valores e ideas, las falsas relaciones entre la gente. Abandone lo falso y usted está libre del sufrimiento; la verdad hace feliz —la verdad libera.

Int: La verdad es que yo soy una mente aprisionada en un cuerpo y ésta es una verdad muy infeliz.

Mah: Usted no es el cuerpo ni está en el cuerpo —no hay ninguna cosa tal como el cuerpo. Usted se confunde gravemente a usted mismo; para comprender correctamente —investigue.

Int: Pero yo nací como un cuerpo, estoy en un cuerpo y moriré con el cuerpo, como un cuerpo.

Mah: Ésta es su equivocación. Indague, investigue, póngase en duda a usted mismo y a los demás. Para encontrar la verdad, usted no debe agarrarse a sus convicciones; si usted está seguro de lo inmediato, usted nunca alcanzará lo último. Su idea de que usted ha nacido y de que morirá es absurda: tanto la lógica como la experiencia la contradicen.

Int: De acuerdo, no insistiré en que yo soy el cuerpo. Usted gana aquí. Pero aquí y ahora, según le estoy hablando a usted, yo estoy en mi cuerpo —evidentemente. El cuerpo puede no ser mí mismo, pero es mío.

Mah: El universo entero contribuye incesantemente a su existencia. Por lo tanto, el universo entero es su cuerpo. En este sentido —estoy de acuerdo.

Int: Mi cuerpo me influencia profundamente. En más de una manera mi cuerpo es mi destino. Mi carácter, mis humores, la naturaleza de mis reacciones, mis deseos y temores —innatos o adquiridos— todos ellos se basan en el cuerpo. Un poco de alcohol, una droga u otra y todo cambia. Mientras persiste el efecto de la droga me convierto en otro hombre.

Mah: Todo esto acontece debido a que usted piensa que usted es el cuerpo. Realice su sí mismo real y ni siquiera las drogas tendrán ningún poder sobre usted.

Int: ¿Usted fuma?

Mah: Mi cuerpo ha conservado unos cuantos hábitos que pueden continuar también hasta que muera. No hay ningún daño en ellos.

Int: ¿Usted come carne?

Mah: Nací entre las gentes que comen carne y mis hijos comen carne. Como muy poca —y no tengo reparos.

Int: Comer carne implica matar.

Mah: Evidentemente. Yo no tengo ninguna pretensión a la congruencia. Usted piensa que la congruencia absoluta es posible; pruébelo con el ejemplo. No predique lo que usted no practica.

Volviendo a la idea de haber nacido. Usted está atrapado en lo que sus padres le dijeron: todo sobre la concepción, la preñez y el nacimiento, el bebe, el niño, el muchacho, el adolescente, y demás. Ahora, despójese de la idea de que usted es el cuerpo con la idea contraria de que usted no es el cuerpo. Es también una idea, no hay duda; trátela como algo que hay que abandonar cuando haya hecho su labor. La idea de que yo no soy el cuerpo da realidad al cuerpo, cuando de hecho no hay ninguna cosa tal como el cuerpo; es solo un estado de mente. Usted puede tener tantos cuerpos y tan diversos como usted quiera; solo recuerde firmemente lo que usted quiere y rechace los incompatibles.

Int: Yo soy como una caja dentro de otra caja dentro de otra caja, donde la caja exterior actúa como el cuerpo y la que le sigue —como el alma que lo habita. Abstraiga la caja exterior y la siguiente deviene el cuerpo y la siguiente a ella el alma. ¿Es una serie infinita, una apertura de cajas sin fin —o hay una última, el alma última?

Mah: Si usted tiene un cuerpo, usted debe tener un alma; aquí su símil de un juego de cajas es válido. Pero aquí y ahora, a través de todos sus cuerpos y almas, brilla la presenciación, la pura luz de chit. Aférrese a ella inconmoviblemente. Sin presenciación el cuerpo no duraría ni un segundo. Hay en el cuerpo una corriente de energía, de afección y de inteligencia, que guía, mantiene y da energía al cuerpo. Descubra esta corriente y permanezca con ella.

Por supuesto, todo esto son maneras de hablar. Las palabras son tanto una barrera como un puente. Encuentre la chispa de la vida que teje los tejidos de su cuerpo y sea con ella. Es la única realidad que tiene el cuerpo.

Int: ¿Qué le acontece a esa chispa de vida después de la muerte?

Mah: Ella es más allá del tiempo. El nacimiento y la muerte solo son puntos en el tiempo. La vida teje eternamente sus múltiples tramas. El tejer está en el tiempo, pero la vida misma es atemporal. Cualquiera que sea el nombre y la forma que usted dé a sus expresiones, ella es como el océano —siempre sin cambio, siempre cambiante.

Int: Todo lo que usted dice suena bellamente convincente, sin embargo mi sensación de ser solo una persona en un mundo extraño y ajeno, a menudo inamistoso y peligroso, no cesa. Siendo una persona, limitado en el espacio y el tiempo, ¿cómo puedo realizarme a mí mismo como lo opuesto, como una presenciación despersonalizada y universalizada, de nada en particular?

Mah: Usted afirma ser lo que usted no es, y niega ser lo que usted es. Usted omite el elemento de puro conocimiento, de presenciación libre de todas las distorsiones personales. A menos de que usted admita la realidad de chit, usted nunca se conocerá a usted mismo.

Int: ¿Qué voy a hacer? Yo no me veo a mí mismo como usted me ve. Quizás usted está en lo cierto y yo estoy equivocado, ¿pero cómo puedo dejar de ser lo que siento que yo soy?

Mah: Un príncipe que se cree que es un mendigo, únicamente puede convencerse concluyentemente de una sola manera: debe comportarse como un príncipe y ver lo que ocurre. Compórtese como si lo que yo digo fuera verdadero —y juzgue por lo que ocurra. Todo lo que pido es la poca fe que se necesita para dar el primer paso. Con la experiencia vendrá la confianza, y usted ya no me necesitará para proseguir. Yo sé lo que usted es y se lo estoy diciendo. Confíe en mí por un tiempo.

Int: Para estar aquí y ahora, necesito mi cuerpo y sus sentidos. Para comprender, necesito una mente.

Mah: El cuerpo y la mente son solo síntomas de ignorancia, de incomprensión. Compórtese como si usted fuera presenciación pura, sin cuerpo y sin mente, aespacial y atemporal, más allá del «donde», del «cuando» y del «cómo». More en ella, piense en ella, aprenda a aceptar su realidad. No se oponga a ella y no la niegue todo el tiempo. Mantenga una mente abierta al menos. El Yoga es someter lo exterior a lo interior. Haga que su mente y su cuerpo expresen lo real que es todo y más allá de todo. Usted lo logrará haciendo, no discutiendo.

Int: Permítame amablemente volver de nuevo a mi primera pregunta. ¿Cómo se origina el error de ser una persona?

Mah: Lo absoluto precede al tiempo. La presenciación viene primero. Un paquete de recuerdos y de hábitos mentales atrae la atención, la presenciación se focaliza y repentinamente aparece una persona. Retire la luz de la presenciación, vaya a dormir o desvanézcase —y la persona desaparece. La persona (vyakti) fluctúa, la presenciación (vyakta) contiene todo el espacio y el tiempo, lo absoluto (avyakta) —Es.


55

Abandone Todo y Usted Gana Todo

Interlocutor: ¿Cuál es su estado en el momento presente?

Maharaj: Un estado de no-experiencia. En él toda experiencia está incluida.

Int: ¿Puede usted entrar en la mente y el corazón de otro hombre y compartir su experiencia?

Mah: No, tales cosas requieren un entrenamiento especial. Yo soy como un mayorista del trigo. Sé muy poco sobre panes y pasteles. Puedo no conocer siquiera el sabor de unas gachas de trigo. Pero sobre el grano de trigo lo sé todo y lo sé bien. Yo conozco la fuente de toda experiencia. Pero las innumerables formas particulares que puede tomar la experiencia no las conozco, ni tengo necesidad de conocerlas. Momento a momento, lo poco que necesito saber para vivir mi vida, de algún modo acontece que lo sé.

Int: ¿Su existencia particular y mi existencia particular, existen ambas en la mente de Brahma?

Mah: Lo universal no es consciente de lo particular. La existencia como una persona es un asunto personal. Una persona existe en el tiempo y el espacio, tiene nombre y forma, comienzo y fin; lo universal incluye a todas las personas y lo absoluto es en la raíz de todo y más allá de todo.

Int: A mí no me interesa la totalidad. Mi consciencia personal y su consciencia personal —¿cuál es el lazo entre las dos?

Mah: ¿Cuál puede ser el lazo entre dos que sueñan?

