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76

Saber que Usted no sabe, es Verdadero Conocimiento

Maharaj: Hay el cuerpo. Dentro del cuerpo parece haber un observador y fuera —un mundo bajo observación. El observador y su observación, así como el mundo observado aparecen y desaparecen juntos. Más allá de todo ello, hay el vacío. Este vacío es uno para todos.

Int: Lo que usted dice parece simple, pero no todo el mundo lo diría. Es usted, y solo usted, quien habla de los tres y del vacío más allá. Yo solo veo el mundo, el cual incluye todo.

Mah: Incluso el «yo soy».

Int: Incluso el «yo soy». El «yo soy» está aquí, debido a que el mundo esta aquí.

Mah: Y el mundo está aquí, debido a que el «yo soy» está aquí.

Int: Sí, funciona en ambos sentidos. Yo no puedo separar los dos, ni ir más allá. Yo no puedo decir que algo es, a menos que lo experimente, lo mismo que no puedo decir que algo no es, debido a que no lo experimento. ¿Qué es eso que usted experimenta, que le hace hablar a usted con tanta seguridad?

Mah: Yo me conozco a mí mismo como yo soy —atemporal, aespacial, acausal. A usted le acontece que no sabe —pues usted está absorbido en otras cosas.

Int: ¿Por qué estoy tan absorbido?

Mah: Debido a que usted está interesado.

Int: ¿Qué me hace interesado?

Mah: El temor del dolor, el deseo del placer. Lo agradable es el final del dolor y lo penoso el fin del placer. Ambos rotan en sucesión inacabable. Investigue el círculo vicioso hasta que se encuentre a usted mismo más allá de él.

Int: ¿No necesito su gracia para que me lleve más allá?

Mah: La gracia de su Realidad Interior está atemporalmente con usted. Su misma petición de gracia es un signo de ello. No se preocupe por mi gracia, pero haga lo que se le dice. La prueba de la seriedad es el hacer, no la espera de la gracia.

Int: ¿Sobre qué tengo que ser serio?

Mah: Investigue asiduamente todo lo que se cruza en su campo de atención. Con la práctica el campo se expandirá y la investigación se profundizará, hasta que devenga espontánea e ilimitada.

Int: ¿No está usted haciendo de la realización el resultado de la práctica? La práctica opera dentro de las limitaciones de la existencia física. ¿Cómo puede dar nacimiento a lo ilimitado?

Mah: Por supuesto, no puede haber ninguna conexión causal entre la práctica y la sabiduría. Pero los obstáculos a la sabiduría son profundamente afectados por la práctica.

Int: ¿Cuáles son los obstáculos?

Mah: Las ideas y los deseos erróneos que conducen a las acciones erróneas, causan disipación y debilidad de mente y de cuerpo. El descubrimiento y el abandono de lo falso, suprime lo que impide que lo real entre en la mente.

Int: Yo puedo distinguir dos estados de mente: «yo soy» y «el mundo es»; surgen y se sumergen juntos. Las gentes dicen: «yo soy, debido a que el mundo es». Usted parece decir: «El mundo es, debido a que “yo soy”». ¿Cuál es el verdadero?

Mah: Ninguno de ambos. Los dos son uno y el mismo estado, en el espacio y el tiempo. Más allá, hay lo atemporal.

Int: ¿Cuál es la conexión entre el tiempo y lo atemporal?

Mah: Lo atemporal conoce el tiempo, el tiempo no conoce lo atemporal. Toda consciencia está en el tiempo y para ella lo atemporal aparece no consciente. Sin embargo es lo que hace la consciencia posible. La luz brilla en la obscuridad. En la luz la obscuridad no es visible. O bien, usted puede ponerlo al revés —en el océano sin límites de la luz aparecen las nubes de la consciencia— obscuras y limitadas, perceptibles por contraste. Éstos son meros intentos de expresar en palabras algo muy simple, y sin embargo enteramente inexpresable.

Int: Las palabras deben servir como un puente para cruzar.

Mah: Las palabras se refieren a un estado de la mente, no a la realidad. El río, las dos orillas, el puente a través —todos éstos están en la mente. Las palabras solo no pueden llevarle a usted más allá de la mente. Debe haber el inmenso anhelo de la verdad, o la fe absoluta en el Gurú. Créame, no hay ninguna meta ni ninguna vía para alcanzarla. Usted es la vía y la meta, no hay nada más que alcanzar excepto usted mismo. Todo lo que usted necesita es comprender y la comprensión es el florecimiento de la mente. El árbol es perenne, pero la floración y la fructificación vienen en su estación. La estaciones cambian, pero no el árbol. Usted es el árbol. Usted ha producido innumerables ramas y hojas en el pasado y usted puede producirlas también en el futuro —sin embargo usted permanece. Usted debe conocer no lo que fue o lo que será, sino lo que es. El suyo es el deseo que crea el universo. Conozca el mundo como su propia creación y sea libre.

Int: Usted dice que el mundo es el hijo del amor. Cuando yo sé los horrores de los que el mundo está lleno, las guerras, los campos de concentración, las explotaciones inhumanas, ¿cómo puedo reconocerlo como mi propia creación? Por muy limitado que yo sea, no podría haber creado un mundo tan cruel.

Mah: Encuentre a quién aparece este mundo cruel y usted sabrá por qué parece tan cruel. Sus preguntas son perfectamente legítimas, pero no pueden responderse a menos de que usted sepa de quién es el mundo. Para descubrir el significado de una cosa usted debe preguntar a su hacedor. Y yo le digo: usted es el hacedor del mundo en el que usted vive —solo usted puede cambiarlo, o deshacerlo.

Int: ¿Cómo puede decir usted que yo he hecho el mundo? Apenas lo conozco.

Mah: No hay nada en el mundo que usted no pueda conocer, cuando se conoce a usted mismo. Al pensar que usted es el cuerpo, usted conoce el mundo como una colección de cosas materiales. Cuando usted se conoce a usted mismo como un centro de consciencia, el mundo aparece como el océano de la mente. Cuando usted se conoce a usted mismo como usted es en realidad, usted conoce el mundo como usted mismo.

Int: Todo eso suena muy bonito, pero no responde a mi pregunta. ¿Por qué hay tanto sufrimiento en el mundo?

Mah: Si usted se mantiene aparte, solo como observador, usted no sufrirá. Usted verá el mundo como un espectáculo, un espectáculo muy entretenido ciertamente.

Int: ¡Oh, no! Yo no aceptaré esta teoría de lila. El sufrimiento es demasiado agudo y omnipenetrante. ¡Qué perversión —entretenerme en el espectáculo del sufrimiento! ¡Que Dios tan cruel está usted ofreciéndome!

Mah: La causa del sufrimiento está en la identificación del perceptor con lo percibido. De ella nace el deseo y con el deseo la acción ciega, de resultados imprevisibles. Mire usted alrededor y verá —el sufrimiento es una cosa hecha por el hombre.

Int: Si un hombre creara solo su propia aflicción, yo estaría de acuerdo con usted. Pero en su locura hace que otros sufran. Uno que sueña tiene su propia pesadilla privada y nadie sufre excepto él mismo. ¿Pero qué tipo de sueño es el que arruina las vidas de otros?

Mah: Las descripciones son múltiples y contradictorias. La realidad es simple —todo es uno, la armonía es la ley eterna, nadie obliga a sufrir. Es solo cuando usted intenta describir y explicar, cuando las palabras le faltan.

Int: Recuerdo que Gandhiji me decía una vez que el Sí mismo no está sujeto a la ley de la no violencia (ahimsa). El Sí mismo tiene la libertad de imponer el sufrimiento a sus expresiones a fin de enderezarlas.

Mah: En el nivel de la dualidad puede ser así, pero en la realidad solo hay la fuente, obscura en sí misma, que hace que todo brille. Ella misma no percibida, causa la percepción. Ella misma no pensable, causa el pensamiento. Ella misma no ser, da nacimiento al ser. Ella es el trasfondo inmutable del movimiento. Una vez que usted está ahí usted está en casa por todas partes.

Int: Si yo soy eso, ¿entonces qué me hizo nacer?

Mah: La memoria de los deseos pasados no cumplidos absorbe energía, que se manifiesta a sí misma como una persona. Cuando su carga se agota, la persona muere. Los deseos no cumplidos son trasladados al siguiente nacimiento. La identificación de sí mismo con el cuerpo crea siempre deseos nuevos y no hay ningún fin para ellos, a menos que este mecanismo de esclavitud se vea claramente. Es la claridad la que libera, pues usted no puede abandonar el deseo, a menos que sus causas y efectos se vean claramente. Yo no digo que renazca la misma persona. La persona muere, y muere de una vez por todas. Pero sus recuerdos, sus deseos y temores permanecen. Éstos aportan la energía para una nueva persona. Lo real no toma ninguna parte en ello, pero lo hace posible dándole la luz.

Int: Mi dificultad es ésta. Según puedo verlo, toda experiencia es su propia realidad. Está aquí —experimentada. En el momento en que la cuestiono y me pregunto a quién acontece, quién es el observador y así sucesivamente, la experiencia se ha acabado y todo lo que puedo investigar es solo el recuerdo de ella. No puedo investigar el momento vivo —el ahora. Mi presenciación es del pasado, no del presente. Cuando soy consciente, realmente no vivo en el ahora, sino solo en el pasado. ¿Puedo tener realmente una presenciación del presente?

Mah: Lo que usted está describiendo no es la presenciación en absoluto sino solo el pensamiento sobre la experiencia. La verdadera presenciación (samvid) es un estado de presenciación pura, sin el menor intento de hacer nada sobre el acontecer presenciado. Sus pensamientos y sensaciones, palabras y acciones pueden ser también una parte del acontecer; usted observa todo sin inmiscuirse a la plena luz de la claridad y de la comprensión. Usted comprende precisamente lo que está aconteciendo debido a que no le afecta. Parece ser una actitud de frío distanciamiento, pero no es realmente así. Una vez que usted esté en ello, encontrará que usted ama lo que usted ve, cualquiera que pueda ser su naturaleza. Este amor sin elección es la prueba de la presenciación. Si no está aquí, usted está meramente interesado —por algunas razones personales.

Int: Mientras hay dolor y placer, uno no tiene más remedio que estar interesado.

Mah: Y mientras uno es consciente, habrá dolor y placer. Usted no puede luchar contra el dolor y el placer en el nivel de la consciencia. Para ir más allá de ellos, usted debe ir más allá de la consciencia, lo cual solo es posible cuando usted mira a la consciencia como algo que le acontece a usted y que no es de usted, como algo externo, ajeno, sobreimpuesto. Entonces, repentinamente, usted es libre de la consciencia, realmente solo, sin nada intruso. Y eso es su verdadero estado. La consciencia es una erupción urticante que hace que usted se arrasque. Por supuesto, usted no puede salir de la consciencia porque la idea misma de salir está en la consciencia. Pero si usted aprende a observar su consciencia como una suerte de fiebre, personal y privada, en la que usted está encerrado como un pollito en su cascarón, de esta actitud misma vendrá la crisis que romperá el cascarón.

Int: El Buddha dijo que la vida es sufrimiento.

Mah: Debe haber querido decir que toda consciencia es penosa, lo cual es evidente.

Int: ¿Y la muerte ofrece liberación?

Mah: El que cree de sí mismo que ha nacido tiene muchísimo miedo de la muerte. Por otra parte, para el que se conoce a sí mismo verdaderamente, la muerte es un acontecimiento feliz.

Int: La tradición Hindú dice que el sufrimiento lo trae el destino y que el destino es merecido. Mire las inmensas calamidades, naturales o hechas por el hombre, inundaciones y terremotos, guerras y revoluciones. ¿Podemos atrevernos a pensar que cada uno sufre por sus propios pecados, de los cuales puede no tener ninguna idea? Los billones que sufren, ¿son todos ellos criminales justamente castigados?

Mah: ¿Debe uno sufrir solo por sus propios pecados? ¿Están realmente separados? En este vasto océano nosotros sufrimos por los pecados de otros, y hacemos que otros sufran por nuestros pecados. Por supuesto, la ley del equilibrio gobierna supremamente y finalmente las cuentas cuadran. Pero mientras la vida dura, nosotros nos afectamos profundamente unos a otros.

Int: Sí, como dice el poeta: «Ningún hombre es una isla».

Mah: Detrás de toda experiencia está el Sí mismo y su interés en la experiencia. Llámelo deseo, llámelo amor —las palabras no importan.

Int: ¿Puedo yo desear el sufrimiento? ¿Puedo buscar deliberadamente el dolor? ¿No soy yo como un hombre que se ha hecho un mullida cama con la esperanza de una buena noche de sueño y entonces es visitado por una pesadilla y se agita y grita en su sueño? Ciertamente, no es el amor el que produce las pesadillas.

Mah: Todo sufrimiento es causado por el aislamiento egoísta, por la insularidad y la codicia. Cuando la causa del sufrimiento se ve y se suprime, el sufrimiento cesa.

Int: Yo puedo suprimir mis causas de aflicción, pero los demás se quedarán sufriendo.

Mah: Para comprender el sufrimiento, usted debe ir más allá del dolor y del placer. Sus propios deseos y temores le impiden a usted comprender y con ello ayudar a otros. En realidad no hay ningunos otros y ayudándose a usted mismo usted ayuda a todos los demás. Si usted es serio con los sufrimientos de la humanidad, usted debe perfeccionar el único medio de ayuda que usted tiene —usted mismo.

Int: Usted sigue diciendo que yo soy el creador, preservador y destructor de este mundo, omnipresente, omnisciente, omnipotente. Cuando medito sobre lo que usted dice, me pregunto a mí mismo: ¿cómo es que hay tanto mal en mi mundo?

Mah: No hay ningún mal, no hay ningún sufrimiento; la dicha de vivir predomina por todas partes. Mire como todo se aferra a la vida, cuan querida es la existencia.

Int: En la pantalla de mi mente las imágenes se suceden unas a otras en sucesión sin fin. No hay nada permanente en mí.

Mah: Tenga una mirada mejor hacia usted mismo. La pantalla está aquí —no cambia. La luz brilla constantemente. Solo la película se mueve y hace que las imágenes aparezcan. Usted puede llamar a la película —destino (prarabdha).

Int: ¿Qué crea el destino?

Mah: La ignorancia es la causa de la inevitabilidad.

Int: ¿Ignorancia de qué?

Mah: Ignorancia de usted mismo primeramente. También, ignorancia de la verdadera naturaleza de las cosas, de sus causas y efectos. Usted parece dar vueltas sin comprender y toma las apariencias por la realidad. Usted cree que usted conoce el mundo y a usted mismo —pero es solo su ignorancia lo que le hace decir a usted: yo sé. Comience con la admisión de que usted no sabe y vea a partir de ahí.

No hay nada que pueda ayudar al mundo más que el hecho de que usted ponga fin a la ignorancia. Entonces, usted no necesita hacer nada en particular para ayudar al mundo. Su ser mismo es una ayuda, haya acción o no acción.

Int: ¿Cómo puede conocerse la ignorancia? Conocer la ignorancia presupone el conocimiento.

Mah: Completamente acertado. La admisión misma: «yo soy ignorante» es el amanecer del conocimiento. Un hombre ignorante es ignorante de su ignorancia. Usted puede decir que la ignorancia no existe, pues en el momento en que es vista, ya no es. Por consiguiente, usted puede llamarla inconsciencia o ceguera. Todo lo que usted ve alrededor y dentro de usted es que usted no sabe y no comprende, sin saber siquiera que usted no sabe y no comprende. Saber que usted no sabe y no comprende es verdadero conocimiento, el conocimiento de un corazón humilde.

Int: Sí, Cristo dijo: bienaventurados los pobres de espíritu…

Mah: Póngalo como usted quiera; el hecho es que el conocimiento es solo de la ignorancia. Usted sabe que usted no sabe.

Int: ¿Acabará la ignorancia alguna vez?

Mah: ¿Qué hay de malo en no saber? Usted no necesita saber todo. Es suficiente saber lo que usted necesita saber. El resto puede cuidar de sí mismo sin que usted sepa cómo lo hace. Lo que es importante es que su inconsciente no trabaje contra lo consciente, que haya integración en todos los niveles. Saber no es tan importante.

Int: Lo que usted dice es correcto psicológicamente. Pero cuando se trata de conocer a los demás, de conocer el mundo, mi saber que yo no sé nada no es de mucha ayuda.

Mah: Una vez que usted está interiormente integrado, el conocimiento exterior viene a usted espontáneamente. En cada momento de su vida usted sabe lo que necesita saber. En el océano de la mente universal está contenido todo el conocimiento; es suyo a petición. La mayor parte de él, usted puede no necesitar saberlo nunca —pero de todos modos es suyo.

Como ocurre con el conocimiento, así ocurre con el poder.

Todo lo que usted siente que necesita hacerse, acontece infaliblemente. Sin ninguna duda, Dios atiende a esta tarea de dirigir el universo; pero Le contenta tener alguna ayuda. Cuando el ayudador es aegoísta e inteligente, todos los poderes del universo están a su disposición.

Int: ¿Incluso los poderes ciegos de la naturaleza?

Mah: No hay poderes ciegos. La consciencia es poder. Sea consciente de lo que se necesita hacer y se hará. Solo manténgase alerta —y en quietud. Una vez que usted alcanza su destino y conoce su naturaleza real, su existencia deviene una bendición para todos. Usted puede no saberlo, y el mundo puede no saberlo, pero la ayuda irradia. Hay gentes en el mundo que hacen mayor bien que todos los estadistas y filántropos juntos. Irradian luz y paz sin ninguna intención o conocimiento. Cuando otros les hablan sobre los milagros que han hecho, ellos también se llenan de pasmo. Pero, como no toman nada como suyo propio, no se enorgullecen ni están ávidos de reputación. Simplemente, son incapaces de desear nada para sí mismos, ni siquiera la alegría de ayudar a otros, pues saben que Dios es bueno y están en paz.


77

«Yo» y «Mío» son Ideas Falsas

Int: Yo estoy muy apegado a mi familia y a mis posesiones. ¿Cómo puede conquistar este apego?

Mah: Este apego nace junto con la sensación de «yo» y «mío». Encuentre el verdadero significado de estas palabras y usted será libre de toda esclavitud. Usted tiene una mente que se expande en el tiempo. Una tras otra, todas las cosas le acontecen a usted, y queda el recuerdo. No hay nada malo en ello. El problema surge solamente cuando el recuerdo de los dolores y los placeres pasados —que son esenciales a toda vida orgánica— permanece como un reflejo, dominando el comportamiento. Este reflejo toma la forma de «yo» y usa el cuerpo y la mente para sus propósitos, que son invariablemente alguna búsqueda del placer o alguna huida del dolor. Cuando usted reconoce el «yo» como es, un paquete de deseos y de temores, y la sensación de «mío», como abarcando a todas las cosas y gentes necesitadas para el propósito de evitar el dolor y de asegurar el placer, usted ve que el «yo» y lo «mío» son ideas falsas, que no tienen ningún fundamento en la realidad. Creadas por la mente, gobiernan a su creador mientras él las toma por verdaderas; cuando se cuestionan, se disuelven.

El «yo» y lo «mío», puesto que no tienen ninguna existencia en sí mismos, necesitan un soporte que encuentran en el cuerpo. El cuerpo deviene su punto de referencia. Cuando usted habla de «mi» marido y de «mis» hijos, usted entiende el marido del cuerpo y los hijos del cuerpo. Abandone la idea de ser el cuerpo y hágase cargo de la pregunta: ¿quién soy yo? Inmediatamente se pondrá en movimiento un proceso que le devolverá a la realidad, o, más bien, que llevará la mente a la realidad. Solamente, usted no debe tener miedo.

Int: ¿De qué voy a tener miedo?

Mah: Para que la realidad sea, las ideas de «yo» y «mío» deben partir. Partirán si usted las deja partir. Entonces reaparece su estado natural, en el que usted no es ni el cuerpo ni la mente, ni el «yo» ni lo «mío», sino que usted está en un estado de ser completamente diferente. Es pura presenciación de ser, sin ser esto o eso, sin ninguna identificación de sí mismo con nada en particular, o en general. En esa pura luz de la consciencia no hay nada, ni siquiera la idea de nada. Hay solo luz.

Int: Hay gentes a quienes amo. ¿Debo abandonarlos?

Mah: Usted solo deje marchar su presa sobre ellos. El resto es incumbencia de ellos. Quizás pierdan el interés en usted, o quizás no lo pierdan.

Int: ¿Cómo podrían? ¿No son míos propios?

Mah: Ellos son de su cuerpo, no de usted. O, mejor, no hay nadie que no sea de usted.

Int: ¿Y qué hay sobre mis posesiones?

Mah: Cuando lo «mío» ya no es, ¿dónde están sus posesiones?

Int: Por favor, dígame, ¿debo perder todo al perder el «yo»?

Mah: Quizás lo pierda o quizás no. Para usted será todo lo mismo. Su pérdida será la ganancia de algún otro. A usted no le importará.

Int: ¡Si no me importa, lo perderé todo!

Mah: Una vez que usted no tiene nada, usted no tiene ningún problema.

Int: Me quedo con el problema de la supervivencia.

Mah: Es el problema del cuerpo y se resolverá comiendo, bebiendo y durmiendo. Hay suficiente para todos, provisto que todos compartan.

Int: Nuestra sociedad se basa en la acaparación, no en la repartición.

Mah: Al compartir usted la cambiará.

Int: Yo no siento que quiera compartir. De todos modos, ya pago los impuestos de mis posesiones.

Mah: Esto no es lo mismo que compartir voluntariamente. La sociedad no cambiará por compulsión. Requiere un cambio de corazón. Comprenda que nada es suyo propio, que todo pertenece a todos. Solo entonces la sociedad cambiará.

Int: La comprensión de un solo hombre no llevará al mundo muy lejos.

Mah: El mundo en el que usted vive será afectado profundamente. Será un mundo saludable y feliz, que irradiará y comunicará, crecerá y se expandirá. El poder de un corazón verdadero es inmenso.

Int: Se lo ruego, hablemos más.

Mah: Hablar no es mi afición. A veces hablo, otras no. Que hable, o no hable, es parte de una situación dada y no depende de mí. Cuando hay una situación en la que tengo que hablar, me escucho a mí mismo hablar. En alguna otra situación puedo no escucharme a mí mismo hablar. Todo es lo mismo para mí. Bien sea que yo hable o que no hable, la luz y el amor de ser lo que yo soy no son afectados ni están bajo mi control. Ellos son, y yo sé que son. Hay una presenciación dichosa, pero nadie que sea dichoso. Por supuesto, hay un sentido de identidad, pero es la identidad de un rastro de la memoria, como la identidad de una secuencia de imágenes en la pantalla siempre presente. Sin la luz y la pantalla no puede haber ninguna imagen. Saber que la imagen es el juego de la luz en la pantalla, libera de la idea de que la imagen es real. Todo lo que usted tiene que hacer es comprender que usted ama al sí mismo y que el sí mismo le ama a usted, y que la sensación de «yo soy» es el lazo entre ustedes dos, un toque de identidad a pesar de la aparente diversidad. Mire al «yo soy» como un signo de amor entre lo interno y lo externo, lo real y lo aparente. Lo mismo que en un sueño todo es diferente, excepto la sensación de «yo», que le permite a usted decir «yo he soñado», así también la sensación de «yo soy» le permite a usted decir «yo soy mi Sí mismo real de nuevo. Yo no hago nada, ni nada se me hace a mí. Yo soy lo que yo soy y nada puede afectarme. Yo parezco depender de todo, pero de hecho todo depende de mí».

Int: ¿Cómo puede usted decir que usted no hace nada? ¿No está usted hablándome?

Mah: Yo no tengo la sensación de estar hablando. Hay este estar hablando, eso es todo.

Int: Yo hablo.

Mah: ¿Habla usted? Usted se oye a usted mismo hablar y dice: yo hablo.

Int: Todo el mundo dice: «Yo trabajo, yo vengo, yo voy».

Mah: Yo no tengo ninguna objeción a las convenciones de su lenguaje, pero ellas distorsionan y destruyen la realidad. Una manera más exacta de decirlo habría sido: «Hay estar hablando, estar trabajando, estar yendo, estar viniendo». Para que algo acontezca, el universo entero debe coincidir. Es erróneo creer que algo en particular puede causar un acontecer. Toda causa es universal. Su cuerpo mismo no existiría sin que el universo entero esté contribuyendo a su creación y supervivencia. Yo soy plenamente presenciador de que las cosas acontecen como acontecen debido a que el mundo es como es. Para afectar el curso de los aconteceres yo debo introducir un factor nuevo en el mundo y tal factor solo puede ser mí mismo, el poder del amor y de la comprensión enfocados en mí.

Cuando el cuerpo nace, le acontecen todo tipo de cosas y usted toma parte en ellas, debido a que usted se toma a usted mismo por el cuerpo. Usted es como el hombre en el cine, que ríe y llora con la película, aunque sabe muy bien que él está todo el tiempo en su butaca y que la película no es nada más que el juego de la luz. Es suficiente llevar la atención desde la pantalla a uno mismo para romper el hechizo. Cuando el cuerpo muere, el tipo de vida que usted vive ahora —una sucesión de aconteceres físicos y mentales— se acaba. Puede acabar ahora mismo —sin esperar a la muerte del cuerpo— es suficiente llevar la atención al Sí mismo y mantenerla ahí. Todo acontece como si hubiera un poder misterioso que crea y que mueve todo. Dése cuenta de que usted no es el movedor, solo el observador, y usted estará en paz.

Int: ¿Está ese poder separado de mí?

Mah: Por supuesto que no. Pero usted debe comenzar siendo el observador desapasionado. Solo entonces usted se dará cuenta de su ser pleno como el amante y actor universal. Mientras usted esté inmerso en las tribulaciones de una personalidad particular, usted no puede ver nada más allá de ella. Pero finalmente usted llegará a ver que usted no es ni lo particular ni lo universal —usted es más allá de ambos. Lo mismo que la minúscula punta del lápiz puede dibujar innumerables imágenes, así también el punto sin dimensiones de la presenciación dibuja los contenidos del vasto universo. Encuentre ese punto y sea libre.

Int: ¿De qué creo yo este mundo?