Int: Pueden soñarse el uno al otro.

Mah: Eso es lo que las gentes están haciendo. Cada uno imagina a «otros» y busca un lazo con ellos. El buscador es el lazo, no hay ningún otro.

Int: Ciertamente debe de haber algo en común entre los muchos puntos de consciencia que somos.

Mah: ¿Dónde están los muchos puntos? En su mente. Usted insiste en que su mundo es independiente de su mente. ¿Cómo puede serlo? Su deseo de conocer las mentes de otras gentes se debe a su no conocimiento de su propia mente. Primero conozca usted su propia mente y encontrará que la cuestión de otras mentes ya no se plantea en absoluto, pues no hay otras gentes. Usted es el factor común, el único lazo entre las mentes. Ser es consciencia; «yo soy» se aplica a todos.

Int: La Realidad Suprema (Parabrahman) puede estar presente en todos nosotros. ¿Pero de qué utilidad es para nosotros?

Mah: Usted es como un hombre que dice: «Necesito un sitio donde guardar mis cosas, ¿pero de qué utilidad es el espacio para mí?» o «Necesito leche, té, café o soda, pero para el agua no tengo ninguna aplicación». ¿No ve usted que la Realidad Suprema es lo que hace posible todo? Pero si usted pregunta de qué utilidad es para usted, debo responder: «de ninguna». En los asuntos de la vida cotidiana el conocedor de lo real no tiene ninguna ventaja; puede estar más bien en desventaja: al estar libre de deseo y temor, no se protege a sí mismo. La idea misma de provecho le es ajena; aborrece amontonar; su vida es un constante despojarse, compartir, dar.

Int: Si no hay ninguna ventaja en ganar lo Supremo, ¿por qué molestarse entonces?

Mah: Hay molestia solo cuando usted se aferra a algo. Cuando usted no se aferra a nada, no surge ninguna molestia. El abandono de lo más pequeño es la obtención de lo más grande. Abandone todo y usted gana todo. Entonces la vida deviene lo que estaba en ella ser: pura radiación de una fuente inagotable. En esa luz el mundo aparece tenue como un sueño.

Int: Si mi mundo es meramente un sueño y usted es una parte de él, ¿qué puede usted hacer por mí? Si el sueño no es real, si no tiene ningún ser, ¿cómo puede afectarle la realidad?

Mah: Mientras dura, el sueño tiene un ser temporal. Es su deseo de aferrarse a él lo que crea el problema. Deje que se vaya. Deje de imaginar que el sueño es suyo.

Int: Usted parece dar por supuesto que puede haber un sueño sin un soñador y que yo me identifico a mí mismo con el sueño de mi propia dulce voluntad. Pero soy el soñador y también el sueño. ¿Quién va a dejar de soñar?

Mah: Deje que el sueño se devane por sí solo hasta su fin. Usted no puede remediarlo. Pero usted puede ver el sueño como un sueño, negarle el sello de la realidad.

Int: Estoy aquí, sentado ante usted. Yo estoy soñando y usted está observándome hablar en mi sueño. ¿Cuál es el lazo entre nosotros?

Mah: Mi intención de despertarle a usted es el lazo. Mi corazón quiere que usted despierte. Le veo a usted sufrir en su sueño y sé que usted debe despertar para que acaben sus aflicciones. Cuando usted ve su sueño como sueño, entonces despierta. Pero yo no estoy interesado en su sueño mismo. Es suficiente para mí saber que usted debe despertar. Usted no necesita que su sueño tenga una conclusión definida, o hacerlo noble o feliz o bello; todo lo que necesita es darse cuenta de que usted está soñando. Deje de imaginar, deje de creer. Vea las contradicciones, las incongruencias, la falsedad y el sufrimiento del estado humano, la necesidad de ir más allá. Dentro de la inmensidad del espacio flota un minúsculo átomo de consciencia y en él está contenido el universo entero.

Int: Hay afecciones en el sueño que parecen reales y duraderas. ¿Desaparecen al despertar?

Mah: En el sueño usted ama a unos y no a otros. Al despertar usted encuentra que usted es el amor mismo, que lo abarca todo. El amor personal, por intenso y genuino que sea, invariablemente ata; el amor en libertad es amor de todos.

Int: Las gentes vienen y van. Uno ama a quien encuentra, no se puede amar a todos.

Mah: Cuando usted es el amor mismo, usted es más allá del tiempo y de los números. Al amar a uno usted ama a todos, al amar a todos, usted ama a cada uno. Uno y todos no son excluyentes.

Int: Usted dice que está en un estado atemporal. ¿Significa eso que el pasado y el futuro están abiertos a usted? ¿Se ha encontrado usted con Vashishta Muni, el Gurú de Rama?

Mah: La pregunta está en el tiempo y se refiere al tiempo. De nuevo usted me está preguntando sobre los contenidos de un sueño. La atemporalidad es más allá de la ilusión del tiempo, no es una extensión en el tiempo. El que se llamaba a sí mismo Vashishta conoció a Vashishta. Yo soy más allá de todos los nombres y formas. Vashishta es un sueño en el sueño de usted. ¿Cómo puedo conocerle? Usted está demasiado interesado en el pasado y el futuro. Todo se debe a su anhelo de continuar, de protegerse a usted mismo contra la extinción. Y como usted quiere continuar, usted quiere que otros le acompañen, de aquí su interés en la supervivencia de ellos. Pero lo que usted llama supervivencia no es más que la supervivencia de un sueño. La muerte es preferible. Hay una posibilidad de despertar.

Int: Usted es consciente de la eternidad, por lo tanto usted no está interesado en la supervivencia.

Mah: Es al revés. La liberación de todo deseo de durar es eternidad. Todo apego implica temor, debido a que todas las cosas son transitorias. Y el temor le hace a uno esclavo. Esta liberación del apego no viene con la práctica; es natural, cuando uno conoce el verdadero ser de uno. El amor no ata; atar no es amar.

Int: ¿Así pues, no hay ninguna manera de ganar el desapego?

Mah: No hay nada que ganar. Abandone todas las imaginaciones y conózcase a usted mismo como usted es. El conocimiento de sí mismo es desapego. Todo anhelo se debe a una sensación de insuficiencia. Cuando usted sabe que a usted no le falta nada, que todo lo que hay, es usted y de usted, el deseo cesa.

Int: ¿Para conocerme a mí mismo debo practicar la presenciación?

Mah: No hay nada que practicar. Para conocerse a usted mismo, sea usted mismo. Para ser usted mismo, deje de imaginarse que usted es esto o aquello. Solo sea. Deje que su verdadera naturaleza emerja. No perturbe su mente con la búsqueda.

Int: Llevará mucho tiempo si solo me dedico a esperar la realización de sí mismo.

Mah: ¿Qué tiene usted que esperar cuando ya está aquí y ahora? Usted solo tiene que mirar y ver. Mire a su sí mismo, a su propio ser. Usted sabe que usted es y a usted le gusta. Abandone toda imaginación, eso es todo. No confíe en el tiempo. El tiempo es la muerte. Quien espera —muere. La vida es solo ahora. No me hable sobre el pasado y el futuro —solo existen en su mente.

Int: Usted también morirá.

Mah: Yo ya estoy muerto. La muerte física no constituirá ninguna diferencia en mi caso. Yo soy ser atemporal. Estoy libre del deseo y del temor, debido a que no recuerdo el pasado, ni imagino el futuro. Donde no hay ningún nombre ni ninguna forma, ¿cómo puede haber deseo y temor? Con la no deseación viene la atemporalidad. Yo estoy a salvo, debido a que lo que no es, no puede tocar a lo que es. Usted se siente inseguro, debido a que usted imagina el peligro. Por supuesto, su cuerpo como tal es complejo y vulnerable y necesita protección. Pero usted no. Una vez que usted se de cuenta de su propio ser inexpugnable, usted estará en paz.

Int: ¿Cómo puedo encontrar paz mientras el mundo sufre?

Mah: El mundo sufre por razones muy válidas. Si usted quiere ayudar al mundo, usted debe estar más allá de la necesidad de ayuda. Entonces todo su hacer así como su no hacer ayudarán al mundo con mucha efectividad.

Int: ¿Cómo puede ser útil la no acción donde se necesita la acción?

Mah: Donde se necesita la acción, la acción acontece. El hombre no es el actor. Lo suyo es ser consciente de lo que ocurre. Su presencia misma es acción. Una ventana es ausencia de pared y da aire y luz debido a que está vacía. Ser vacío de todo contenido mental, de toda imaginación y esfuerzo, y la ausencia misma de obstáculos hará que la realidad irrumpa impetuosa. Si usted quiere realmente ayudar a una persona, manténgase ausente. Si usted se siente emocionalmente inclinado a ayudar, usted no logrará ayudar. Usted puede estar muy ocupado y muy complacido con su naturaleza caritativa, pero no se hará mucho. Un hombre es realmente ayudado cuando ya no necesita más ayuda. Todo lo demás es solo futilidad.