Mah: De sus propios recuerdos. Mientras usted es ignorante de usted mismo como el creador, su mundo es limitado y repetitivo. Una vez que usted va más allá de su autoidentificación con su pasado, usted es libre de crear un mundo nuevo de armonía y belleza. O usted simplemente permanece —más allá del ser y del no ser.

Int: ¿Qué quedará conmigo, si dejo que se vayan mis recuerdos?

Mah: Nada quedará.

Int: Tengo miedo.

Mah: Usted tendrá miedo hasta que experimente la libertad y sus bendiciones. Por supuesto, se necesitan algunos recuerdos para identificar y guiar al cuerpo y tales recuerdos permanecen, pero no queda ningún apego al cuerpo como tal; el cuerpo ya no es el terreno del deseo y del temor. Todo esto no es muy difícil de comprender y de practicar, pero usted debe estar interesado. Sin interés, no puede hacerse nada.

Habiendo visto que usted es un paquete de recuerdos sujetos por el apego, salga y mírelo desde fuera. Usted puede percibir por primera vez algo que no es recuerdo. Usted cesa de ser un señor fulano, ocupado en sus propios asuntos. Usted está por fin en paz. Usted se da cuenta de que nada ha estado nunca mal en el mundo —solo usted estaba mal y ahora todo ha terminado. Usted nunca más será atrapado en las redes del deseo nacido de la ignorancia.

78

Todo Conocimiento es Ignorancia

Int: ¿Se nos permite pedirle que nos cuente la manera de su realización?

Mah: En cierto modo fue muy simple y muy fácil en mi caso. Mi Gurú, antes de morir, me dijo: «Créeme, tú eres la Realidad Suprema. No dudes de mis palabras, no dejes de creerme. Te estoy diciendo la verdad —verifícalo». Yo no podía olvidar sus palabras, y no olvidando —he realizado.

Int: ¿Pero qué hizo usted de hecho?

Mah: Nada especial. Vivía mi vida, atendía a mi comercio, cuidaba de mi familia, y todos los momentos libres los pasaba recordando a mi Gurú y sus palabras. El murió poco después, y yo solo tenía el recuerdo a quien recurrir. Eso fue suficiente.

Int: Debe haber sido la gracia y el poder de su Gurú.

Mah: Sus palabras eran verdaderas y así se realizaron. Las palabras verdaderas siempre se realizan. Mi Gurú no hizo nada; sus palabras actuaron debido a que eran verdaderas. Todo lo que yo hacía venía de dentro, sin ser solicitado e inesperado.

Int: ¿El Gurú comenzó un proceso sin tomar ninguna parte en él?

Mah: Póngalo como usted quiera. Las cosas acontecen como acontecen —¿quién puede decir por qué y cómo? Yo no hice nada deliberadamente. Todo vino por sí mismo —el deseo de dejar partir, de estar solo, de ir adentro.

Int: ¿Usted no hizo ningún tipo de esfuerzos?

Mah: Ninguno. Créalo o no, yo no estaba ni siquiera ansioso de realizar. Él solamente me dijo que yo soy lo Supremo y entonces murió. Yo no podía no creerle. El resto aconteció por sí mismo. Me encontré a mí mismo cambiado —eso es todo. No hay que decir que yo estaba atónito. Pero surgió en mí un deseo de verificar sus palabras. Yo estaba tan seguro de que él no podía haber dicho una mentira, que sentí que o bien realizaba el pleno significado de sus palabras o bien moriría. Me sentía completamente determinado, pero no sabía qué hacer. Pasaba horas pensando en él y en su certeza, sin argumentar, solo recordando lo que él me dijo.

Int: ¿Qué le aconteció a usted entonces? ¿Cómo supo usted que usted es lo Supremo?

Mah: Nadie vino a decírmelo. Ni tampoco se me dijo interiormente. De hecho, fue solo al comienzo, cuando estuve haciendo esfuerzos, cuando pasé por algunas experiencias extrañas; ver luces, oír voces, encontrar dioses y diosas y conversar con ellos. Una vez que el Gurú me dijo: «Tú eres la Realidad Suprema», dejé de tener visiones y trances y devine muy calmo y simple. Me encontré a mí mismo deseando y sabiendo cada vez menos, hasta que pude decir presa de total estupefacción: «No sé nada, no quiero nada».

Int: ¿Estaba usted genuinamente libre del deseo y del conocimiento, o usted personificaba a un jnani de acuerdo con la imagen dada a usted por su Gurú?

Mah: No se me dio ninguna imagen, ni yo tampoco tenía ninguna. Mi Gurú jamás me dijo lo que tenía que esperar.

Int: Pueden acontecerle a usted más cosas. ¿Está usted al final de su viaje?

Mah: Jamás hubo ningún viaje. Yo soy, como he sido siempre.

Int: ¿Cuál fue la Realidad Suprema que se supone que usted alcanzó?

Mah: Yo fui desengañado, eso es todo. Yo solía crear un mundo y poblarlo —ahora ya no lo hago más.

Int: ¿Dónde vive usted, entonces?

Mah: En el vacío más allá del ser y del no ser, más allá de la consciencia. Este vacío es también plenitud; no se compadezca de mí. Es como un hombre que dice: «He hecho mi trabajo, no queda nada más que hacer».

Int: Usted está dando una cierta fecha a su realización. Ello significa que algo le aconteció a usted en esa fecha. ¿Qué aconteció?

Mah: La mente cesó de producir aconteceres. La antigua e incesante búsqueda se detuvo —yo no quería nada, no esperaba nada, no aceptaba nada como mío propio. No quedaba ningún «yo» por el que esforzarme. Incluso el desnudo «yo soy» se esfumó. La otra cosa que notaba era que había perdido todas mis habituales certezas. Antes yo estaba seguro de muchas cosas, ahora no estoy seguro de nada. Pero siento que no he perdido nada con no saber, debido a que todo mi conocimiento era falso. Mi no saber era en sí mismo conocimiento del hecho de que todo conocimiento es ignorancia, de que «yo no sé» es la única afirmación verdadera que la mente puede hacer. Tome la idea «yo he nacido». Usted puede tenerla por verdadera. No lo es. Usted jamás ha nacido, y jamás morirá. Es la idea lo que ha nacido y lo que morirá, no usted. Al identificarse a usted mismo con ella usted devino mortal. Lo mismo que en un cine todo es luz, así también la consciencia deviene el vasto mundo. Mire bien de cerca, y verá que todos los nombres y formas son solo olas transitorias sobre el océano de la consciencia, que solamente la consciencia puede decirse que es, pero no sus transformaciones.

En la inmensidad de la consciencia una luz aparece, un minúsculo punto que se mueve rápidamente y traza formas, pensamientos, y sensaciones, conceptos e ideas, lo mismo que la pluma escribiendo sobre el papel. Y la tinta que deja un rastro es la memoria. Usted es ese minúsculo punto y por su movimiento el mundo es siempre recreado. Deje de moverse, y no habrá ningún mundo. Mire dentro y usted descubrirá que el punto de luz es la reflexión de la inmensidad de la luz en el cuerpo, como la sensación de «yo soy». Hay solamente luz, todo lo demás aparece.

Int: ¿Conoce usted esa luz? ¿La ha visto usted?

Mah: Para la mente aparece como obscuridad. Solo puede conocerse a través de sus reflexiones. A la luz del día se ve todo —excepto la luz del día.

Int: ¿Debo entender que nuestras mentes son similares?

Mah: ¿Cómo puede ser? Usted tiene su propia mente privada, tejida con los recuerdos, bien sujetos por los deseos y los temores. Yo no tengo ninguna mente mía propia; lo que necesito saber el universo lo pone ante mí, lo mismo que me sirve el alimento que como.

Int: ¿Sabe usted todo lo que usted quiere saber?

Mah: No hay nada que yo quiera saber. Pero lo que necesito saber, llego a saberlo.

Int: ¿Este conocimiento viene a usted desde dentro o desde fuera?

Mah: No se trata de eso. Mi interior está fuera y mi exterior está dentro. Puedo obtener de usted el conocimiento necesario en el momento, pero usted no es aparte de mí.

Int: ¿Qué es turiya, el cuarto estado sobre el cual hemos oído hablar?

Mah: Ser el punto de luz que traza el mundo es turiya. Ser la luz misma es turiyatita. ¿Pero de qué utilidad son los nombres cuando la realidad está tan cerca?

Int: ¿Hay algún progreso en su condición? Cuando usted compara al usted mismo de ayer con el usted mismo de hoy, ¿se encuentra a usted mismo cambiado, haciendo progresos? ¿Crece su visión de la realidad en amplitud y profundidad?

Mah: La realidad es inmutable y sin embargo está en constante movimiento. Es como un poderoso río —fluye y sin embargo está aquí— eternamente. Lo que fluye no es el río con su lecho y sus orillas, sino su agua; así también el guna sattva, la armonía universal, juega sus juegos contra tamas y rajas, las fuerzas de la obscuridad y de la desesperación. En sattva hay siempre cambio y progreso, en rajas hay cambio y regresión, mientras que tamas representa el caos. Los tres gunas juegan eternamente unos contra otros —es un hecho y no puede haber ninguna disputa con un hecho.

Int: ¿Debo yo siempre embotarme con tamas y desesperarme con rajas? ¿Qué hay sobre sattva?

Mah: Sattva es la irradiación de su naturaleza real. Usted puede encontrarla siempre más allá de la mente y de sus múltiples mundos. Pero si usted quiere un mundo, usted debe aceptar los tres gunas como inseparables —materia—energía—vida— uno en esencia, distinto en apariencia. Ellos se mezclan y fluyen —en la consciencia. En el tiempo y el espacio hay flujo eterno, nacimiento y muerte de nuevo, avance, retiro, otra vez avance, de nuevo retiro —aparentemente sin comienzo y sin fin; la realidad es atemporal, sin cambio, sin cuerpo, sin mente; la presenciación es dicha.

Int: Comprendo que, según usted, todo es un estado de consciencia. El mundo está lleno de cosas —un grano de arena es una cosa, un planeta es una cosa. ¿Cómo se relacionan con la consciencia?

Mah: Donde no alcanza la consciencia, comienza la materia. Una cosa es una forma de ser que nosotros no hemos comprendido. No cambia —es siempre la misma— parece estar aquí por su propia cuenta —algo extraño y ajeno. Por supuesto está en la chit, la consciencia, pero parece estar fuera debido a su aparente inmutabilidad. El fundamento de las cosas está en la memoria —sin la memoria no habría ningún reconocimiento. Creación—reflexión—rechazo, Brahma—Vishnu—Shiva, éste es el proceso eterno. Todas las cosas están gobernadas por él.

Int: ¿No hay ningún escape?

Mah: Yo no estoy haciendo nada más que mostrar el escape. Comprenda que lo Uno incluye los Tres y que usted es lo Uno, y usted será libre del proceso del mundo.

Int: ¿Qué le acontece entonces a mi consciencia?

Mah: Después de la etapa de la creación, viene la etapa del examen y de la reflexión y, finalmente, viene la etapa del abandono y del olvido. La consciencia permanece, pero en un estado latente, en un estado de quietud.

Int: ¿Permanece el estado de identidad?

Mah: El estado de identidad es inherente a la realidad y jamás se desvanece. Pero la identidad no es la personalidad transitoria (vyakti), ni la individualidad sujeta al karma (vyakta). Es lo que queda cuando toda autoidentificación se abandona como falsa —la consciencia pura, el sentido de ser todo lo que es, o podría ser. La consciencia es pura en el comienzo y pura en el fin; entre ambos se contamina por la imaginación, que está en la raíz de la creación. En todo tiempo la consciencia permanece la misma. Conocerla como es, es la realización y la paz atemporal.

Int: ¿Es la sensación de «yo soy» real o irreal?

Mah: Ambos. Es irreal cuando decimos: «Yo soy esto, yo soy eso». Es real cuando entendemos: «yo no soy esto, yo no soy eso».

El conocedor viene y va con lo conocido, y es transitorio; pero eso que sabe que no sabe, que está libre de memoria y de anticipación, es atemporal.

Int: ¿Es «yo soy» mismo el presenciador, o están separados?

Mah: Sin uno el otro no puede ser. Sin embargo, no son uno. Es como la flor y su color. Sin la flor —no hay ningún color; sin el color —la flor permanece invisible. Más allá está la luz, que al contacto con la flor crea el color. Dése cuenta de que su verdadera naturaleza es solo la de la luz pura, y de que tanto lo percibido como el perceptor vienen y se van juntos. Eso que hace que ambos sean posibles, y que sin embargo no es ninguno de ambos, es su ser real, lo cual significa no ser un «esto» o un «eso», sino presenciación pura de ser y no ser. Cuando la presenciación se vuelve sobre sí misma, la sensación es de no saber. Cuando se vuelve hacia fuera, los cognoscibles vienen al ser. Decir: «yo me conozco a mí mismo» es una contradicción en los términos, puesto que lo que es «conocido» no puede ser «mí mismo».

Int: Si el sí mismo es siempre lo no conocido, ¿qué se realiza entonces en la realización de sí mismo?