Int: No hay tiempo suficiente para sentarse y esperar que la ayuda acontezca. Uno debe hacer algo.

Mah: ¡No faltaba más —hágalo! Pero lo que usted puede hacer es limitado; solo el sí mismo es ilimitado. Dé ilimitadamente —de usted mismo. Todo lo demás usted puede darlo solo en pequeñas dosis. Solo usted es inconmensurable. Ayudar es su naturaleza misma. Incluso cuando usted come y bebe usted ayuda a su cuerpo. Para usted mismo, usted no necesita nada. Usted es puro don, sin comienzo, sin fin, inagotable. Cuando usted vea dolor y sufrimiento, sea con ellos. No se precipite a la actividad. Ni la enseñanza ni la acción pueden ayudar realmente. Sea uno con el sufrimiento y ponga al descubierto sus raíces —ayudar a comprender es la ayuda real.

Int: Mi muerte se acerca.

Mah: Su cuerpo es de tiempo corto, no usted. El tiempo y el espacio están solo en la mente. Usted no está limitado. Solo compréndase a usted mismo —eso mismo es la eternidad.


56

Al Surgir la Consciencia, Surge el Mundo

Interlocutor: Cuando un hombre ordinario muere, ¿qué le acontece?

Maharaj: Según su creencia, así acontece. Como la vida antes de la muerte es solo imaginación, así es la vida de después. El sueño continúa.

Int: ¿Y qué hay sobre el jnani?

Mah: El jnani no muere debido a que nunca ha nacido.

Int: Pero a los demás sí se lo parece.

Mah: Pero no a sí mismo. En sí mismo es libre de las cosas —físicas y mentales.

Int: No obstante usted debe conocer el estado del hombre que ha muerto. Al menos por las propias vidas pasadas de usted.

Mah: Hasta que encontré a mi Gurú, yo sabía muchas cosas. Ahora no sé nada, pues todo conocimiento está solo en el sueño y no es válido. Yo me conozco a mí mismo y no encuentro ninguna vida ni muerte en mí, solo puro ser —no ser esto o eso, sino solo ser. Pero en el momento en que la mente, sacando su provisión de recuerdos, comienza a imaginar, llena el espacio de objetos y el tiempo de aconteceres. Como yo no conozco ni siquiera este nacimiento, ¿cómo puedo conocer nacimientos pasados? Es la mente la que, ella misma en movimiento, ve todo en movimiento, y habiendo creado el tiempo, se inquieta por el pasado y el futuro. Todo el universo está contenido en la consciencia (maha tattva), la cual surge donde hay orden y armonía perfectos (maha sattva). Como las olas están en el océano, así están todas las cosas físicas y mentales en la presenciación. De aquí que lo más importante es la presenciación misma, no su contenido. Profundice y ensanche su presenciación de usted mismo y fluirán todas las bendiciones. Usted no necesita buscar nada, todo vendrá a usted de la manera más natural y sin esfuerzo. Los cinco sentidos y las cuatro funciones de la mente —memoria, pensamiento, entendimiento y sí mismidad; los cinco elementos —tierra, agua, fuego, aire y éter; los dos aspectos de la creación —materia y espíritu, todos están contenidos en la presenciación.

Int: Sin embargo, usted debe creer en haber vivido antes.

Mah: Las escrituras dicen eso, pero yo no sé nada sobre ello. Yo me conozco a mí mismo como yo soy; como yo aparezco o apareceré no está dentro de mi experiencia. No es que yo no recuerde. Es que no hay nada que recordar. La reencarnación implica un sí mismo que se reencarna. No hay ninguna cosa tal. El paquete de recuerdos y de esperanzas, llamado el «yo», se imagina a sí mismo existiendo perennemente y crea el tiempo para dar acomodo a su falsa eternidad: Para ser, yo no necesito ningún pasado ni ningún futuro. Toda experiencia nace de la imaginación; yo no imagino, de modo que a mí mismo ningún nacimiento ni muerte acontecen. Solo aquellos que se piensan a sí mismos nacidos pueden pensarse a sí mismos renacidos. Usted me está acusando de haber nacido —¡yo no me reconozco culpable!

Todo existe en la presenciación y la presenciación ni muere ni renace. Es la realidad inmutable misma.

Todo el universo de la experiencia nace con el cuerpo y muere con el cuerpo; tiene su comienzo y su fin en la presenciación, pero la presenciación no conoce ningún comienzo, ni ningún fin. Si usted lo piensa cuidadosamente y lo medita durante largo tiempo, usted llegará a ver la luz de la presenciación en toda su claridad y el mundo desaparecerá de su visión. Es como mirar a un bastoncillo de incienso encendido; usted ve el bastoncillo y el humo primero; cuando usted nota el punto ígneo, usted se da cuenta de que tiene el poder de consumir montañas de bastoncillos y de llenar el universo de humo. Atemporalmente, el sí mismo se actualiza a sí mismo sin agotar sus posibilidades infinitas. En el símil del bastoncillo de incienso, el bastoncillo es el cuerpo y el humo es la mente. Mientras la mente está ocupada con sus contorsiones, no percibe su propia fuente. Entonces viene el Gurú y vuelve su atención hacia la chispa de dentro. Por su naturaleza misma la mente está vuelta hacia fuera; siempre tiende a buscar la fuente de las cosas entre las cosas mismas; el que se le diga a uno que busque la fuente dentro es, de alguna manera, el comienzo de una nueva vida. La presenciación ocupa el lugar de la consciencia; en la consciencia hay el «yo», que es consciente, mientras que la presenciación es indivisa; la presenciación es consciente de sí misma. El «yo soy» es un pensamiento, mientras la presenciación no es un pensamiento; no hay ningún «yo soy consciente» en la presenciación. La consciencia es un atributo, mientras la presenciación no lo es; uno puede ser presenciación de ser consciente, pero no consciente de ser presenciación. Dios es la totalidad de la consciencia, pero la presenciación es más allá de todo —del ser y del no ser.

Int: Yo había comenzado con la pregunta sobre la condición de un hombre después de la muerte. Cuando su cuerpo es destruido, ¿qué le acontece a su consciencia? ¿Lleva con él sus sentidos de la visión, el oído, etc., o los deja tras de sí? Y, si pierde sus sentidos, ¿qué le ocurre a su consciencia?

Mah: Los sentidos son meros modos de percepción. Cuando los modos más groseros desaparecen, emergen estados de consciencia más finos.

Int: ¿No hay ninguna transición a la presenciación después de la muerte?

Mah: No puede haber ninguna transición desde la consciencia a la presenciación, pues la presenciación no es una forma de consciencia. La consciencia solo puede devenir más sutil y más refinada y eso es lo que acontece después de la muerte. Cuando los diferentes vehículos del hombre mueren, los modos de consciencia inducidos por ellos también desaparecen.

Int: ¿Hasta que solo queda la inconsciencia?

Mah: ¡Mírese a usted mismo hablando de la inconsciencia como de algo que viene y va! ¿Quién queda ahí para ser consciente de la inconsciencia? Mientras la ventana está abierta, hay luz solar en la habitación. Con las ventanas cerradas, el sol sigue estando ahí, ¿pero acaso ve la obscuridad en la habitación? ¿Hay algo como la obscuridad para el sol? No hay ninguna cosa tal como la inconsciencia, pues la inconsciencia no es experimentable. Nosotros inferimos la inconsciencia cuando hay un lapso en la memoria o en la comunicación. Si yo dejo de reaccionar, usted dirá que estoy inconsciente. En realidad puedo ser agudísimamente consciente, solo que incapaz de comunicar o de recordar.

Int: Estoy haciendo una pregunta simple: hay alrededor de cuatro mil millones de personas en el mundo y todos ellos están condenados a morir. ¿Cuál será su condición después de la muerte —no físicamente, sino psicológicamente? ¿Continuará su consciencia? ¿Y si lo hace, en cuál forma? No me diga que no estoy haciendo la pregunta correcta, o que usted no sabe la respuesta, o que en su mundo mi pregunta no tiene sentido; en el momento en que usted comienza a hablar sobre su mundo y mi mundo, como diferentes e incompatibles, usted construye un muro entre nosotros. O bien vivimos en un único mundo o su experiencia no es de ninguna utilidad para nosotros.