Mah: Saber que lo conocido no puede ser mí mismo ni mío, es suficiente liberación. La liberación de la autoidentificación con un flujo de los recuerdos y de los hábitos, el estado de maravillamiento ante los infinitos alcances del ser, su inagotable creatividad y total transcendencia, la absoluta ausencia de temor nacida de darse cuenta de la ilusoriedad y transitoriedad de todo modo de consciencia —fluyen de una fuente profunda e inagotable. Conocer la fuente como fuente y la apariencia como apariencia, y a uno mismo solo como la fuente es la realización de sí mismo.

Int: ¿De qué lado está el presenciador? ¿Es real o irreal?

Mah: Nadie puede decir: «yo soy el presenciador». El «yo soy» es siempre presenciado. El estado de presenciación no apegada es la consciencia presenciador, el «espejo de la mente». Surge y se pone con su objeto, y así no es completamente lo real. Pero sea cual sea su objeto, permanece idéntico a sí mismo, de aquí que también es real. Participa a la vez de lo real y de lo irreal y por lo tanto es un puente entre los dos.

Int: Si todo le acontece solo al «yo soy», si el «yo soy» es lo conocido y el conocedor y el conocimiento mismo, ¿qué hace el presenciador? ¿De qué utilidad es?

Mah: No hace nada y no es de ninguna utilidad.

Int: Entonces, ¿por qué hablamos de él?

Mah: Porque está aquí. El puente solo sirve para un único propósito —para cruzar. Usted no edifica casas en un puente. El «yo soy» mira las cosas, el presenciador ve a través de ellas. Las ve como son —irreales y transitorias. Decir «ni mí mismo, ni mío» es la tarea del presenciador.

Int: ¿Es lo manifestado (saguna) eso por lo que es representado lo no manifestado (nirguna)?

Mah: Lo no manifestado no es representado. Nada manifestado puede representar a lo no manifestado.

Int: Entonces, ¿por qué habla usted de ello?

Mah: Porque es mi patria.

 

79

La Persona, el Presenciador y lo Supremo

Interlocutor: Nosotros tenemos una larga historia de consumo de drogas a nuestras espaldas, en su mayoría drogas de la variedad que expande la consciencia. Ellas nos han dado la experiencia de otros estados de consciencia, altos y bajos, y también la convicción de que las drogas no son de fiar y de que, puestos en lo mejor, son transitorias, y en lo peor, destructivas del organismo y de la personalidad. Estamos buscando medios mejores para desarrollar la consciencia y la transcendencia. Queremos que los frutos de nuestra búsqueda se queden con nosotros y enriquezcan nuestras vidas, en lugar de volverse pálidos recuerdos e impotentes lamentaciones. Si por lo espiritual entendemos la autoinvestigación y el desarrollo, nuestro propósito al venir a la India es definidamente espiritual. La etapa del hipismo feliz ha quedado atrás; ahora somos serios y estamos en marcha. Sabemos que hay una realidad que hay que encontrar, pero no sabemos cómo encontrarla y hacernos con ella. No necesitamos ningún convencimiento, solo guía. ¿Puede usted ayudarnos?

Mah: Usted no necesita ayuda, solo consejo. Lo que usted busca está ya en usted. Tome mi propio caso. Yo no hice nada para mi realización. Mi maestro me dijo que la realidad está dentro de mí; yo miré dentro y la encontré allí, exactamente como mi maestro me dijo. Ver la realidad es tan simple como verse la cara en un espejo. Solo que el espejo debe estar limpio y ser fiel. Una mente quieta, no distorsionada por deseos ni temores, libre de ideas y opiniones, clara en todos los niveles, es lo que se necesita para reflejar la realidad. Sea claro y quieto —alerta y desapegado, todo lo demás acontecerá por sí mismo.

Int: Usted tuvo que hacer su mente clara y quieta antes de poder realizar la verdad. ¿Cómo lo hizo?

Mah: Yo no hice nada. Solo aconteció. Yo vivía mi vida, atendiendo a las necesidades de mi familia. Tampoco mi Gurú lo hizo. Solo aconteció, como él dijo que acontecería.

Int: Las cosas no acontecen porque sí. Debe haber una causa para todo.

Mah: Todo lo que acontece es la causa de todo lo que acontece. Las causas son innumerables; la idea de una sola causa es una ilusión.

Int: Usted debe haber estado haciendo algo específico —alguna meditación o Yoga. ¿Cómo puede usted decir que la realización acontecerá por sí sola?

Mah: Nada específico. Yo solo vivía mi vida.

Int: ¡Me deja estupefacto!

Mah: Así estaba yo. ¿Pero qué hubo ahí para sentirse estupefacto? Las palabras de mi maestro se realizaron. ¿Y qué? Él me conocía mejor de lo que me conocía yo mismo, eso es todo. ¿Por qué buscar causas? En el comienzo mismo estuve prestando alguna atención y tiempo a la sensación de «yo soy», pero solo al comienzo. Poco después mi Gurú murió, yo continúe viviendo. Sus palabras se probaron verdaderas. Eso es todo. Es todo un único proceso. Usted tiende a separar las cosas en el tiempo y entonces busca las causas.

Int: ¿Cuál es su trabajo ahora? ¿Qué está usted haciendo?

Mah: Usted imagina que ser y hacer son idénticos. No es así. La mente y el cuerpo se mueven y cambian y hacen que otras mentes y cuerpos se muevan y cambien y a eso se le llama hacer, acción. Yo veo que está en la naturaleza de la acción crear más acción, como el fuego que al arder continúa. Yo no actúo ni hago actuar a otros; yo soy presenciación atemporal de lo que está aconteciendo.

Int: ¿En su mente, o también en otras mentes?

Mah: Hay solo una única mente, la cual bulle de ideas: «yo soy esto, yo soy eso, esto es mío, eso es mío». Yo no soy la mente, nunca lo he sido, ni nunca lo seré.

Int: ¿Cómo vino la mente al ser?

Mah: El mundo consiste en materia, energía e inteligencia. Se manifiestan de muchas maneras. El deseo y la imaginación crean el mundo, y la inteligencia reconcilia los dos y causa un sentido de armonía y de paz. Para mí todo acontece; yo soy presenciador, pero inafectado.

Int: Usted no puede ser presenciador, pero inafectado. Hay una contradicción en los términos. La percepción es cambio. Una vez que usted ha experimentado una sensación, la memoria no le permitirá a usted volver al estado anterior.

Mah: Sí, lo que se agrega a la memoria no puede borrarse fácilmente. Pero ciertamente puede hacerse, y, de hecho, yo lo estoy haciendo todo el tiempo. Como un pájaro sobre sus alas, yo no dejo ningún rastro.

Int: ¿Tiene el presenciador nombre y forma, o está más allá de éstos?

Mah: El presenciador es meramente un punto en la presenciación. No tiene nombre ni forma. Es como el reflejo del sol en una gota de rocío. La gota de rocío tiene nombre y forma, pero el pequeño punto de luz es causado por el sol. La claridad y la tersura de la gota es una condición necesaria pero no suficiente por sí misma. Similarmente la claridad y el silencio de la mente son necesarios para que el reflejo de la realidad aparezca en la mente, pero por sí mismos no son suficientes. Debe haber la realidad más allá de ella. Puesto que la realidad es atemporalmente presente, el hincapié se hace sobre las condiciones necesarias.

Int: ¿Puede acontecer que la mente esté clara y en quietud y que no obstante no aparezca ningún reflejo?

Mah: Hay que considerar el destino. Lo no consciente está en la presa del destino; de hecho, es el destino. Uno puede tener que esperar. Pero por muy pesada que sea la mano del destino, puede ser levantada con paciencia y control de sí mismo. La integridad y la pureza eliminan los obstáculos y la visión de la realidad aparece en la mente.

Int: ¿Cómo gana uno el control de sí mismo? ¡Yo soy de una disposición tan débil!

Mah: Comprenda primero que usted no es la persona que usted cree ser. Lo que usted piensa que usted es, es mera sugestión o imaginación. Usted no tiene padres, usted no ha nacido, ni tampoco morirá. O bien confía usted en mí cuando yo le digo esto, o bien usted llega a ello mediante el estudio y la investigación. La vía de la fe total es rápida, la otra es lenta pero sostenida. Ambas deben verificarse en la acción. Actúe con lo que usted piensa que es verdadero —ésta es la vía a la verdad.

Int: ¿Merecer la verdad es uno y lo mismo que el destino?

Mah: Sí, ambos están en lo no consciente. El mérito consciente es mera vanidad. La consciencia es siempre consciencia de los obstáculos; cuando no hay ningún obstáculo, uno va más allá de ella.

Int: ¿La comprensión de que yo no soy el cuerpo me dará la fuerza de carácter necesaria para el control de sí mismo?

Mah: Cuando usted sabe que usted no es ni el cuerpo ni la mente, usted no será dominado por ellos. Usted seguirá a la verdad dondequiera que ella le lleve y hará lo que sea necesario hacer, cualquiera que sea el precio que haya que pagar.

Int: ¿Es esencial la acción para la realización de sí mismo?

Mah: Para la realización, lo esencial es la comprensión. La acción es solo incidental. Uno hombre de comprensión firme no evitará la acción. La acción es la verificación de la verdad.

Int: ¿Se necesitan verificaciones?

Mah: Si usted no se verifica a usted mismo todo el tiempo, usted no será capaz de distinguir entre la realidad y la fantasía. La observación y el razonamiento íntimo ayudan en alguna medida, pero la realidad es paradójica. ¿Cómo sabe usted que usted ha comprendido a menos que usted observe sus pensamientos y sensaciones, palabras y acciones y se maraville de los cambios que tienen lugar en usted sin que usted sepa por qué ni cómo? Se debe exactamente a que son tan sorprendentes por lo que usted sabe que son reales. Lo previsto y esperado raramente es verdadero.

Int: ¿Cómo viene al ser la persona?

Mah: Exactamente de la misma manera en que aparece una sombra cuando una luz es interceptada por el cuerpo, así surge la persona cuando la autopresenciación pura es obstruida por la idea de «yo soy el cuerpo». Y lo mismo que la sombra cambia de forma y de posición de acuerdo con la pendiente del terreno, así también la persona parece regocijarse y sufrir, descansar y faenar, encontrar y perder de acuerdo con el patrón del destino. Cuando el cuerpo ya no es, la persona desaparece completamente sin retorno, solamente queda el presenciador y lo Gran No Conocido.

El presenciador es eso que dice «yo sé». La persona dice «yo hago». Ahora bien, decir «yo sé» no es que no sea verdadero —es meramente limitado. Pero decir «yo hago» es enteramente falso, debido a que no hay nadie que haga; todo acontece por sí mismo, incluyendo la idea de ser un hacedor.

Int: ¿Entonces que es la acción?

Mah: El universo está lleno de acción, pero no hay ningún actor. Hay innumerables personas pequeñas, grandes y grandísimas, que, a través de la identificación, se imaginan que están actuando, pero ello no cambia el hecho de que el mundo de la acción (mahadakash) es un todo único en el cual todo depende de todo y afecta a todo. Las estrellas nos afectan profundamente y nosotros afectamos a las estrellas. Receda de la acción a la consciencia, deje la acción al cuerpo y a la mente, es su dominio. Permanezca como presenciador puro, hasta que la presenciación se disuelva en lo Supremo.

Imagine una espesa jungla llena de buena madera. Se hace un tablero de la madera y un pequeño lapicero para escribir en él. El presenciador lee el escrito y sabe que mientras que el lapicero y el tablero están distantemente emparentados a la jungla, el escrito no tiene nada que ver con ella. Está totalmente sobreimpuesto y su desaparición no importa. La disolución de la personalidad va acompañada siempre por un sentido de gran alivio, como si hubiera caído un pesado fardo.

Int: Cuando usted dice, yo soy en el estado más allá del presenciador, ¿cuál es la experiencia que le hace a usted decir esto? ¿En qué modo difiere de la etapa de ser un solo presenciador?

Mah: Es como lavar una tela estampada. Primero se borra el dibujo, después el fondo y finalmente la tela es completamente blanca. La personalidad cede el sitio al presenciador, entonces el presenciador parte y queda la presenciación pura. La tela era blanca al comienzo y es blanca al final; los dibujos y los colores han acontecido —durante un tiempo.

Int: ¿Puede haber presenciación sin un objeto de presenciación?

Mah: A la presenciación con un objeto la llamamos presenciar. Cuando también hay autoidentificación con el objeto, causada por el deseo y el temor, a tal estado se lo llama una persona. En realidad hay solo un único estado; cuando es distorsionado por la autoidentificación es llamado una persona, cuando se colorea con el sentido de ser, es el presenciador; cuando es sin color y sin límites, es llamado lo Supremo.

Int: Encuentro que siempre estoy inquieto, anhelante, esperando, buscando, encontrando, disfrutando, abandonando, buscando de nuevo. ¿Qué es lo que me mantiene en ebullición?

Mah: En realidad, usted está en busca de usted mismo, sin saberlo. Usted está anhelante de amor por lo que es digno de amor, lo perfectamente adorable. Debido a la ignorancia usted lo está buscando en el mundo de los opuestos y de las contradicciones. Cuando usted lo encuentre dentro, su búsqueda habrá terminado.

Int: Siempre habrá este penoso mundo con el que contender.

Mah: No anticipe. Usted no sabe. Es verdad que toda manifestación está en los opuestos. Placer y dolor, bueno y malo, alto y bajo, progreso y retroceso, descanso y esfuerzo —todos ellos vienen y se van juntos— y mientras haya un mundo, sus contradicciones estarán aquí. Puede haber también periodos de perfecta armonía, de gozo y de belleza, pero solo por un tiempo. Lo que es perfecto, retorna a la fuente de toda perfección, y solo los opuestos continúan.

Int: ¿Cómo puedo alcanzar la perfección?

Mah: Manténgase tranquilo. Haga su trabajo en el mundo, pero interiormente manténgase en quietud. Entonces todo vendrá a usted. No confíe en su trabajo para la realización. Puede aprovechar a otros, pero no a usted. Su esperanza se encuentra en mantenerse silente en su mente y tranquilo en su corazón. Las gentes realizadas son muy tranquilas.


80

La Presenciación

Interlocutor: ¿Lleva tiempo realizar el Sí mismo, o el tiempo no puede ayudar a realizar? ¿Es la realización del sí mismo solo una cuestión de tiempo, o depende de otros factores, además del tiempo?

Mah: Toda espera es vana. Depender del tiempo para resolver nuestros problemas es engañarse a sí mismo. El futuro, dejado a sí mismo, repite meramente el pasado. El cambio solo puede acontecer ahora, nunca en el futuro.

Int: ¿Qué provoca un cambio?

Mah: Vea la necesidad del cambio con la claridad del cristal. Esto es todo.

Int: ¿La realización de sí mismo acontece en la materia, o más allá? ¿No es una experiencia que depende del cuerpo y de la mente para su acontecimiento?

Mah: Toda experiencia es ilusoria, limitada y temporal. No espere nada de la experiencia. La realización por sí misma no es una experiencia, aunque puede conducir a una nueva dimensión de experiencias. Sin embargo, las nuevas experiencias, por interesantes que sean, no son más reales que las viejas. Definitivamente, la realización no es una nueva experiencia. Es el descubrimiento del factor atemporal en toda experiencia. Es la presenciación, que hace posible la experiencia. Lo mismo que en todos los colores la luz es el factor incoloro, así también en toda experiencia la presenciación está presente, pero no es una experiencia.

Int: Si la presenciación no es una experiencia, ¿cómo puede ser realizada?

Mah: La presenciación está siempre aquí. No necesita ser realizada. Abra la puerta de la mente, y será inundada de luz.

Int: ¿Qué es la materia?

Mah: Lo que usted no comprende es materia.

Int: La ciencia comprende la materia.

Mah: La ciencia meramente hace retroceder las fronteras de nuestra ignorancia.

Int: ¿Y qué es la naturaleza?

Mah: La totalidad de las experiencias conscientes es la naturaleza. Como un sí mismo consciente usted es parte de la naturaleza. Como presenciación, usted es más allá. Ver la naturaleza como mera consciencia es presenciación.

Int: ¿Hay niveles en la presenciación?

Mah: Hay niveles en la consciencia, pero no en la presenciación. Es de una sola pieza, homogénea. Su reflejo en la mente es amor y comprensión. Hay niveles de claridad en la comprensión y de intensidad en el amor, pero no en su fuente. La fuente es simple y única, pero sus dones son infinitos. Solamente no tome los dones por la fuente. Dése cuenta de usted mismo como la fuente y no como el río; eso es todo.

Int: Yo soy el río también.

Mah: Por supuesto, usted lo es. Como un «yo soy» usted es el río, que fluye entre las orillas del cuerpo. Pero usted es también la fuente y el océano y las nubes en el cielo. Dondequiera que hay vida y consciencia, usted es. Más pequeño que lo más pequeño, más grande que lo más grande, usted es, mientras que todo lo demás aparece.

Int: La sensación de ser y la sensación de vivir —¿son uno y lo mismo, o son diferentes?

Mah: La identidad en el espacio crea una, la continuidad en el tiempo crea la otra.

Int: Usted dijo una vez que el veedor, la visión y lo visto son una única cosa, no tres. Para mí los tres están separados. Yo no dudo de sus palabras, solo que no comprendo.

Mah: Mire bien de cerca y usted verá que el veedor y lo visto solo aparecen cuando hay visión. Son atributos de la visión. Cuando usted dice «yo estoy viendo esto», «yo estoy» y «esto» vienen con la visión, no antes. Usted no puede tener un «esto» no visto ni un «yo estoy» que no vea.

Int: Puedo decir: «yo no veo».

Mah: El «yo estoy viendo esto» ha devenido «yo estoy viendo que no veo», o «yo estoy viendo la obscuridad». La visión permanece. En la triplicidad: lo conocido, el conocimiento y el conocedor, solo el conocimiento es un hecho. El «yo estoy» y «esto» son dudosos. ¿Quién conoce? ¿Qué es conocido? No hay ninguna certeza, excepto que hay conocimiento.

Int: ¿Por qué estoy seguro del conocimiento, pero no del conocedor?

Mah: El conocimiento es un reflejo de su verdadera naturaleza junto con el ser y el amor. El conocedor y lo conocido son agregados por la mente. Está en la naturaleza de la mente crear una dualidad sujeto-objeto donde no hay ninguna.

Int: ¿Cuál es la causa del deseo y del temor?

Mah: Obviamente, el recuerdo de los sufrimientos y de los placeres pasados. No hay ningún gran misterio en ello. Los conflictos solo surgen cuando el deseo y el temor se refieren al mismo objeto.

Int: ¿Cómo poner fin al recuerdo?

Mah: No es necesario, ni posible. Dése cuenta de que todo acontece en la consciencia y de que usted es la raíz, la fuente, el fundamento de la consciencia. El mundo es solo una sucesión de experiencias, y usted es lo que las hace conscientes y lo que, no obstante, permanece más allá de toda experiencia. Es como el calor, la llama y la madera que arde. El calor mantiene la llama, la llama consume la madera. Sin calor no habría ni llama ni combustible. Similarmente, sin la presenciación no habría ninguna consciencia, ni tampoco vida, la cual transforma la materia en un vehículo de la consciencia.

Int: Usted mantiene que sin mí no habría ningún mundo, y que el mundo y mi conocimiento del mundo son idénticos. La ciencia ha llegado a una conclusión completamente diferente: el mundo existe como algo concreto y continuo, mientras que yo soy un subproducto de la evolución biológica del sistema nervioso, el cual, primariamente, no es tanto una sede de la consciencia, como un mecanismo de supervivencia en tanto que individuo y especie. El suyo es un punto de vista enteramente subjetivo, mientras que la ciencia intenta describir todo en términos objetivos. ¿Es inevitable esta contradicción?

Mah: La confusión es aparente y puramente verbal. Lo que es, es. No es ni subjetivo ni objetivo. La materia y la mente no están separadas, son aspectos de una única energía. Considere la mente como una función de la materia y usted tiene la ciencia; considere la materia como el producto de la mente y usted tiene la religión.

Int: ¿Pero cuál es la verdadera? ¿Qué viene primero, la mente o la materia?

Mah: Ninguna de ambas viene primero, pues ninguna de ambas aparece sola. La materia es la forma, la mente es el nombre. Juntas hacen el mundo. La Realidad es omnipenetrante y trascendente, es ser—consciencia—felicidad pura, la verdadera esencia de usted.

Int: Todo lo que yo conozco es la corriente de la consciencia, una inacabable sucesión de aconteceres. El río del tiempo corre, trayendo y llevando sin parar. La transformación del futuro en pasado prosigue todo el tiempo.

Mah: ¿No es usted la víctima de su lenguaje? Usted habla sobre el flujo del tiempo, como si usted fuera estacionario. Pero los aconteceres que usted ha presenciado ayer algún otro puede verlos mañana. Es usted quien está en movimiento y no el tiempo. Deje de moverse y el tiempo cesará.

Int: ¿Qué quiere decir —el tiempo cesará?

Mah: El pasado y el futuro se sumergirán en el eterno ahora.

Int: ¿Pero qué significa en la experiencia efectiva? ¿Cómo sabe que para usted el tiempo ha cesado?

Mah: Puede significar que el pasado y el futuro ya no importan. También puede significar que todo lo que ha acontecido y acontecerá deviene un libro abierto donde se puede leer a voluntad.

Int: Puedo imaginar una suerte de memoria cósmica, accesible con algún entrenamiento. ¿Pero cómo puede conocerse el futuro? Lo inesperado es inevitable.

Mah: Lo que es inesperado en un nivel, se puede tener la certeza de que acontecerá, cuando se ve desde un nivel más alto. Después de todo, nosotros estamos dentro de los límites de la mente. En realidad nada acontece, no hay ningún pasado ni futuro; todo aparece y nada es.

Int: ¿Qué significa, nada es? ¿Se queda usted en blanco, o se va a dormir? ¿O usted disuelve el mundo y nos mantiene a todos en suspenso, hasta que somos traídos de regreso a la vida en el siguiente parpadeo de su pensamiento?

Mah: Oh no, no es tan malo. El mundo de la mente y de la materia, de los nombres y de las formas, continúa, pero no es incumbencia mía en absoluto. Es como tener una sombra. Está aquí —siguiéndome a dondequiera que voy, pero sin estorbarme de ninguna manera. Sigue siendo un mundo de experiencias, pero no de nombres y de formas relacionados conmigo por deseos y temores. Las experiencias son sin cualidad, experiencia puras, si se puede decir así. Las llamo experiencias a falta de una palabra mejor. Son como las olas sobre la superficie del océano, siempre presentes, pero sin afectar a su apacible poder.

Int: ¿Quiere usted decir que una experiencia puede ser sin nombre, sin forma, no definida?

Mah: En el comienzo toda experiencia es así. Es solo el deseo y el temor, nacidos de la memoria, los que le dan nombre y forma y la separan de las demás experiencias.

No es una experiencia consciente, pues no está en oposición a otras experiencias, pero sin embargo es una experiencia.

Int: Si no es consciente, ¿por qué hablar sobre ella?

Mah: La mayor parte de sus experiencias no son conscientes. Las conscientes son muy pocas. Usted no presencia este hecho debido a que para usted solo cuentan las conscientes. Devenga presenciador de lo no consciente.

Int: ¿Puede uno ser presenciador de lo no consciente? ¿Cómo se hace?

Mah: El deseo y el temor son los factores que obscurecen y distorsionan. Cuando la mente está libre de ellos lo no consciente deviene accesible.

Int: ¿Significa eso que lo no consciente deviene consciente?

Mah: Es más bien al contrario. Lo consciente deviene uno con lo no consciente. La distinción cesa, cualquiera que sea la manera en que usted lo mire.

Int: Estoy sorprendido. ¿Cómo puede uno presenciar y a la vez ser no consciente?

Mah: La presenciación no está limitada a la consciencia. Es presenciación de todo lo que es. La consciencia es consciencia de la dualidad. No hay ninguna dualidad en la presenciación. Es de una sola pieza, cognitividad pura. De la misma manera uno puede hablar del ser puro y de la creación pura —sin nombre, sin forma, silente y sin embargo absolutamente real, poderosa, efectiva. Que sea indescriptible no le afecta en lo más mínimo. Aunque son no conscientes, son esenciales. Lo consciente no puede cambiar fundamentalmente, solo puede modificarse. Toda cosa, para cambiar, debe pasar por la muerte, por el oscurecimiento y la disolución. La joyería de oro debe ser fundida antes de que pueda ser moldeada en otra forma. Lo que se niega a morir no puede renacer.

Int: Excluyendo la muerte del cuerpo, ¿cómo muere uno?

Mah: Abandonar, distanciarse, dejar marchar es muerte. Para vivir plenamente, la muerte es esencial; cada final constituye un nuevo comienzo.

Por otra parte, comprenda que solo lo muerto puede morir, no lo vivo. Eso que está vivo en usted, es inmortal.

Int: ¿De dónde saca el deseo su energía?

Mah: Su nombre y su forma lo saca de la memoria. La energía fluye de la fuente.

Int: Algunos deseos son completamente injustos. ¿Cómo pueden los deseos injustos brotar de una fuente sublime?

Mah: La fuente no es ni justa ni injusta. Tampoco el deseo es por sí mismo justo o injusto. No es nada más que afán por la felicidad. Habiéndose identificado a usted mismo con la mota de un cuerpo, usted se siente perdido y busca desesperadamente el sentido de plenitud y de completud —usted lo llama felicidad.

Int: ¿Cuándo lo perdí? Nunca lo tuve.

Mah: Usted lo tenía antes de despertarse esta mañana. Vaya más allá de su consciencia y usted lo encontrará.

Int: ¿Cómo voy a ir más allá?

Mah: Usted ya lo sabe; hágalo.

Int: Eso es lo que usted dice. Yo no sé nada sobre ello.

Mah: Sin embargo, repito —usted lo sabe. Hágalo. Vaya más allá, vuelva a su estado normal, natural, supremo.

Int: Estoy confundido.

Mah: Una mota en el ojo le hace pensar que usted es ciego. Lávela y mire.

Int: ¡Ya miro! Solo veo obscuridad.

Mah: Quite la mota y sus ojos se inundarán de luz. La luz está aquí —esperando. Los ojos están aquí —listos. La obscuridad que usted ve no es más que la sombra de la minúscula mota. Deshágase de ella y vuelva a su estado natural.


81

La Causa Raíz del Temor

Maharaj: ¿De dónde viene usted?