Mah: Por supuesto, vivimos en un único mundo. Solo que yo lo veo como es, mientras usted no. Usted se ve a usted mismo en el mundo, mientras que yo veo al mundo en mí mismo. Para usted, usted nace y muere, mientras que para mí, el mundo aparece y desaparece. Nuestro mundo es real, pero su visión de él no lo es. No hay ningún muro entre nosotros, excepto el construido por usted. No hay nada malo en los sentidos, es su imaginación lo que le extravía a usted. Ella cubre al mundo como es, con lo que usted imagina que el mundo es —algo que existe independientemente de usted y que no obstante se ajusta estrechamente a los patrones heredados o adquiridos por usted. Hay una profunda contradicción en su actitud, que usted no ve y que es causa de aflicción. Usted se aferra a la idea de que usted ha nacido en un mundo de dolor y de aflicción; yo sé que el mundo es hijo del amor, y que tiene su comienzo, su crecimiento y su cumplimiento en el amor. Pero yo soy más allá del amor también.

Int: Si usted ha creado el mundo de amor, ¿por qué está tan lleno de dolor?

Mah: Tiene usted razón —desde el punto de vista del cuerpo. Pero usted no es el cuerpo. Usted es la inmensidad e infinitud de la consciencia. No asuma lo que no es verdadero y usted verá las cosas como yo las veo. Dolor y placer, bueno y malo, justo e injusto: éstos son términos relativos y no deben tomarse absolutamente. Son limitados y temporales.

Int: En la tradición budista se dice que un Nirvani, un Buddha iluminado, tiene la liberación del universo. Puede conocer y experimentar por sí mismo todo lo que existe. Puede ordenar e interferir en la naturaleza, en la cadena de la causación, cambiar el orden de los aconteceres, deshacer el pasado incluso. El mundo está todavía con él, pero él es libre en el mundo.

Mah: Lo que usted describe es Dios. Por supuesto, donde hay un universo, habrá también su contrapartida, que es Dios. Pero yo soy más allá de ambos. Había un reino en busca de un rey. Encontraron el hombre adecuado y le hicieron rey. Él no había cambiado de ninguna manera. Solo se le dio el nombre, los derechos y los deberes de un rey. Su naturaleza no fue afectada, solo sus acciones. Ocurre similarmente con el hombre iluminado; el contenido de su consciencia sufre una transformación radical. Pero él no se extravía. Él conoce lo inmutable.

Int: Lo inmutable no puede ser consciente. La consciencia lo es siempre del cambio. Lo inmutable no deja ningún rastro en la consciencia.

Mah: Sí y no. El papel no es el escrito, sin embargo soporta al escrito. La tinta no es el mensaje, tampoco la mente del lector es el mensaje —pero todos ellos hacen posible el mensaje.

Int: ¿Proviene la consciencia de la realidad o es un atributo de la materia?

Mah: La consciencia como tal es la contrapartida sutil de la materia. Lo mismo que la inercia (tamas) y la energía (rajas) son atributos de la materia, así la armonía (sattva) se manifiesta como consciencia. Usted puede considerarla de algún modo como una forma de energía muy sutil. Siempre que la materia se organiza en un organismo estable, la consciencia aparece espontáneamente. Con la destrucción del organismo la consciencia desaparece.

Int: ¿Qué sobrevive entonces?

Mah: Eso, de lo que la materia y la consciencia son solo aspectos, que ni nace ni muere.

Int: Si es más allá de la materia y de la consciencia, ¿cómo puede ser experimentado?

Mah: Puede ser conocido por sus efectos en ambas; búsquelo en la belleza y en la dicha. Pero usted no comprenderá ni el cuerpo ni la consciencia a menos de que vaya más allá de ambos.

Int: Se lo ruego, hablemos claramente: ¿es usted consciente o inconsciente?

Mah: El iluminado (jnani) no es ni lo uno ni lo otro. Pero en su iluminación (jnana) está contenido todo. La presenciación contiene toda la experiencia. Pero el que es presenciación es más allá de todas las experiencias. Él es más allá de la presenciación misma.

Int: Hay el trasfondo de la experiencia, llámelo materia. Hay el experimentador, llámelo mente. ¿Qué hace el puente entre los dos?

Mah: La brecha misma entre ambos es el puente. Eso, que en una punta parece materia y en la otra mente, es en sí mismo el puente. No separe la realidad en mente y cuerpo y no habrá ninguna necesidad de puentes.

Al surgir la consciencia, surge el mundo. Cuando usted considera la sabiduría y la belleza del mundo, usted lo llama Dios. Conozca la fuente de todo ello, que está en usted mismo, y usted encontrará respondidas todas sus preguntas.

Int: ¿El veedor y lo visto son uno o dos?

Mah: Hay solo ver; el veedor y lo visto están contenidos en el ver. No cree diferencias donde no hay ninguna.

Int: Comencé con la pregunta sobre el hombre que moría. Usted dijo que sus experiencias tomarán forma por sí solas de acuerdo con sus expectativas y creencias.

Mah: Antes de que usted naciera usted esperaba vivir de acuerdo con un plan que usted mismo ha establecido. Su propia voluntad fue la espina dorsal de su destino.

Int: Ciertamente, el karma interfirió.

Mah: El karma da forma a las circunstancias: las actitudes son propias de usted. En último recurso su carácter da forma a su vida y solo usted puede dar forma a su carácter.

Int: ¿Cómo da forma uno a su carácter?

Mah: Viéndolo como es, y lamentándolo sinceramente. Este ver-sentir integral puede hacer milagros. Es como fundir una imagen de bronce; el metal solo o el fuego solo no lo harán; tampoco el molde solo sería de ninguna utilidad; usted tiene que fundir el metal al calor del fuego y verterlo en el molde.


57

Más allá de la Mente, no hay ningún Sufrimiento

Interlocutor: Le veo a usted sentado en la casa de su hijo esperando que se sirva la comida. Y me pregunto si el contenido de su consciencia es similar al mío, o parcialmente diferente, o totalmente diferente. ¿Está usted hambriento y sediento como yo lo estoy, esperando más bien impacientemente que se sirva la comida, o está usted en un estado de mente completamente diferente?

Maharaj: No hay mucha diferencia en la superficie pero hay muchísima en la profundidad. Usted se conoce a usted mismo solo a través de los sentidos y de la mente. Usted se toma a usted mismo como lo que ellos sugieren; al no tener ningún conocimiento directo de usted mismo, usted tiene solo ideas; todas mediocres, de segunda mano, de oídas. Cualquier cosa que usted piensa que usted es lo toma como verdadero; el hábito de imaginarse a usted mismo como perceptible y descriptible es muy fuerte en usted.

Yo veo como usted ve, oigo como usted oye, saboreo como usted saborea, como como usted come. Yo también siento sed y hambre y espero que mi comida se sirva a la hora. Cuando paso hambre o estoy enfermo, mi cuerpo y mi mente se debilitan. Todo esto lo percibo con entera claridad, pero de algún modo yo no estoy en ello, me siento a mí mismo como si flotara sobre ello, remoto y desapegado. Ni siquiera remoto y desapegado. Hay lejanía y desapego como hay sed y hambre; hay también la presenciación de todo ello y un sentido de inmensa distancia, como si el cuerpo y la mente y todo lo que les acontece estuvieran en alguna parte remotísima en el horizonte. Yo soy como una pantalla de cine —limpia y vacía— las imágenes pasan sobre ella y desaparecen, dejándola tan limpia y vacía como antes. La pantalla no es afectada de ninguna manera por las imágenes, ni las imágenes son afectadas por la pantalla. La pantalla intercepta y refleja las imágenes, no las produce. No tiene nada que ver con los rollos de las películas. Estos son como son, paquetes de destino (prarabha), pero no mi destino; son los destinos de las gentes que aparecen en la pantalla.

Int: ¡Usted no querrá decir que las gentes en una película tienen destinos! Los destinos pertenecen a la historia, pero la historia no es de ellos.

Mah: ¿Y qué hay sobre usted? ¿Da usted forma a su vida o es usted formado por ella?

Int: Sí, tiene usted razón. La historia de una vida se devana por sí sola, una historia en la que yo soy uno de los actores. Yo no tengo ningún ser fuera de ella, como ella no tiene ningún ser sin mí. Yo soy meramente un personaje, no una persona.

Mah: El personaje devendrá una persona cuando comience a dar forma a su vida en lugar de aceptarla como viene, e identificarse con ella.

Int: Cuando yo hago una pregunta y usted responde, ¿qué acontece exactamente?

Mah: La pregunta y la respuesta —ambas aparecen en la pantalla. Los labios se mueven, el cuerpo habla —y de nuevo la pantalla está limpia y vacía.

Int: Cuando usted dice: limpia y vacía, ¿qué quiere usted decir?

Mah: Quiero decir libre de todo contenido. Para mí mismo yo no soy perceptible ni concebible; no hay nada que yo pueda señalar y decir: «esto soy yo». Usted se identifica con todo muy fácilmente; yo lo encuentro imposible. La sensación: «yo no soy esto o eso, ni nada es mío» es tan fuerte en mí que tan pronto como aparece una cosa o un pensamiento, viene inmediatamente la sensación «yo no soy esto».

Int: ¿Quiere decir que usted pasa su tiempo repitiendo «yo no soy esto, yo no soy eso»?

Mah: Por supuesto que no. Solo estoy verbalizando por causa de usted. Por la gracia de mi Gurú me he dado cuenta de una vez por todas de que yo no soy ni el objeto ni el sujeto, y no necesito recordármelo a mí mismo todo el tiempo.

Int: Encuentro difícil entender lo que quiere usted decir exactamente al decir que usted no es ni el objeto ni el sujeto. En este momento mismo en que estamos hablando, ¿no soy yo el objeto de su experiencia, y usted el sujeto?

Mah: Mire, mi dedo pulgar toca a mi dedo índice. Ambos tocan y son tocados. Cuando mi atención está sobre el pulgar, el pulgar es el que siente y el índice —el sí mismo. Cambio el foco de atención y la relación se invierte. De alguna manera, encuentro que al cambiar el foco de atención, yo devengo la cosa misma que miro y experimento el tipo de consciencia que ella tiene; yo devengo el presenciador interior de la cosa. A esta capacidad de entrar en otros puntos de consciencia focales —yo la llamo amor; usted puede darle cualquier nombre que usted quiera. El amor dice: «Yo soy todo». La sabiduría dice: «Yo soy nada». Entre ambos fluye mi vida. Puesto que en cualquier punto del tiempo y del espacio yo puedo ser a la vez el sujeto y el objeto de experiencia, lo expreso diciendo que yo soy ambos, y ninguno, y más allá.

Int: ¡Usted hace todas estas extraordinarias afirmaciones sobre usted mismo! ¿Qué le hace a usted decir estas cosas? ¿Qué quiere usted decir cuando dice que usted es más allá del espacio y del tiempo.

Mah: Usted pregunta y la respuesta viene. Yo me observo a mí mismo —observo la respuesta y no veo ninguna contradicción. Está claro para mí que le estoy diciendo a usted la verdad. Todo es muy simple. Pero usted debe confiar en que yo quiero decir lo que digo, en que soy completamente serio. Como ya le he dicho a usted, mi Gurú me mostró mi verdadera naturaleza —y la verdadera naturaleza del mundo. Habiendo realizado que yo soy uno con el mundo, y sin embargo más allá del mundo, devine libre de todo deseo y temor. No razoné que debía ser libre —me encontré a mí mismo libre— inesperadamente, sin el menor esfuerzo. Esta liberación del deseo y del temor han permanecido conmigo desde entonces. Otra cosa que noté era que no necesitaba hacer ningún esfuerzo; la obra seguía al pensamiento, sin retraso ni fricción. También encontré que los pensamientos devenían autocumplidos; las cosas se ponían en su sitio llana y exactamente. El principal cambio estaba en la mente; devino sin movimiento y silente, respondiendo rápidamente pero sin perpetuar la respuesta. La espontaneidad devino un modo de vida, lo real devino natural y lo natural devino real. Y, sobre todo, una afección infinita, un amor profundo y sereno, irradiando en todas direcciones, abarcando todo, haciendo todo interesante y bello, significativo y auspicioso.

Int: Se nos ha dicho que hay diferentes poderes Yógicos que surgen espontáneamente en un hombre que ha realizado su propio ser verdadero. ¿Cuál es su experiencia en estas materias?

Mah: El quíntuple cuerpo del hombre (físico, etc.) tiene poderes potenciales más allá de nuestros más fantásticos sueños. No solo el universo entero se refleja en el hombre, sino que también el poder de controlar el universo está esperando ser usado por él. El hombre sabio no está ansioso de usar tales poderes, excepto cuando la situación lo requiere. Encuentra las capacidades y destrezas de la personalidad humana completamente adecuadas para los asuntos de la vida cotidiana. Algunos de los poderes pueden ser desarrollados por un entrenamiento especializado, pero el hombre que ostenta sus poderes está todavía en la esclavitud. El hombre sabio no cuenta nada como suyo propio. Cuando en algún tiempo y lugar se atribuye a alguien algún milagro, él no establecerá ningún lazo causal entre los acontecimientos y la persona, ni permitirá que se saque ninguna conclusión. Todo habrá acontecido como haya acontecido debido a que tenía que acontecer; todo acontece como acontece, debido a que el universo es como es.

Int: El universo no parece un lugar feliz para vivir en él. ¿Por qué hay tanto sufrimiento?

Mah: El dolor es físico; el sufrimiento es mental. Más allá de la mente no hay ningún sufrimiento. El dolor es una señal de que el cuerpo está en peligro y requiere atención. Similarmente, el sufrimiento nos advierte que la estructura de los recuerdos y hábitos, que nosotros llamamos la persona (vyakti) está amenazada por la pérdida o el cambio. El dolor es esencial para la supervivencia del cuerpo, pero nadie le obliga a sufrir. El sufrimiento se debe enteramente al apego o a la resistencia; es un signo de nuestra resistencia a proseguir, a fluir con la vida.

Como una vida sana está libre de dolor, así una vida santa está libre de sufrimiento.

Int: Nadie ha sufrido más que los santos.

Mah: ¿Se lo han dicho ellos a usted o es usted quien lo dice? La esencia de la santidad es la total aceptación del momento presente, la armonía con las cosas como ellas acontecen. Un santo no desea que las cosas sean diferentes de lo que son; sabe que, considerando todos los factores, son inevitables. Es amistoso con lo inevitable y, por lo tanto, no sufre. Puede conocer el dolor, pero el dolor no le quebranta. Si puede, hace lo necesario para restaurar el equilibrio perdido —o deja que las cosas sigan su curso.

Int: Puede morir.

Mah: ¿Y eso qué? ¿Qué gana si continúa viviendo y qué pierde si muere? Lo que ha nacido, debe morir; lo que nunca ha nacido no puede morir. Todo depende de lo que piensa que él es.

Int: Imagine que usted cae mortalmente enfermo. ¿No lo lamentaría y se resentiría usted?

Mah: Yo ya estoy muerto, o, más bien, ni vivo ni muerto. Usted ve mi cuerpo comportándose de la manera habitual y saca sus propias conclusiones. Usted no admitirá que sus conclusiones no conciernen a nadie más que a usted. Vea que la imagen que usted tiene de mí puede ser enteramente errónea. Su imagen de usted mismo es errónea también, pero eso es su problema. Usted no necesita crearme problemas a mí y después pedirme que los resuelva. Yo no estoy creando problemas ni resolviéndolos.

58

La Perfección, el Destino de Todo

Interlocutor: Cuando se le pregunta a usted por los medios de la realización de sí mismo, usted invariablemente enfatiza la importancia de que la mente more en la sensación de «yo soy». ¿Dónde está el factor causal? ¿Por qué debe resultar este pensamiento particular en la realización de sí mismo? ¿Cómo me afecta a mí la contemplación de «yo soy»?

Maharaj: El factor mismo de la observación altera al observador y a lo observado. Después de todo, lo que impide la visión dentro de la verdadera naturaleza de uno es la debilidad y estrechez de la mente y su tendencia a pasar por alto lo sutil y a enfocar solo lo grosero. Cuando usted sigue mi consejo e intenta mantener su mente en la noción de «yo soy» solo, usted deviene plenamente consciente de su mente y de sus desvaríos. La presenciación, al ser armonía lúcida (sattva) en acción, disuelve la estupidez y aquieta la agitación de la mente y de modo pausado pero firme cambia su substancia misma. Este cambio no necesita ser espectacular; puede que apenas se note; sin embargo es un cambio profundo y fundamental desde la obscuridad a la luz, desde la inadvertencia a la presenciación.

Int: ¿Debe ser la fórmula «yo soy»? ¿No funcionará alguna otra sentencia? Si yo me concentro en «hay una mesa», ¿no servirá al mismo propósito?

Mah: Como un ejercicio de concentración —sí. Pero no le llevará a usted más allá de la idea de una mesa. Usted no está interesado en mesas, usted quiere conocerse a usted mismo. Para esto mantenga firmemente en el foco de la conciencia la única pista que usted tiene: su certeza de ser. Sea con ella, juegue con ella, medite sobre ella, cave profundamente en ella, hasta que la concha de la ignorancia se rompa y usted emerja en el reino de la realidad.