Interlocutor: Soy de Estados Unidos, pero vivo la mayor parte del tiempo en Europa. A la India he venido recientemente. He estado en Rishikesh, en dos ashrams. Se me ha enseñado a meditar y a respirar.

Mah: ¿Cuánto tiempo estuvo usted allí?

Int: Ocho días en uno, seis días en otro. No era feliz allí y me fui. Entonces durante tres semanas estuve con unos lamas tibetanos. Pero estaban completamente inmersos en fórmulas y rituales.

Mah: ¿Y cuál ha sido el resultado neto de todo ello?

Int: Definitivamente hubo un aumento de energía. Pero antes de partir apara Rishikesh, hice algún ayuno y dieta en un Sanatorio de Cura Natural en Pudukkotai en el sur de la India. Ello me ha hecho un bien enorme.

Mah: Quizás el acceso de energía se debió a una salud mejor.

Int: No puedo decirlo. Pero como resultado de todos estos intentos algunos fuegos comenzaron a arder en diversos lugares de mi cuerpo y oí cantos y voces donde antes no había ninguno.

Mah: ¿Y qué persigue usted ahora?

Int: Bien, ¿qué estamos persiguiendo todos? Alguna verdad, alguna certeza interna, alguna felicidad real. En las diversas escuelas de realización de sí mismo se habla tanto de presenciación, que uno acaba con la impresión de que la presenciación misma es la realidad suprema. ¿Lo es? El cuerpo es cuidado por el cerebro, el cerebro es iluminado por la consciencia; la presenciación observa la consciencia; ¿hay algo más allá de la presenciación?

Mah: ¿Cómo sabe usted que usted está presenciando?

Int: Yo siento que yo soy. No puedo expresarlo de otro modo.

Mah: Cuando usted lo sigue cuidadosamente desde el cerebro a través de la consciencia hasta la presenciación, usted encuentra que el sentido de dualidad persiste. Cuando usted va más allá de la presenciación, hay un estado de no dualidad, en el cual no hay ninguna cognición, solo ser puro, que también puede llamarse no ser, si por ser usted entiende ser algo en particular.

Int: Lo que usted llama ser puro, ¿es ser universal, es ser todo?

Mah: Todo implica una colección de particulares. En el ser puro la idea misma de lo particular está ausente.

Int: ¿Hay alguna relación entre el ser puro y el ser particular?

Mah: ¿Qué relación puede haber entre lo que es y lo que meramente parece ser? ¿Hay alguna relación entre el océano y sus olas? Lo real hace posible que lo irreal aparezca y causa su desaparición. La sucesión de momentos transitorios crea la ilusión del tiempo, pero la realidad atemporal del ser puro no está en movimiento, pues todo movimiento requiere un trasfondo inmutable. El ser puro mismo es el trasfondo. Una vez que usted lo ha encontrado en usted mismo, usted sabe que nunca había perdido ese ser independiente, independiente de todas las divisiones y separaciones. Pero no lo busque en la consciencia, usted no lo encontrará ahí. No lo busque en ninguna parte, pues nada lo contiene. Por el contrario, el ser puro contiene todo y manifiesta todo. Es como la luz del día que hace visible todo mientras ella misma permanece invisible.

Int: Señor, ¿de qué utilidad es para mí que usted me diga que la realidad no puede ser encontrada en la consciencia? ¿Dónde más puedo buscarla? ¿Cómo la aprehende usted?

Mah: Es muy simple. Si yo le pregunto a usted cuál es el sabor de su boca, todo lo que usted puede decir es: no es ni dulce ni amargo, ni ácido ni soso; es lo que queda cuando todos estos sabores no son. Similarmente, cuando todas las distinciones y reacciones ya no son, lo que queda es la realidad, simple y sólida.

Int: Todo lo que yo comprendo es que estoy preso de una ilusión sin comienzo. Y no veo cómo puede acabar. Si pudiera acabar —si quisiera acabar— lo habría hecho hace mucho tiempo. Debo haber tenido tantas oportunidades en el pasado como pueda tenerlas en el futuro. Lo que no ha podido acontecer no puede acontecer. O, si aconteció, no pudo durar. Nuestro deplorabilísimo estado después de todos estos incontables millones de años conlleva, como mucho, la promesa de la extinción última, o, lo que es peor, la amenaza de una inacabable e insignificante repetición.

Mah: ¿Qué prueba tiene usted de que su estado presente es sin comienzo y sin fin? ¿Cómo era usted antes de que usted naciera? ¿Cómo será usted después de la muerte? Y de su estado presente —¿cuánto sabe usted? ¿Sabe usted siquiera cuál era su condición antes de que usted se despertara esta mañana? Usted solo sabe un poco de su estado presente, y de ello usted saca conclusiones para todos los tiempos y todos los lugares. Usted puede estar solo soñando e imaginando que su sueño es eterno.

Int: Llamarlo un sueño no cambia la situación. Repito mi pregunta: ¿qué esperanza queda que la eternidad que me ha precedido no ha podido cumplir? ¿Por qué debería ser mi futuro diferente de mi pasado?

Mah: En su estado febril, usted proyectó un pasado y un futuro y los toma por reales. De hecho, usted solo conoce su momento presente. ¿Por qué no investiga lo que es ahora, en lugar de cuestionar el pasado y el futuro imaginarios? Su estado presente no es sin comienzo ni fin. Se acaba en un instante. Observe cuidadosamente de dónde viene y adónde va. Usted descubrirá pronto la realidad atemporal detrás de él.

Int: ¿Por qué no lo he hecho antes?

Mah: Lo mismo que cada ola se sumerge en el océano, así también cada momento retorna a su fuente. La realización consiste en descubrir la fuente y morar ahí.

Int: ¿Quién la descubre?

Mah: La mente descubre.

Int: ¿Encuentra las respuesta?

Mah: Encuentra que se queda sin preguntas, que no se necesita ninguna respuesta.

Int: Nacer es un hecho. Morir es otro hecho. ¿Cómo le aparecen al presenciador?

Mah: Un niño nació; un hombre ha muerto —solo aconteceres en el curso del tiempo.

Int: ¿Hay algún progreso en el presenciador? ¿Evoluciona la presenciación?

Mah: Lo que se ve puede sufrir muchos cambios cuando la luz de la presenciación se enfoca sobre ello, pero es el objeto el que cambia, no la luz. Las plantas crecen a la luz del sol, pero el sol no crece. Por sí mismos tanto el cuerpo como el presenciador son sin movimiento, pero cuando se juntan en la mente, ambos parecen moverse.

Int: Sí, puedo ver que lo que se mueve y cambia es solo el «yo soy». ¿Se necesita el «yo soy»?

Mah: ¿Quién lo necesita? Está aquí —ahora. Ha tenido un comienzo y tendrá un final.

Int: ¿Qué queda cuando el «yo soy» se va?

Mah: Lo que no viene ni se va —queda. Es la mente siempre llena de avidez la que crea las ideas de progreso y de evolución hacia la perfección. Ella perturba y habla de orden, destruye y habla de seguridad.

Int: ¿Hay progreso en el destino, en el karma?

Mah: El karma es solo un almacén de energías no gastadas, de deseos no cumplidos y de temores no comprendidos. El almacén se está rellenando constantemente con deseos y temores nuevos. Pero no hay necesidad de que sea así para siempre. Comprenda la causa raíz de sus temores —distánciese de usted mismo y de los deseos— el anhelo por el sí mismo, y su karma se disolverán como un sueño. La vida discurre entre el cielo y la tierra. Nada es afectado, solo los cuerpos crecen y decaen.

Int: Entre la persona y el presenciador, ¿cuál es la relación?

Mah: No puede haber ninguna relación entre ellos debido a que son uno. No separe y no busque la relación.

Int: Si el veedor y lo visto son uno, ¿cómo aconteció la separación?

Mah: Fascinado por los nombres y las formas, que por su naturaleza misma son distintos y diversos, usted distingue lo que es natural y separa lo que es uno. El mundo es rico en diversidad, pero su sentido de extrañeza y de miedo se debe a la falta de comprensión. Es el cuerpo el que está en peligro, no usted.

Int: Puedo ver que la ansiedad biológica básica, el instinto de conservación, toma muchas formas y distorsiona mis pensamientos y sensaciones. ¿Pero cómo vino al ser está ansiedad?

Mah: Es un estado mental causado por la idea de «yo soy el cuerpo». Puede ser eliminado por la idea contraria: «yo no soy el cuerpo». Ambas ideas son falsas, pero una elimina a la otra. Dése usted cuenta de que ninguna idea es suya propia, de que todas ellas le vienen a usted de fuera. Usted debe pensarlo todo por usted mismo, devenir usted mismo el objeto de su meditación. El esfuerzo de comprenderse a usted mismo es Yoga. Sea un Yogi, dé su vida a eso, empolle, indague, busque, hasta que usted llegue a la raíz del error y a la verdad más allá del error.

Int: En la meditación, ¿quién medita, la persona o el presenciador?

Mah: La meditación es un intento deliberado de penetrar en los estados más altos de la consciencia y finalmente ir más allá de ella. El arte de la meditación es el arte de cambiar el foco de la atención hacia niveles siempre más sutiles, sin perder la propia presa sobre los niveles dejados atrás. En cierto modo es como tener a la muerte bajo control. Uno comienza con los niveles más bajos: las circunstancias sociales, las costumbres y los hábitos; el ambiento físico, la postura y la respiración del cuerpo; los sentidos, sus sensaciones y percepciones; la mente, sus pensamientos y sentimientos; hasta que se abarca y se sujeta firmemente la totalidad del mecanismo de la personalidad. La etapa final de la meditación se alcanza cuando el sentido de identidad va más allá del «yo soy fulano», más allá del «así soy yo», más allá del «yo soy solo el presenciador», más allá del «hay», más allá de todas las ideas adentro del ser puro impersonalmente personal. Pero usted debe ser enérgico cuando emprenda la meditación. Definitivamente no es una ocupación a tiempo parcial. Límite sus intereses y actividades a lo que es necesario para las necesidades más desnudas de usted y de las personas que dependen de usted. Ahorre todas sus energías y su tiempo para romper el muro que su mente ha construido alrededor de usted. Créame, usted no lo lamentará.

Int: ¿Como llego a saber que mi experiencia es universal?

Mah: Al final de su meditación todo se conoce directamente, no se requiere ningún tipo de pruebas. Lo mismo que cada gota del océano lleva el sabor del océano, así también cada momento lleva el sabor de la eternidad. Las definiciones y las descripciones tienen su lugar como incentivos útiles para una búsqueda ulterior, pero usted debe ir más allá de ellas adentro de lo que es indefinible e indescriptible, excepto en términos negativos.

Después de todo, incluso la universalidad y la eternidad son meros conceptos, los opuestos de estar sujeto al espacio y al tiempo. La realidad no es un concepto, ni la manifestación de un concepto. No tiene nada que ver con los conceptos. Interésese en su mente, elimine sus distorsiones e impurezas. Una vez que usted ha tenido el sabor de su propio sí mismo, usted lo encontrará por todas partes y en todo tiempo. Por lo tanto, es sumamente importante que usted llegue a él. Una vez que usted lo conoce, usted nunca lo perderá.

Pero usted debe darse a usted mismo la oportunidad por medio de la meditación intensiva, incluso ardua.

Int: ¿Qué quiere usted que haga exactamente?

Mah: Entregue su corazón y su mente a empollar el «yo soy», ¿qué es? ¿cómo es? ¿cuál es su fuente? ¿su vida? ¿su significado? Se parece mucho a cavar un pozo. Usted desecha todo lo que no es agua, hasta que usted alcanza la fuente dadora de vida.

Int: ¿Cómo sabré que me estoy moviendo en la dirección justa?

Mah: Por su progreso en la aplicación, en la claridad y en la devoción a la tarea.

Int: Nosotros, los europeos, encontramos muy difícil mantenernos en quietud. El mundo está demasiado con nosotros.

Mah: Oh, no, ustedes son también gentes que sueñan. Nosotros solo diferimos en los contenidos de nuestros sueños. Ustedes persiguen la perfección —en el futuro. Nosotros estamos intentando encontrarla —en el ahora. Solo lo limitado es perfectible. Lo ilimitado es ya perfecto. Usted es perfecto, solo que usted no lo sabe. Aprenda a conocerse a usted mismo y usted descubrirá maravillas.

Todo lo que usted necesita está ya dentro de usted, solo que usted debe acercarse a su sí mismo con reverencia y amor. La autocondena y la autodesconfianza son errores calamitosos. Su constante huida del dolor y búsqueda del placer es un signo del amor que usted se tiene a usted mismo; todo lo que le aconsejo a usted es esto: haga el amor de usted mismo perfecto. No se niegue a usted mismo nada —dé a su sí mismo infinitud y eternidad y descubrirá que usted no las necesita; usted es más allá.


82

La Perfección Absoluta es Aquí y Ahora

Interlocutor: La guerra está en marcha. ¿Cuál es su actitud hacia ella?

Maharaj: En un lugar u otro, en una forma u otra, la guerra está siempre en marcha. ¿Ha habido algún tiempo en el que no hubiera ninguna guerra? Algunos dicen que es la voluntad de Dios. Otros dicen que es el juego de Dios. Es otra manera de decir que las guerras son inevitables y que nadie es responsable.

Int: ¿Pero cuál es su actitud propia?

Mah: ¿Por qué imponerme actitudes? Yo no tengo ninguna actitud que pueda llamar mía propia.

Int: Ciertamente alguien es responsable de esta horrible e insensata carnicería. ¿Por qué las gentes se matan unos a otros tan dispuestamente?

Mah: Busque al culpable dentro. Las ideas de «yo» y «mío» están en la raíz de todos los conflictos. Líbrese de ellas y usted estará fuera de conflictos.

Int: ¿Qué pasa con que yo esté fuera del conflicto? Ello no afectará a la guerra. Si yo soy la causa de la guerra, estoy dispuesto a ser destruido. Sin embargo, sigue siendo válida la razón de que la desaparición de un millar como yo no detendrá las guerras. Ellas no comenzaron con mi nacimiento ni acabarán con mi muerte. Yo no soy responsable. ¿Quién lo es?

Mah: La pugna y la lucha son una parte de la existencia. ¿Por qué no indaga usted quién es responsable de la existencia?

Int: ¿Por qué dice usted que la existencia y el conflicto son inseparables? ¿No puede haber ninguna existencia sin lucha? Yo no necesito luchar con otros para ser yo mismo.

Mah: Usted lucha con otros todo el tiempo para su supervivencia como un cuerpo-mente separado, como un nombre y forma particular. Para vivir usted debe destruir. Desde el momento en que fue concebido, usted comenzó una guerra con su entorno —una guerra inmisericorde de exterminio mutuo, hasta que la muerte le libera a usted.

Int: Mi pregunta permanece sin responder. Usted está describiendo meramente lo que yo ya conozco —la vida y sus aflicciones. Pero quién es responsable, usted no lo dice. Cuando le presiono, usted echa la culpa a Dios, o al karma, a mi propia codicia y miedo —lo cual meramente hace llamada a más preguntas. Déme usted la respuesta final.

Mah: La respuesta final es ésta: nada es. Todo es una apariencia momentánea en el campo de la consciencia universal; la continuidad como nombre y forma es solo una formación mental, fácil de disipar.

Int: Yo estoy preguntando sobre lo inmediato, lo transitorio, la apariencia. He aquí una imagen de un niño matado por soldados. Es un hecho —que le mira fijamente a usted. Usted no puede negarlo. Ahora, ¿quién es responsable de la muerte del niño?

Mah: Nadie y todos. El mundo es lo que contiene y cada cosa afecta a todas las demás. Todos nosotros matamos al niño y todos nosotros morimos con él. Todo acontecer tiene innumerables causas y produce innumerables efectos. Es inútil llevar las cuentas, nada es rastreable.

Int: Sus gentes hablan del karma y de la retribución.

Mah: Es meramente una aproximación grosera; en realidad todos nosotros somos creadores y criaturas unos de otros, que causamos y soportamos el fardo unos de otros.

Int: Así pues, ¿el inocente sufre por el culpable?

Mah: En nuestra ignorancia somos inocentes; en nuestras acciones somos culpables. Nosotros pecamos sin saber y sufrimos sin comprender. Nuestra única esperanza es: detenernos, mirar, comprender y salir de las trampas de la memoria. Pues la memoria alimenta la imaginación y la imaginación genera el deseo y el temor.

Int: ¿Por qué imagino?

Mah: La luz de la consciencia pasa a través de la película de la memoria y arroja imágenes en su cerebro. Debido al estado deficiente y distorsionado de su cerebro lo que usted percibe es distorsionado y coloreado por sentimientos de agrado y de desagrado. Ponga su pensamiento en orden y líbrelo de los tintes emocionales, y usted verá las gentes y las cosas como son, con claridad y caridad.

El presenciador del nacimiento, de la vida y de la muerte es uno y el mismo. Es el presenciador del sufrimiento y del amor. Pues aunque la existencia en la limitación y la separación es penosa, nosotros la amamos. La amamos y odiamos al mismo tiempo. Nosotros luchamos, matamos, destruimos la vida y la propiedad y sin embargo somos afectuosos y autosacrificados. Cuidamos al niño tiernamente y lo dejamos huérfano también. Nuestra vida está llena de contradicciones. Sin embargo, nos aferramos a ella. Este aferrarse está en la raíz de todo. No obstante, es enteramente superficial. Nosotros nos agarramos a algo o a alguien con todas nuestras fuerzas y al momento siguiente lo olvidamos; lo mismo que un niño que hace sus pasteles de barro y al momento los abandona alegremente. Tóquelos —y chillará enrabietado, divierta al niño y entonces los olvida. Pues nuestra vida es ahora y el amor de ella es ahora. Nosotros amamos la variedad, el juego del dolor y del placer, estamos fascinados por sus contrastes. Para esto necesitamos los opuestos y su aparente separación. Gozamos de ellos por un tiempo y entonces nos cansamos y anhelamos la paz y el silencio del ser puro. El corazón cósmico late incesantemente. Yo soy el presenciador y el corazón también.

Int: Yo puedo ver el cuadro, ¿pero quién es el pintor? ¿Quién es el responsable de esta terrible y sin embargo adorable experiencia?

Mah: El pintor está en el cuadro. Usted separa el pintor del cuadro y le busca. No separe y no haga falsas preguntas. Las cosas son como son y nadie en particular es responsable. La idea de la responsabilidad personal proviene de la ilusión de que hay un agente. «Alguien debe haberlo hecho, alguien es responsable». La sociedad como es ahora, con su estructura de leyes y costumbres, se basa sobre la idea de una personalidad separada y responsable, pero ésta no es la única forma que una sociedad puede tomar. Puede haber otras formas, donde el sentido de separación es débil y la responsabilidad difusa.

Int: Un individuo con un sentido de la personalidad débil —¿está más cerca de la realización del sí mismo?

Mah: Tome el caso de un niño pequeño. El sentido de «yo soy» todavía no está formado, la personalidad es rudimentaria. Los obstáculos al conocimiento de sí mismo son pocos, pero faltan el poder y la claridad de la presenciación, su anchura y profundidad. Con el curso de los años la presenciación se hará más fuerte, pero también emergerá la personalidad latente y lo obscurecerá y lo complicará todo. Lo mismo que cuanto más dura es la madera, tanto más caliente es la llama, así también cuanto más fuerte es la personalidad, tanto más brillante es la luz generada por su destrucción.

Int: ¿No tiene usted ningún problema?

Mah: Tengo problemas. Ya se lo he dicho a usted. Ser, existir con un nombre y una forma es penoso, sin embargo yo lo amo.

Int: ¡Pero usted ama todo!

Mah: En la existencia está contenido todo. Mi naturaleza misma es amor; incluso lo penoso es amable.

Int: Ello no lo hace menos penoso. ¿Por qué no permanecer en lo ilimitado?

Mah: Es el instinto de exploración, el amor de lo no conocido, lo que me trae a la existencia. Está en la naturaleza del ser ver la aventura en el devenir, como está en la naturaleza misma del devenir buscar la paz en el ser. Esta alteración del ser y del devenir es inevitable; pero mi hogar es más allá.

Int: ¿Está su hogar en Dios?

Mah: Amar y adorar a Dios también es ignorancia. Mi hogar es más allá de todas las nociones, por muy sublimes que sean.

Int: ¡Pero Dios no es una noción! Es la realidad más allá de la existencia.

Mah: Puede usar cualquier palabra que usted quiera. Piense usted lo que piense, yo soy más allá de ello.

Int: Una vez que usted conoce su hogar, ¿por qué no quedarse en él? ¿Qué le saca a usted de él?

Mah: Se nace por amor de la existencia en el cuerpo y una vez nacido, uno se enreda en el destino. El destino es inseparable del devenir. El deseo de ser lo particular le convierte a usted en una persona con todo su pasado y su futuro personal. Mire a algún gran hombre —¡qué maravilloso hombre era! Y sin embargo cuan atormentada fue su vida y cuan exiguos sus frutos. ¡Cuán estrechamente dependiente es la personalidad del hombre y cuán indiferente es su mundo! Y sin embargo nosotros lo amamos y lo protegemos por su insignificancia misma.

Int: La guerra está en marcha y hay caos y a usted se le pide que se haga cargo de un centro asistencial. A usted se le da lo que se necesita, se trata solo de llevar a cabo la tarea. ¿Se negaría usted?

Mah: Trabajar, o no trabajar, es uno y lo mismo para mí. Puedo hacerme cargo, o puedo no hacerme cargo. Puede haber otros, mejor dotados para tales tareas, que yo —asistentes profesionales, por ejemplo. Pero mi actitud es diferente. Yo no miro a la muerte como una calamidad, ni tampoco me regocijo con el nacimiento de un niño. El niño viene a la aflicción mientras el muerto sale de ella. El apego a la vida es apego a la aflicción. Nosotros amamos lo que nos da tormento. Tal es nuestra naturaleza.

Para mí el momento de la muerte será un momento de júbilo, no de temor. Yo lloraba cuando nací y moriré riendo.

Int: ¿Cuál es el cambio de la consciencia en el momento de la muerte?

Mah: ¿Qué cambio espera usted? Cuando la proyección de la película acaba, todo permanece lo mismo que cuando comenzó. El estado antes de que usted naciera es también el estado de después de la muerte, si usted recuerda.

Int: Yo no recuerdo nada.

Mah: Debido a que usted nunca lo ha intentado. Es solo cuestión de sintonía en la mente. Requiere entrenamiento, por supuesto.

Int: ¿Por qué no toma usted parte en la obra social?

Mah: ¡Pero si no estoy haciendo nada más todo el tiempo! ¿Y cuál es la obra social que usted quiere que yo haga? Remendar no es para mí. Mi posición es clara: produzca para distribuir, alimente antes de comer, dé antes de tomar, piense en los demás antes de pensar en usted mismo. Solo una sociedad no egoísta basada en compartir puede ser estable y feliz. Ésta es la única solución práctica. Si usted no la quiere —entonces luche.

Int: Es todo una cuestión de gunas. Donde predominan tamas y rajas, debe haber guerra. Donde gobierna sattva, habrá paz.

Mah: Póngalo como usted quiera, viene a ser lo mismo. La sociedad está construida sobre motivos. Ponga buena voluntad en los cimientos y usted no necesitará trabajadores sociales especializados.

Int: El mundo está mejorando.

Mah: El mundo ha tenido todo el tiempo para mejorar, sin embargo no lo ha hecho. ¿Qué esperanza hay para el futuro? Por supuesto, ha habido y habrá periodos de armonía y de paz, cuando sattva estaba en ascendencia, pero las cosas son destruidas por su propia perfección. Una sociedad perfecta es necesariamente estática, y por lo tanto, se estanca y decae. Desde la cima todos los caminos llevan hacia abajo. Las sociedades son como las gentes —nacen, crecen hasta un punto de relativa perfección y entonces decaen y mueren.

Int: ¿No hay un estado de absoluta perfección que no decaiga?

Mah: Todo lo que tiene un comienzo debe tener un final. En lo atemporal todo es perfecto, aquí y ahora.

Int: ¿Pero alcanzaremos lo atemporal a su debido tiempo?

Mah: A su debido tiempo volveremos al punto de partida. El tiempo no puede sacarnos del tiempo, como el espacio no puede sacarnos del espacio. Todo lo que usted obtiene esperando es esperar más. La perfección absoluta es aquí y ahora, no en algún futuro, próximo o lejano. El secreto está en la acción —aquí y ahora. Es su comportamiento el que le ciega a usted mismo. Abandone todo lo que usted piensa que usted es y actúe como si usted fuera absolutamente perfecto —cualquiera que pueda ser su idea de perfección. Todo lo que usted necesita es coraje.

Int: ¿Dónde encuentro yo tal coraje?

Mah: En usted mismo, por supuesto. Mire dentro.

Int: Su gracia ayudará.

Mah: Mi gracia está diciéndole a usted ahora: mire dentro. Todo lo que usted necesita usted lo tiene. Úselo. Compórtese como mejor sepa, haga lo que usted piensa que debe hacer. No tenga miedo de los errores; usted siempre puede corregirlos; solo las intenciones importan. La forma que las cosas tomen no está dentro de su poder; los motivos de sus acciones si lo están.

Int: ¿Cómo puede la acción nacida de la imperfección conducir a la perfección?

Mah: La acción no conduce a la perfección; la perfección se expresa en la acción. Mientras usted se juzgue a usted mismo por sus expresiones, usted les prestará una atención extrema; cuando usted se dé cuenta de su propio ser, su comportamiento será perfecto —espontáneamente.

Int: Si yo soy atemporalmente perfecto, entonces ¿por qué he nacido siquiera? ¿Cuál es el propósito de esta vida?

Mah: Es como preguntar: ¿en qué le aprovecha al oro ser convertido en un ornamento? El ornamento recibe el color y la belleza del oro; el oro no es enriquecido. Similarmente, la realidad expresada en la acción hace que la acción sea significativa y bella.

Int: ¿Qué gana lo real a través de sus expresiones?