Int: ¿Hay algún lazo causal entre mi enfoque del «yo soy» y la ruptura de la concha?

Mah: El impulso a encontrarse a uno mismo es un signo de que usted está dispuesto. El impulso siempre viene desde dentro. A menos de que haya llegado su tiempo, usted no tendrá ni el deseo ni la fuerza para emprender la indagación de sí mismo con todo su corazón.

Int: ¿No es la Gracia del Gurú responsable del deseo y de su cumplimiento? ¿No es el rostro radiante del Gurú el señuelo que nos atrapa y que nos saca de esta ciénaga de aflicción?

Mah: Es el Gurú Interior (sadguru) el que le lleva a usted al Gurú Exterior, como una madre que lleva a su hijo a un maestro. Confíe en su Gurú y obedézcale, pues es el mensajero de su Sí mismo Real.

Int: ¿Cómo encuentro un Gurú en quien pueda confiar?

Mah: Su propio corazón se lo dirá a usted. No hay ninguna dificultad en encontrar un Gurú, debido a que el Gurú está buscándole a usted. El Gurú está siempre dispuesto; es usted quien no está dispuesto. Usted tiene que estar dispuesto a aprender; o, en otro caso, usted puede encontrar a su Gurú y echar a perder su oportunidad por su inatención y obstinación agudas. Tome mi ejemplo; no había nada en mí que prometiera mucho, pero cuando me encontré con mi Gurú, le escuché, confié y obedecí.

Int: ¿No debo examinar al maestro antes de ponerme enteramente en sus manos?

Mah: ¡No faltaba más, examine! ¿Pero qué puede usted encontrar? Solo como él aparece en su propio nivel de usted.

Int: Observaré si es congruente, si hay armonía entre su vida y su enseñanza.

Mah: Usted puede encontrar mucha desarmonía —¿y qué? Eso no prueba nada. Solo los motivos importan. ¿Cómo conocerá usted sus motivos?

Int: Debo esperar al menos que sea un hombre con control de sí mismo y que viva una vida recta.

Mah: Usted encontrará muchos así —y no serán de ninguna utilidad para usted. Un Gurú puede mostrar la vía de regreso a casa, a su sí mismo real. ¿Qué tiene esto que ver con el carácter, o el temperamento de la persona que él parece ser? ¿No le dice a usted claramente que él no es la persona? El único modo en que usted puede juzgar es por el cambio en usted mismo cuando usted está en su compañía. Si usted se siente más en paz y más feliz, si usted se comprende a usted mismo con mayor claridad y profundidad que lo habitual, eso significa que usted ha encontrado al hombre justo. Tómese su tiempo, pero una vez que usted ha decidido confiar en él, confíe en él absolutamente y siga cada instrucción plena y fielmente. No importa mucho si usted no le acepta como su Gurú y está satisfecho con su compañía. El Satsang solo también puede llevarle a usted a su meta, siempre que sea sin mezcla y sin perturbación. Pero una vez que usted acepta a alguien como su Gurú, escuche, recuerde y obedezca. Entregar el corazón solo a medias es un asunto grave y la causa de mucha aflicción autocreada. La equivocación no es nunca del Gurú; la falta es siempre la estrechez y la malicia del discípulo.

Int: ¿No echa o descalifica entonces el Gurú al discípulo?

Mah: ¡No sería un Gurú si lo hiciera! Aguarda su momento y espera hasta que el discípulo, purificado y sobrio, regresa a él con un ánimo más receptivo.

Int: ¿Cuál es el motivo? ¿Por qué el Gurú se toma tantas molestias?

Mah: La aflicción y el fin de la aflicción. El Gurú ve a las gentes sufriendo en sus sueños y quiere despertarlos. El amor es intolerante con el dolor y el sufrimiento. La paciencia de un Gurú no tiene límites y, por lo tanto, no puede ser derrotada. El Gurú nunca fracasa.

Int: ¿Es mi primer Gurú también el último, o tengo que pasar de un Gurú a otro?

Mah: El universo entero es su Gurú. Usted aprende de todo, si está usted alerta y es inteligente. Con solo que su mente estuviera clara y su corazón limpio, usted aprendería de todo transeúnte. Se debe a que usted es indolente o agitado, por lo que su Sí mismo interior se manifiesta como el Gurú exterior y hace que usted confíe en él y le obedezca.

Int: ¿Es inevitable un Gurú?

Mah: Eso es como preguntar «¿Es inevitable una madre?». Para elevarse en la consciencia de una dimensión a otra, usted necesita ayuda. La ayuda puede que no sea siempre en la forma de una persona humana, puede ser una presencia sutil, o una chispa de intuición, pero la ayuda debe venir. Su Sí mismo interior está observando y esperando que el hijo retorne a su padre. En el momento justo, él lo dispone todo con afección y efectividad. Donde se necesita un mensajero o un guía, envía al Gurú a hacer lo necesario.

Int: Hay una cosa que no puedo entender. Usted habla del sí mismo interior como sabio y bueno y bello y en todo modo perfecto, y de la persona como un mero reflejo sin ningún ser suyo propio. Por otra parte, usted se toma muchas molestias para ayudar a la persona a realizarse a sí misma. Si la persona es tan insignificante, ¿por qué estar tan interesado en su bienestar? ¿A quién le importa una sombra?

Mah: Usted ha introducido la dualidad donde no hay ninguna. Hay el cuerpo y hay el Sí mismo. Entre ellos está la mente, en la que el Sí mismo se refleja como «yo soy». Debido a las imperfecciones de la mente, a su rudeza y agitación, a su falta de discernimiento y de visión, ella se toma a sí misma por el cuerpo, no por el Sí mismo. Todo lo que se necesita es purificar la mente a fin de que pueda realizar su identidad con el Sí mismo. Cuando la mente se sumerge en el Sí mismo, el cuerpo no presenta ningún problema. Sigue siendo lo que es, un instrumento de cognición y de acción, la herramienta y la expresión del fuego creativo interior. El valor último del cuerpo es que sirve para descubrir el cuerpo cósmico, que es el universo en su totalidad. Cuando usted se da cuenta de usted mismo en la manifestación, usted continúa descubriendo que usted es siempre más de lo que usted había imaginado.

Int: ¿No hay ningún fin al descubrimiento de sí mismo?

Mah: Como no hay ningún comienzo, tampoco hay ningún fin. Pero lo que yo he descubierto por la Gracia de mi Gurú, es que yo no soy nada que pueda ser señalado. Yo no soy un «esto» o un «eso». Esto es absolutamente verdadero.

Int: ¿Dónde entra entonces el descubrimiento que nunca se acaba, el transcenderse a uno mismo que nunca termina en las nuevas dimensiones?

Mah: Todo esto pertenece al reino de la manifestación; está en la estructura misma del universo, el que lo más alto solo pueda ser tenido a través de la liberación de lo más bajo.

Int: ¿Qué es lo más bajo y qué es lo más alto?

Mah: Mírelo en los términos de la presenciación. Cuanto más amplia y más profunda, tanto más elevada es la consciencia. Todo lo que vive, trabaja para proteger, perpetuar y expandir la consciencia. Éste es el único significado y propósito del mundo. Es la esencia misma del Yoga —elevar siempre el nivel de la consciencia, descubrir nuevas dimensiones, con sus propiedades, cualidades y poderes. En ese sentido el universo entero deviene una escuela de Yoga (yogakshetra).

Int: ¿Es la perfección el destino de todos los seres humanos?

Mah: De todos los seres vivos —en última instancia. La posibilidad deviene una certeza cuando la noción de la iluminación aparece en la mente. Una vez que un ser vivo ha oído y comprendido que la liberación está dentro de su alcance, jamás lo olvidará, pues es el primer mensaje de su interior. Echará raíces y crecerá y a su debido tiempo tomará la bienaventurada forma del Gurú.

Int: ¿Así pues, todo nuestro verdadero interés está en la redención de la mente?

Mah: ¿Y en qué más podría estar? La mente se extravía, la mente vuelve a casa. Incluso la palabra «se extravía» no es apropiada. La mente debe conocerse a sí misma en todos los estados. Nada es una equivocación a menos de que se repita.


59

El Deseo y el Temor son Estados Egocentrados

Interlocutor: Me gustaría entrar de nuevo en la cuestión del placer y del dolor, del deseo y del temor. Comprendo el temor que es recuerdo y anticipación del dolor. Es esencial para la preservación del organismo y de su patrón de vida. Las necesidades, cuando se sienten, son dolorosas y su anticipación está llena de temor; nosotros tememos verdadera y justamente no ser capaces de satisfacer nuestras necesidades básicas. El alivio que se experimenta cuando se satisface una necesidad, o cuando se aplaca una ansiedad se debe enteramente al cese del dolor. Podemos dar a esto nombres positivos como placer, o gozo, o felicidad, pero esencialmente es alivio del dolor. Es el temor del dolor el que mantiene unidas nuestras instituciones sociales, económicas y políticas.