Mah: ¿Qué puede ganar? Nada en absoluto. Pero está en la naturaleza del amor expresarse a sí mismo, afirmarse a sí mismo, vencer dificultades. Una vez que usted ha comprendido que el mundo es amor en acción, usted lo mirará de una manera por completo diferente. Pero primero debe cambiar su actitud hacia el sufrimiento. El sufrimiento es primariamente una petición de atención, que ella misma es un movimiento de amor. Más que felicidad el amor quiere crecimiento, el ensanchamiento y la profundización de la consciencia y del ser. Todo lo que lo impide deviene una causa de sufrimiento y el amor no elude el sufrimiento. Sattva, la energía que trabaja por la rectitud y el desarrollo ordenado, no debe ser impedida de hacerlo. Cuando es obstruida se vuelve contra sí misma y deviene destructiva. Siempre que el amor es impedido y se permite que el sufrimiento se extienda, la guerra deviene inevitable. Nuestra indiferencia a la aflicción de nuestro prójimo trae el sufrimiento a nuestra puerta.


83

El Gurú Verdadero

Interlocutor: Usted estuvo diciendo el otro día que en la raíz de su realización estuvo la confianza en su Gurú. Él le aseguró que usted era ya la Realidad Absoluta y que no había nada más que hacer. Usted confió en él y lo dejo así, sin resistencia, sin esfuerzo. Ahora, mi pregunta es: sin la confianza en su Gurú, ¿se habría usted realizado? Después de todo, lo que usted es, usted lo es, ya sea que su mente confíe o no; ¿obstruye la duda la acción de las palabras del Gurú y las hace inoperantes?

Mah: Usted lo ha dicho —habrían sido hechas inoperantes— durante un tiempo.

Int: ¿Y que le acontecería a la energía, o al poder de las palabras del Gurú?

Mah: Permanecería latente, no manifestado. Pero toda esta cuestión se basa en un malentendido. El maestro, el discípulo, el amor y la confianza entre ellos, todo esto es un único hecho, no son muchos hechos independientes. Cada uno es una parte del otro. Sin amor y confianza no habría habido ningún Gurú ni ningún discípulo, ni ninguna relación entre ellos. Es como dar a la llave de la luz para encender una bombilla. Se debe a que la bombilla, el cable, la llave, el transformador, las líneas de transmisión y la central eléctrica forman un único todo, por lo que usted puede tener luz. Si faltara alguno de estos factores no habría ninguna luz. Usted no debe separar lo inseparable. Las palabras no crean hechos; o bien los describen o los distorsionan. El hecho es siempre no verbal.

Int: Todavía no comprendo; ¿puede la palabra del Gurú quedarse sin cumplir o invariablemente se probará verdadera?

Mah: Las palabras de un hombre realizado nunca fallan su propósito. Esperan el advenimiento de las condiciones adecuadas, lo cual puede tomar algún tiempo, y esto es natural, pues hay una estación para sembrar y otra estación para cosechar. Pero la palabra de un Gurú es una semilla que no puede perecer. Por supuesto, el Gurú debe ser un Gurú real, que es más allá del cuerpo y de la mente, más allá de la consciencia misma, más allá del espacio y del tiempo, más allá de la dualidad y de la unidad, más allá de la comprensión y de la descripción. Las gentes buenas, que han leído mucho y que tienen mucho que decir, pueden enseñarle a usted muchas cosas útiles, pero no son Gurús reales cuyas palabras invariablemente se realizan. Ellos también pueden decirle a usted que usted es la realidad última misma, ¿pero y qué con eso?

Int: No obstante, si por alguna razón acontece que confió en ellos y los obedezco, ¿seré yo el perdedor?

Mah: Si usted es capaz de confiar y de obedecer, usted encontrará pronto su Gurú real, o, más bien, él le encontrará a usted.

Int: ¿Todo conocedor del Sí mismo deviene un Gurú o puede uno ser un conocedor de la Realidad sin ser capaz de llevar a otros a ella?

Mah: Si usted sabe lo que usted enseña, usted puede enseñar lo que usted sabe. Aquí la visión y la maestría son uno. Pero la Realidad Absoluta es más allá de ambos. Los Gurús autoproclamados hablan de madurez y de esfuerzo, de méritos y de logros, de destino y de gracia; todo esto son meras formaciones mentales, proyecciones de una mente adicta. En lugar de ayudar obstruyen.

Int: ¿Cómo puedo distinguir a quién seguir y de quién desconfiar?

Mah: Desconfíe de todo, hasta que usted esté convencido. El Gurú verdadero nunca le humillará, ni le hará a usted un extraño para usted mismo. Constantemente le hará regresar al hecho de su perfección inherente y le alentará a buscar dentro. Él sabe que usted no necesita nada, ni siquiera a él, y nunca se cansa de recordárselo. Pero el Gurú autoproclamado está más interesado en él mismo que en sus discípulos.

Int: Usted ha dicho que la realidad está más allá del conocimiento y de la enseñanza de lo real. ¿No es el conocimiento de la realidad lo supremo mismo y la enseñanza la prueba de su obtención?

Mah: El conocimiento de lo real, o del sí mismo, es un estado de mente. Enseñar a otro es un movimiento en la dualidad. Ambos conciernen solo a la mente; el guna sattva no deja de ser un guna.

Int: ¿Qué es lo real entonces?

Mah: El que conoce la mente como no realizada y realizada, él que conoce la ignorancia y el conocimiento como estados de la mente, él es lo real. Cuando a usted se le dan diamantes mezclados con grava, usted puede no ver los diamantes o puede verlos. Es la visión lo que importa. ¿Dónde está la opacidad de la grava y la belleza del diamante, sin el poder de ver? Lo conocido es solo una forma y el conocimiento es solo un nombre. El conocedor es solo un estado de la mente. Lo real es más allá.

Int: Ciertamente, el conocimiento objetivo y de las ideas de las cosas y el conocimiento de sí mismo no son una y la misma cosa. Uno necesita un cerebro, el otro no.

Mah: Para el propósito de la discusión usted puede ordenar las palabras y darles un significado, pero permanece el hecho de que todo conocimiento es una forma de ignorancia. El mapa más seguro es, no obstante, solo un papel. Todo conocimiento está en la memoria; es solo reconocimiento, mientras que la realidad es más allá de la dualidad del conocedor y lo conocido.

Int: ¿Entonces por qué o por quién es conocida la realidad?

Mah: ¡Cuánto confunde su lenguaje! Usted asume, inconscientemente, que la realidad también es accesible por medio del conocimiento. ¡Y entonces usted introduce un conocedor de la realidad más allá de la realidad! Comprenda que para ser la realidad no necesita ser conocida. La ignorancia y el conocimiento están en la mente, no en lo real.

Int: Si no hay ninguna cosa tal como el conocimiento de lo real, ¿entonces cómo puedo alcanzarlo?

Mah: Usted no necesita alcanzar lo que está ya con usted. Su mismo querer alcanzarlo hace que usted lo pierda. Abandone la idea de que usted no lo ha encontrado y deje que venga al foco de la percepción directa, aquí y ahora, eliminando todo lo que es de la mente.

Int: Cuando todo lo que puede irse, se va, ¿qué queda?

Mah: Queda la vacuidad, queda la presenciación, queda la luz pura del ser consciente. Es como preguntar qué queda de una habitación cuando se quita todo el mueblario. Queda una habitación sumamente disponible. Y cuando se echan abajo incluso las paredes, queda el espacio. Más allá del espacio y del tiempo es el aquí y el ahora de la realidad.

Int: ¿Queda el presenciador?

Mah: Mientras hay consciencia, su presenciador está también aquí. Los dos aparecen y desaparecen juntos.

Int: Si el presenciador también es transitorio, ¿por qué se le da tanta importancia?

Mah: Solo para romper el hechizo de lo conocido, la ilusión de que solo lo perceptible es real.

Int: La percepción es primaria, el presenciador —secundario.

Mah: Esto es el corazón del asunto. Mientras que usted cree que solo el mundo exterior es real, usted permanece su esclavo. Para devenir libre, su atención debe ser llevada al «yo soy», al presenciador. Por supuesto, el conocedor y lo conocido son uno, no dos, pero para romper el hechizo de lo conocido el conocedor debe ser llevado a la primera línea. Ninguno de ambos es primario, ambos son reflejos en la memoria de la experiencia inefable, siempre nueva y siempre ahora, indescriptible, más veloz que la mente.

Int: Señor, yo soy un humilde buscador, errante de Gurú en Gurú en busca de alivio. Mi mente está enferma, ardiendo de deseo, congelada de miedo. Mis días pasan velozmente, encendidos de dolor, grises de tedio. Mi edad avanza, mi salud declina, mi futuro es obscuro y me asusta. A este paso viviré en la aflicción y moriré en la desesperación. ¿Hay alguna esperanza para mí? ¿O he venido demasiado tarde?

Mah: No hay nada malo en usted, pero las ideas que usted tiene de usted mismo son enteramente erróneas. No es usted quien desea, teme y sufre, sino la persona construida sobre el cimiento de su cuerpo por las circunstancias y las influencias. Usted no es esa persona. Esto debe establecerse claramente en su mente y nunca debe ser perdido de vista. Normalmente, necesita una prolongada sadhana, años de austeridades y de meditación.

Int: Mi mente es débil y vacilante. Yo no tengo la fuerza ni la tenacidad para la sadhana. Mi caso es desesperado.

Mah: En un sentido el suyo es un caso sumamente esperanzador. Hay una alternativa a la sadhana, que es la confianza. Si usted no puede tener la convicción nacida de una fructífera investigación, entonces aprovéchese de mi descubrimiento, que yo estoy tan deseoso de compartir con usted. Yo puedo ver con la claridad más extrema que usted nunca ha estado, ni está, ni estará alejado de la realidad, que usted es la plenitud de la perfección aquí y ahora y que nada puede privarle a usted de su herencia, de lo que usted es. Usted no es de ninguna manera diferente de mí, solo que usted no lo sabe. Usted no sabe lo que usted es y, por lo tanto, usted se imagina que usted es lo que usted no es. De aquí los deseos y miedos y la abrumadora desesperación. Y toda esa insensata actividad para poder escapar.

Simplemente confíe en mí y viva confiando en mí. Yo no le extraviaré. Usted es la Realidad Suprema más allá del mundo y de su creador, más allá de la consciencia y de su presenciador, más allá de todas las afirmaciones y negaciones. Recuérdelo, piense en ello, actúe de acuerdo con ello. Abandone todo sentido de separación, véase a usted mismo en todo y actúe acordemente. Con la acción vendrá la dicha y, con la dicha, la convicción. Después de todo, usted duda de usted mismo debido a que usted está en la aflicción. La felicidad natural, espontánea y duradera no puede ser imaginada. O bien está aquí, o no está. Una vez que usted comienza a experimentar la paz, el amor y la felicidad que no necesitan de ninguna causa exterior, todas sus dudas se disolverán. Solo aférrese fuertemente a lo que le digo y viva de acuerdo con ello.

Int: ¿Me está usted diciendo que viva por el recuerdo?

Mah: Usted está viviendo por el recuerdo de todos modos. Solamente le estoy pidiendo que reemplace los viejos recuerdos por el recuerdo de lo que le he dicho. Lo mismo que usted actuaba de acuerdo con sus viejos recuerdos, actúe ahora de acuerdo con el nuevo. No tenga miedo. Durante algún tiempo es forzoso que haya un conflicto entre lo viejo y lo nuevo, pero si usted se pone resueltamente del lado de lo nuevo, la lucha se acabará pronto y usted realizará el estado de ser uno mismo sin esfuerzo, de no ser engañado por deseos ni temores nacidos de la ilusión.

Int: Muchos Gurús tienen el hábito de dar prendas de su gracia —su turbante, o su bastón, o su escudilla de mendicante, o su túnica, transmitiendo o confirmando así la realización de sí mismos de sus discípulos. Yo no puedo ver ningún valor en tales prácticas. No es la realización de sí mismo lo que se transmite, sino la egoimportancia. ¿De qué utilidad práctica es que se diga algo muy halagador, pero que no es verdadero? Por una parte usted está advirtiéndome contra la multitud de los Gurús autoproclamados, por otra usted quiere que yo confíe en usted. ¿Por qué pretende usted ser una excepción?

Mah: Yo no le pido a usted que confíe en mí. Confíe en mis palabras y recuérdelas; yo quiero su felicidad, no la mía. Desconfíe de aquellos que ponen una distancia entre usted y su verdadero ser y se ofrecen ellos mismos como intermediarios. Yo no hago nada de tal. Ni siquiera hago promesas. Yo meramente digo: si usted confía en mis palabras y las pone a prueba, descubrirá por usted mismo cuan absolutamente verdaderas son. Si usted pide una prueba antes de aventurarse, yo solo puedo decir: yo soy la prueba. Yo confié en las palabras de mi maestro y las mantuve en mi mente y encontré que él estaba en lo cierto, que yo era, yo soy y yo seré la Realidad Infinita, que abarca todo, que transciende todo.

Como usted dice, usted no tiene ni el tiempo ni la energía para unas prácticas prolongadas. Yo le ofrezco a usted una alternativa. Acepte mis palabras con confianza y viva como de nuevo, o bien viva y muera en la aflicción.

Int: Parece demasiado bueno para ser verdadero.

Mah: No se deje extraviar por la simplicidad del consejo. Son muy pocos los que tienen el coraje de confiar —solo los inocentes y los simples. Saber que usted es un prisionero de su mente, que usted vive en un mundo imaginario de su propia creación es el amanecer de la sabidur&iacu