Lo que me confunde es que nosotros derivamos placer de cosas y estados de mente que no tienen nada que ver con la supervivencia. Al contrario, nuestros placeres son usualmente destructivos. Dañan o destruyen el objeto, el instrumento y también el sujeto del placer. De otro modo, el placer y la persecución del placer no serían ningún problema. Esto me lleva al meollo de mi pregunta: ¿por qué el placer es destructivo? ¿Por qué, a pesar de su destrucción, es deseado?

Puedo agregar que no tengo en la mente el modelo placer-dolor por el que la naturaleza nos compele a seguir sus directrices. Pienso en los placeres hechos por el hombre, a la vez sensoriales y sutiles, que van desde los más groseros, como comer en exceso, a los más refinados. La adicción al placer, a toda costa, es tan universal que debe haber algo significativo en su raíz.

Por supuesto, no toda la actividad del hombre debe ser utilitaria, diseñada para satisfacer una necesidad. El juego, por ejemplo, es natural y el hombre es el animal más juguetón en la existencia. El juego llena la necesidad del descubrimiento de sí mismo y del desarrollo de sí mismo. Pero incluso en sus juegos el hombre deviene destructivo de la naturaleza, de los demás y de sí mismo.

Maharaj: En resumen, usted no pone objeciones al placer, sino solo a su precio en dolor y aflicción.

Int: Si la realidad misma es dicha, entonces el placer debe estar vinculado a ella de algún modo.

Mah: No prosigamos con la lógica verbal. La dicha de la realidad no excluye el sufrimiento. Además, usted solo conoce el placer, no la dicha del ser puro. Así pues, examinemos el placer en su propio nivel.

Si usted se mira a usted mismo en sus momentos de placer o de dolor, usted encontrará invariablemente que no es la cosa en sí misma la que es agradable o penosa, sino la situación de la que es una parte. El placer está en la relación entre el gozador y lo gozado. Y la esencia de ello es la aceptación. Cualquiera que pueda ser la situación, si es aceptable, es placentera. Si no es aceptable, es dolorosa. Lo que la hace aceptable no es importante: la causa puede ser física, o psicológica, o irrastreable; la aceptación es el factor decisivo. Inversamente, el sufrimiento se debe a la no aceptación.

Int: El dolor no es aceptable.

Mah: ¿Por qué no? ¿Ha intentado usted aceptarlo alguna vez? Inténtelo y encontrará en el dolor una dicha que el placer no puede trasmitir, por la simple razón de que la aceptación del dolor le hace a usted mucho más profundo que la aceptación del placer. El sí mismo personal (o ego), por su naturaleza misma, está persiguiendo constantemente el placer y evitando contantemente el dolor. El final de este patrón de comportamiento es el final del sí mismo personal. El final del sí mismo personal (o ego) con sus deseos y temores le permite a usted retornar a su naturaleza real, la fuente de toda felicidad y de toda paz. El perenne deseo de placer es el reflejo de la armonía atemporal interior. Es un hecho observable que uno deviene consciente de sí mismo solo cuando está atrapado en el conflicto entre el placer y el dolor, el cual requiere elección y decisión. Es este choque entre el deseo y el temor, el cual causa cólera, lo que es el gran destructor de la cordura en la vida. Cuando se acepta el dolor por lo que es, una lección y una advertencia, y se mira profundamente dentro y se le presta atención, la separación entre dolor y placer se desmorona, y ambos devienen experiencia —penosa cuando se resiste, gozosa cuando se acepta.

Int: ¿Aconseja usted esquivar el placer y perseguir el dolor?

Mah: No, ni perseguir el placer ni esquivar el dolor. Acepte ambos como vengan, goce de ambos mientras duren, y déjelos partir —cuando partan.

Int: ¿Cómo es posible que yo pueda gozar del dolor? El dolor físico reclama acción.

Mah: Por supuesto. Y el dolor mental también. La dicha está en la presenciación de él, no en retirarse, ni en apartarse de él. Toda felicidad viene de la presenciación. Cuanto más conscientes somos, más profundo es el gozo. La aceptación del dolor, la no resistencia, el coraje y la paciencia —todos éstos abren fuentes profundas y perennes de felicidad real, de dicha verdadera.

Int: ¿Por qué debe ser el dolor más efectivo que el placer?

Mah: El placer se acepta rápidamente, mientras que todas las facultades del sí mismo (ego) rechazan el dolor. Como la aceptación del dolor es la negación del sí mismo (ego), y el sí mismo (ego) se interpone en la vía de la verdadera felicidad, la aceptación sincera del dolor libera las fuentes de la felicidad.

Int: ¿Actúa de la misma manera la aceptación del sufrimiento?

Mah: El hecho del dolor se lleva fácilmente dentro del foco de la presenciación. Con el sufrimiento no es tan simple. Enfocar el sufrimiento no es suficiente, pues la vida mental, como nosotros la conocemos, es una corriente continua de sufrimiento. Para alcanzar las capas más profundas del sufrimiento usted debe ir a sus raíces y poner al descubierto su vasta red subterránea, donde el temor y el deseo se entretejen estrechamente y las corrientes de las energías de la vida se oponen, se obstruyen y se destruyen entre sí.

Int: ¿Cómo puedo deshacer un nudo que está enteramente por debajo del nivel de mi consciencia?

Mah: Siendo con usted mismo, el «yo soy»; observándose a usted mismo en su vida diaria con interés alerta, con la intención de comprender más bien que de juzgar, en la plena aceptación de cualquier cosa que emerja, debido a que ella está ahí, usted anima a la profundidad a salir a la superficie y enriquece su vida y su consciencia con sus energías cautivas. Éste es el gran trabajo de la presenciación; quita los obstáculos y libera las energías comprendiendo la naturaleza de la vida y de la mente. La inteligencia es la puerta a la liberación y la atención alerta es la madre de la inteligencia.

Int: Una pregunta más. ¿Por qué el placer acaba en dolor?

Mah: Todo tiene un comienzo y un final y el placer también los tiene. No anticipe y no lamente, y no habrá ningún dolor. Es el recuerdo y la imaginación lo que causa sufrimiento.

Por supuesto, el dolor después del placer puede deberse al abuso del cuerpo o de la mente. El cuerpo conoce su medida, pero la mente no. Sus apetitos son innumerables e ilimitados. Observe su mente con gran diligencia, pues ahí se encuentra su esclavitud y también la llave de la liberación.

Int: Mi pregunta todavía no ha sido plenamente respondida: ¿Por qué son destructivos los placeres del hombre? ¿Por qué encuentra tanto placer en la destrucción? El interés de la vida se encuentra en la protección, la perpetuación y la expansión de sí misma. En esto es guiada por el dolor y el placer. ¿En qué punto se tornan destructivos?

Mah: Cuando la mente domina, recuerda y anticipa, deviene exagerada, distorsiona y ciega. El pasado es proyectado en el futuro y el futuro traiciona las expectativas. Los órganos de sensación y de acción son estimulados más allá de su capacidad e inevitablemente se vienen abajo. Los objetos de placer no pueden dar lo que se espera de ellos y se gastan, o se destruyen por el abuso. De todo ello resulta un exceso de dolor donde se buscaba el placer.

Int: ¡Nosotros no solo nos destruimos a nosotros mismos, sino a otros también!

Mah: Naturalmente, la egoismidad (egocentricidad) es siempre destructiva. El deseo y el temor, ambos son estados egocéntricos. Entre el deseo y el temor surge la cólera, con la cólera surge el odio, con el odio surge la pasión por la destrucción. La guerra es el odio en acción, organizado y equipado con todos los instrumentos para la muerte.

Int: ¿Hay algún modo de acabar con estos horrores?

Mah: Cuando más gentes lleguen a conocer su naturaleza real, su influencia, por sutil que sea, prevalecerá y la atmósfera emocional del mundo se suavizará. Las gentes siguen a sus líderes y cuando entre los líderes aparezca alguno, grande de corazón y de mente, y absolutamente libre de pretensiones egocentradas, su impacto será suficiente para hacer imposibles las crueldades y crímenes de la presente edad. Entonces puede venir una nueva edad de oro y durar por un tiempo y sucumbir finalmente a su propia perfección. Pues la bajamar comienza cuando la pleamar está en su punto más alto.

Int: ¿No hay ninguna cosa tal como la perfección permanente?

Mah: Sí, la hay, pero incluye todas las imperfecciones. Es la perfección de nuestra verdadera naturaleza la que hace todas las cosas posibles, perceptibles, interesantes. No conoce ningún sufrimiento, pues ni desea ni detesta, ni acepta ni rechaza. La creación y la destrucción son los dos polos entre los que teje su modelo siempre cambiante. Líbrese de las predilecciones y preferencias y la mente, con su fardo de aflicción, ya no será más.

Int: Pero yo no soy el único que sufre. Hay otros.

Mah: Cuando usted va a ellos con sus deseos y temores, usted meramente aumenta sus pesares. Libérese primero del sufrimiento usted mismo y solo entonces espere ayudar a otros. Usted ni siquiera necesita esperar —su existencia misma será la mayor ayuda que un hombre puede dar a sus semejantes.


60

Viva Hechos, no Fantasías

Interlocutor: Usted dice que todo lo que ve es usted mismo. Usted también admite que ve el mundo como nosotros lo vemos. He aquí un periódico de hoy con todos los horrores que están pasando. Puesto que el mundo es usted mismo, ¿cómo puede usted explicar tales desmanes?

Maharaj: ¿Qué mundo tiene usted en la mente?

Int: Nuestro mundo común, en el cual vivimos.

Mah: ¿Está usted seguro de que vivimos en el mismo mundo? No quiero decir la naturaleza, el mar y la tierra, las plantas y los animales. Ello no son el problema, ni tampoco lo es el espacio ilimitado, ni el tiempo infinito, ni el poder inagotable. No se engañe a usted porque como y fumo, leo y hablo. Mi mente no está aquí, mi vida no está aquí. Su mundo, lleno de deseos y sus satisfacciones, de temores y sus evasiones, definitivamente no es mi mundo. Yo ni siquiera lo percibo, excepto a través de lo que usted me dice sobre él. Es su mundo de sueño privado y mi reacción a él es pedirle a usted que deje de soñar.

Int: Ciertamente, las guerras y las revoluciones no son sueños. Las madres enfermas y los niños hambrientos no son sueños. La riqueza, mal obtenida y peor usada, no es un sueño.

Mah: ¿Qué más?

Int: Un sueño no puede ser compartido.

Mah: Tampoco puede serlo el estado de vigilia. Los tres estados —de vigilia, sueño y sueño profundo— son subjetivos, personales, íntimos. Todos acontecen y están contenidos dentro de la pequeña burbuja en la consciencia, llamada «yo». El mundo real está más allá del sí mismo personal (o ego).

Int: Sí mismo o no sí mismo, los hechos son reales.

Mah: ¡Por supuesto que los hechos son reales! Yo vivo entre ellos. Pero usted vive con fantasías, no con hechos. Los hechos nunca se entrechocan, mientras que su vida y su mundo están llenos de contradicciones. La contradicción es la marca de lo falso; lo real nunca se contradice a sí mismo.

Por ejemplo, usted se queja de que las gentes son abyectamente pobres. Sin embargo usted no comparte sus riquezas con ellos. Usted se inquieta por la guerra en la puerta de al lado, pero apenas le dedica un pensamiento cuando tiene lugar en algún país remoto. La cambiante fortuna de su ego determina sus valores; «yo pienso», «yo quiero», «yo debo» se convierten en absolutos.

Int: No obstante, el mal es real.

Mah: No más real de lo que usted es. El mal está en el enfoque erróneo de los problemas creados por la incomprensión y el abuso. Es un círculo vicioso.

Int: ¿Puede romperse el círculo?

Mah: Un círculo falso no necesita ser roto. Es suficiente verlo como es —no existente.

Int: Pero, es suficientemente real para hacer que nos sometamos y para infligirnos indignidades y atrocidades.

Mah: La locura es universal. La cordura es rara. Sin embargo hay esperanza, debido a que en el momento en que percibimos nuestra locura, estamos en el camino hacia la cordura. Ésta es la función del Gurú —hacernos ver la locura de nuestra vida diaria. La vida le hace a usted consciente, pero el maestro le hace a usted presenciación.

Int: Señor, usted no es ni el primero ni el último. Desde tiempos inmemoriales las gentes han irrumpido en la realidad. ¡Sin embargo, cuán poco ha afectado eso a nuestras vidas! Los Ramas y los Krishnas, los Buddhas y los Cristos han venido y se han marchado y nosotros estamos como estábamos; revolcándonos en sudor y lágrimas. ¿Qué han hecho los grandes, cuyas vidas hemos presenciado? ¿Qué ha hecho usted, señor, para aliviar la esclavitud del mundo?

Mah: Solo usted puede deshacer el mal que usted mismo ha creado. Su propia egoismidad callosa está en su raíz. Ponga primero su propia casa en orden y usted verá que su trabajo está hecho.

Int: Los hombres de sabiduría y amor, que vinieron antes que nosotros, se enderezaron a sí mismos, a menudo a un tremendo costo. ¿Cuál fue el resultado? Una estrella fugaz, por muy brillante que sea, no hace la noche menos obscura.

Mah: Para juzgarlos a ellos y a su obra usted debe devenir uno de ellos. Una rana en un pozo no sabe nada sobre los pájaros del cielo.

Int: ¿Quiere usted decir que entre el bien y el mal no hay ningún muro?

Mah: No hay ningún muro, debido a que no hay ningún bien ni ningún mal. En cada situación concreta hay solo lo necesario y lo innecesario. Lo necesario está bien, lo innecesario está mal.

Int: ¿Quién decide?

Mah: La situación decide. Cada situación es un desafío que requiere la respuesta justa. Cuando la respuesta es justa, se salda el desafío y cesa el problema. Si la respuesta no es justa, no se salda el desafío y el problema se queda sin resolver. Sus problemas no resueltos —eso es lo que constituye su karma. Resuélvalos correctamente y sea libre.

Int: Usted parece llevarme siempre de regreso a mí mismo. ¿No hay ninguna solución objetiva a los problemas del mundo?

Mah: Los problemas del mundo han sido creados por innumerables gentes como usted, cada uno de ellos lleno de sus propios deseos y temores. ¿Quién puede liberarle a usted de su propio pasado, personal y social, excepto usted mismo? ¿Y cómo lo hará usted a menos de que usted vea la urgente necesidad de librarse primero de sus ansias nacidas de la ilusión? ¿Cómo puede usted ayudar verdaderamente, mientras usted mismo necesite ayuda?

Int: ¿De qué manera ayudaron los antiguos sabios? ¿De qué manera ayuda usted? Unos pocos individuos se aprovechan, sin duda; su guía y ejemplo pueden significar mucho para ellos; ¿pero de qué manera afecta usted a la humanidad, a la totalidad de la vida y de la consciencia? Usted dice que usted es el mundo y que el mundo es usted; ¿qué impacto ha tenido usted en él?

Mah: ¿Qué tipo de impacto espera usted?

Int: El hombre es estúpido, egoísta, cruel.

Mah: El hombre es también sabio, afectivo y bueno.

Int: ¿Por qué no prevalece la bondad?

Mah: Lo hace —en mi mundo real. En mi mundo, incluso lo que usted llama el mal es el servidor del bien y por lo tanto necesario. Es como los forúnculos y las fiebres que limpian el cuerpo de impurezas. La enfermedad es penosa, incluso peligrosa, pero si se trata adecuadamente, cura.

Int: O mata.

Mah: En algunos casos la muerte es la mejor cura. Una vida puede ser peor que la muerte, la cual es solo raramente una experiencia desagradable, sean cuales sean las apariencias. Por lo tanto, compadézcase de los vivos, nunca de los muertos. Este problema de las cosas buenas y malas en sí mismas, no existe en mi mundo. Lo necesario es bueno y lo innecesario es malo. En su mundo lo agradable es bueno y lo penoso es malo.

Int: ¿Qué es lo necesario?

Mah: Crecer es necesario. Sobrepasarse es necesario. Dejar atrás lo bueno por causa de lo mejor es necesario.

Int: ¿Para qué fin?

Mah: El fin está en el comienzo. Usted acaba donde usted comienza —en lo absoluto.

Int: ¿Por qué todo este trastorno entonces? ¿Para retornar a donde he comenzado?

Mah: ¿El trastorno de quién? ¿Cuál trastorno? ¿Compadece usted a la semilla que va a crecer y a multiplicarse hasta devenir un frondoso bosque? ¿Mata usted a un niño para salvarle de la molestia de vivir? ¿Qué hay de malo en la vida, siempre más y más vida? Quite los obstáculos al crecimiento y todos sus problemas personales, sociales, económicos y políticos se disolverán. El universo es perfecto como un todo y el esfuerzo de las partes por la perfección es una modalidad de la dicha. Sacrifique voluntariamente lo imperfecto a lo perfecto y ya no habrá m&aa